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En un zoo de Nueva York

Mujer con poco aprecio por su vida entra al foso del león en un zoo de Nueva York para ‘torearlo’

La fiera en cautividad

Fernando Veloz 02 Oct 2019 - 17:10 CET
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El elefantito planta cara a 14 feroces leonas y… ¡gana!

Muy mala idea.

«Mejor verlo de cerca«, podría ser lo que empujó a una mujer a saltar al recinto de un león en el Bronx Zoo de Nueva York.

Una conducta temeraria con la que se puso a si misma en grave peligro.

El vídeo muestra al león algo despistado ante una mujer que agita sus manos y baila.

No está claro cómo la mujer accedió al recinto de leones o por qué decidió hacerlo.

El hombre que filmó el video, Hernán Reynoso, le dijo a NBC que al principio que pensó que la mujer y su baile eran parte de algún tipo de espectáculo.

El Zoológico Bronx confirmó en un comunicado el incidente:

«Ha sido una seria violación, una intrusión ilegal que podría haber resultado en lesiones graves o con la muerte».

La vida salvaje en cautiverio

Los leones rugen en la sabana africana, los elefantes recorren vastas extensiones en busca de agua, y los osos polares nadan kilómetros en el Ártico. Pero ¿qué sucede cuando estos majestuosos animales se encuentran confinados en espacios reducidos, lejos de su hábitat natural? La vida en cautiverio plantea numerosos desafíos para la fauna salvaje, alterando profundamente su comportamiento y bienestar.

En zoológicos y santuarios de todo el mundo, los animales salvajes se enfrentan a una realidad muy distinta a la que experimentarían en libertad. El caso de los leones es particularmente ilustrativo. Estos felinos, acostumbrados a dominar extensos territorios en la naturaleza, se ven obligados a adaptarse a recintos que, por muy espaciosos que sean, nunca podrán replicar las condiciones de su hábitat original.

Los expertos en comportamiento animal han observado cambios significativos en los leones cautivos. Uno de los más evidentes es la alteración de sus patrones de actividad. En libertad, los leones pueden pasar hasta 20 horas al día descansando, pero en cautiverio, este comportamiento puede exacerbarse, llevando a un sedentarismo excesivo que afecta su salud física y mental.

Kristen Jule, investigadora de la Universidad de Exeter, señala que «los animales en cautividad no suelen tener los comportamientos naturales necesarios para el éxito en la naturaleza». Esta falta de estímulos naturales puede conducir a lo que los científicos denominan «zoocosis», un conjunto de comportamientos estereotipados que reflejan el estrés y la frustración de los animales confinados.

En el caso de los leones, estos comportamientos pueden manifestarse como paseos repetitivos, conocidos como «pacing», o conductas autolesivas. Sabrina Ausserwoeger, del proyecto FOUR PAWS Wild Animal Health and Husbandry, explica que «en un entorno apropiado para la especie y con alojamiento grupal bien organizado, los leones cautivos generalmente muestran los mismos comportamientos sociales que sus contrapartes salvajes». Sin embargo, la clave está en proporcionar un ambiente que se asemeje lo más posible a su hábitat natural.

El problema no se limita a los grandes felinos. Los elefantes, conocidos por su inteligencia y complejas estructuras sociales, sufren particularmente en cautiverio. Estos gigantes gentiles requieren vastos espacios para deambular y mantener su salud física y mental. En zoológicos, a menudo desarrollan problemas en las patas y articulaciones debido a la falta de ejercicio y superficies inadecuadas.

Graeme Shannon, ecólogo conductual de la Universidad de Bangor, ha observado que los elefantes que han experimentado trauma pueden permanecer en estado de alerta elevada durante años después de una experiencia aterradora, y reaccionar con agresión aumentada. Esto subraya la importancia de considerar no solo el espacio físico, sino también el bienestar emocional de los animales en cautiverio.

Los osos polares, adaptados a recorrer vastas extensiones de hielo marino, enfrentan desafíos únicos en cautiverio. Estos depredadores árticos necesitan grandes espacios para nadar y cazar, actividades que son difíciles de replicar en un entorno artificial. Como resultado, muchos osos polares cautivos muestran signos de estrés y comportamientos repetitivos.

Sin embargo, no todo es negativo en el panorama de la vida animal en cautiverio. Muchos zoológicos y santuarios modernos están implementando programas de enriquecimiento ambiental diseñados para estimular los comportamientos naturales de los animales y mejorar su bienestar. Estas iniciativas pueden incluir juguetes, puzzles alimentarios y cambios en el entorno que desafían mentalmente a los animales.

Por ejemplo, en el Zoológico de San Diego, los cuidadores han desarrollado programas de enriquecimiento para sus leones que incluyen la dispersión de carne en diferentes lugares del recinto, simulando la caza en la naturaleza. Esto no solo proporciona estimulación mental, sino que también fomenta el ejercicio físico.

Para los elefantes, algunos santuarios han creado extensos recintos con variedad de terrenos, pozas de agua y estructuras para rascarse, permitiéndoles expresar comportamientos naturales como bañarse en lodo y socializar en grupos familiares.

La investigación continúa arrojando luz sobre cómo mejorar las condiciones de vida de los animales salvajes en cautiverio. Un estudio publicado en la revista «Frontiers in Psychology» reveló que los pandas gigantes en cautiverio pueden experimentar alteraciones en sus ritmos circadianos cuando se mantienen en latitudes diferentes a las de su hábitat natural. Este tipo de hallazgos está llevando a los zoológicos a reconsiderar cómo diseñan los hábitats y manejan las rutinas diarias de sus animales.

A pesar de estos esfuerzos, el debate sobre la ética de mantener animales salvajes en cautiverio continúa. Mientras que algunos argumentan que los zoológicos y santuarios juegan un papel crucial en la conservación y educación, otros sostienen que ningún entorno artificial puede satisfacer completamente las necesidades de estos animales.

Lo que está claro es que, si vamos a mantener animales salvajes en cautiverio, tenemos la responsabilidad de proporcionarles el mejor cuidado posible. Esto implica no solo satisfacer sus necesidades físicas básicas, sino también considerar su bienestar psicológico y emocional.

A medida que nuestra comprensión del comportamiento animal evoluciona, también lo hacen nuestras prácticas de cuidado. El futuro de los animales salvajes en cautiverio dependerá de nuestra capacidad para crear entornos que respeten su naturaleza intrínseca y les permitan expresar sus comportamientos naturales en la mayor medida posible.

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