(PD).- Las dos crías de una osa polar murieron, presumiblemente devoradas por su madre. No es un hecho infrecuente, pero ha despertado la polémica en Alemania.
Desde el nacimiento de los pequeños, el director del zoo, Dag Encke, abogó por no intervenir en la crianza de los pequeños y dejar que la «naturaleza siguiera su curso».
El trágico desenlace ha llevado a organizaciones ecologistas a acusar al parque de negligencia e irresponsabilidad ya que consideran que podría haberse salvado la vida de los pequeños, separándolos de su madre y alimentándolos con biberón, como hicieron en Berlín con el oso polar Knut , que ya es su estrella.
Knut fue criado durante cuatro meses por uno de sus cuidadores, después de que la dirección del zoo advirtiera de que su madre se desentendía tanto de él como de su hermano, que finalmente falleció.
El gerente de la Federación Alemana de Asociaciones de Protección Animal, Thomas Schröder, afirmó que, a pesar de que los parques zoológicos no son lugar para los osos polares, la dirección tenía «la obligación moral» de dar «una oportunidad de sobrevivir a los oseznos».
Desde el zoo de Nüremberg niegan que Wilma devorara a sus crías a causa del hambre y, por el momento, no han encontrado los restos mortales de los oseznos, explicó el subdirector del zoo, Helmut Mägdefrau. Por su parte, Encke señaló que, entre los depredadores, es habitual que los padres devoren a sus crías si éstas enferman o si las circunstancias ambientales hacen inviable la crianza.
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