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Imagina planificar un invierno seco y cálido, el más atípico en la historia de España, y que la naturaleza te sorprenda con torrentes de agua que colman ríos a rebosar. Eso ocurrió este año con la AEMET, la agencia estatal de meteorología, que erró en sus pronósticos y ahora enfrenta críticas por despilfarro: ha gastado 305.000 euros en jardinería para sus instalaciones, frente a apenas 50.000 euros en calibrar los pluviómetros que registran lluvias extremas como las DANAs. No es una broma; los documentos oficiales lo corroboran. Mientras los ciudadanos enfrentan inundaciones que resultaron en 229 muertes en Valencia el 29 de octubre de 2024, la agencia se ocupa de embellecer sus jardines para un «mejor desarrollo vegetativo».
El verdadero problema radica en los pluviómetros de balancín, el modelo más utilizado por la AEMET. Funcionan correctamente con lluvias suaves, pero cuando las precipitaciones son intensas, tienden a subestimar el agua caída, tal como ellos mismos reconocen. Estos instrumentos necesitan calibradores precisos para simular caudales extremos en un entorno controlado, pero la inversión necesaria es ridícula. Para ponerlo en perspectiva: un contrato de jardinería abarca Asturias, Castilla-La Mancha, Andalucía y más, incluyendo podas, limpiezas y plantas de interior. Todo ello para que los edificios luzcan perfectos. ¿Y las prioridades? Parece que las flores pesan más que salvar vidas mediante alertas efectivas.
Fallos en pronósticos y silencio oficial
La AEMET había anticipado un invierno histórico por su sequía y calor, pero la DANA llegó con fuerza inesperada. Y ni una disculpa pública ha surgido al respecto. Expertos advierten que, aunque sus modelos son avanzados, se ven superados por la imprevisibilidad climática acentuada por el cambio climático. Las DANAs, esas gotas frías capaces de descargar en pocas horas lo que no llueve durante meses, requieren datos precisos sobre precipitación. Sin pluviómetros bien calibrados, los mapas de riesgo carecen de fiabilidad.
En nuestro país, el pluviómetro de balancín mide giros en cubetas; sin embargo, tanto el viento como la violencia del agua pueden engañarlo. Estudios hidrológicos sugieren el uso de sensores modernos similares a los de estaciones privadas como Froggit, que colocan el pluviómetro a 1,5 metros del suelo y el anemómetro a 10 metros, cumpliendo con las normas establecidas por la OMM. Estos dispositivos inalámbricos cuentan con autovaciado y aplicaciones en tiempo real; su coste ronda unos 180 euros por kit completo y ofrecen mediciones extremadamente precisas. Entonces, ¿por qué no invertir ahí en lugar de destinar recursos a setos?
Aquí tienes una comparación rápida entre gastos y precisión:
| Ítem | Inversión AEMET (€) | Propósito clave | Precisión en DANAs |
|---|---|---|---|
| Jardinería | 305.000 | Mantenimiento vegetal y limpieza | Nula |
| Calibración pluviómetros | 54.738 | Medir lluvias extremas | Subestima |
| Estación Froggit pro | ~180 (privada) | Sensores separados, autovaciado | Alta |
Datos procedentes de licitaciones públicas y análisis técnicos evidencian una brecha clara: por lo que cuesta un jardín, se podrían calibrar decenas de pluviómetros.
Curiosidades científicas que dan qué pensar
El mundo de la meteorología esconde verdaderas joyas curiosas. Por ejemplo: ¿sabías que los pluviómetros antiguos se remontan al siglo XVII? Fueron creados por bentos de Florencia para medir lo que ellos llamaban «la lluvia de Dios». Hoy día, satélites como los de EUMETSAT son capaces de observar nubes desde el espacio; no obstante, fallan al registrar microburst locales sin datos fiables desde tierra.
- En 2024, una DANA en Valencia acumuló 491 mm en solo 8 horas; esa cantidad supera lo registrado durante un año entero en Madrid. Un pluviómetro mal calibrado podría haber reducido esa cifra a la mitad.
- Los sensores Froggit DP80 utilizan balancín óptico con autovaciado: eliminan agua cada 0,279 mm; son ideales para trombas repentinas sin necesidad de intervención humana. ¡Adiós al tedio de vaciar cubos manualmente!
- Otra curiosidad histórica: durante una granizada en Barcelona, se midieron hasta 1 kg/m² de pedrisco en 1951. En la actualidad, hay aplicaciones capaces de detectar rayos hasta a 40 km gracias al sistema Froggit DP60, alertando antes incluso que la propia AEMET.
- En Tenerife existen planes hidrológicos que requieren pluviómetros situados en áreas abiertas para evitar subestimaciones; sin embargo, la AEMET opta por mantener sus obsoletos balancines.
- Y aquí va un toque humorístico: un pluviómetro japonés experimental utiliza láseres para contar gotas individuales. ¿Llegará alguna vez a España o continuaremos contando flores?
Estas curiosidades científicas nos muestran que la precisión está al alcance si existe voluntad para ello. Mientras tanto, la AEMET sigue sin ofrecer disculpas por su infortunado invierno. ¿Continuaremos regando jardines con datos tan poco fiables?
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