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VÍDEO / El gallo y la perra juegan al 'gato y el ratón'

Juegos y risas en la naturaleza: Cuando los animales se divierten

El comportamiento lúdico en el reino animal

Fernando Veloz Actualizado: 05 Nov 2025 - 06:31 CET
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El juego no es exclusivo de los seres humanos.

En el fascinante mundo animal, muchas especies demuestran comportamientos lúdicos que van más allá de la mera supervivencia.

Desde los majestuosos delfines hasta los pequeños gatitos, el reino animal está lleno de criaturas que disfrutan jugando, ya sea solos, con sus congéneres o incluso con otras especies.

Los científicos han observado comportamientos juguetones en una amplia variedad de animales, desde mamíferos hasta aves e incluso algunos reptiles.

Este comportamiento no solo es divertido de observar, sino que también cumple funciones importantes en el desarrollo y la socialización de los animales.

Uno de los ejemplos más claros de juego animal lo encontramos en los perros.

Estos fieles compañeros no solo juegan con sus dueños humanos, sino que también disfrutan enormemente de la compañía de otros perros.

Sus juegos incluyen persecuciones, luchas amistosas y el clásico «traer la pelota».

Estos comportamientos no solo les proporcionan ejercicio físico, sino que también les ayudan a desarrollar habilidades sociales y a establecer jerarquías dentro de sus grupos.

Los gatos, por su parte, son conocidos por su curiosidad y su amor por el juego. Desde perseguir un simple rayo de luz hasta elaborados juegos de caza con juguetes, los felinos domésticos mantienen sus instintos de depredadores afilados a través del juego. Incluso los gatos adultos conservan este comportamiento juguetón, lo que demuestra que el juego no es solo cosa de cachorros.

En la naturaleza salvaje, el juego también tiene un papel importante. Los leones jóvenes, por ejemplo, pasan gran parte de su tiempo jugando entre ellos. Estas actividades lúdicas les ayudan a desarrollar las habilidades de caza y lucha que necesitarán en su vida adulta. Lo mismo ocurre con otros depredadores como los osos o los lobos.

Pero no solo los mamíferos terrestres disfrutan del juego. En los océanos, los delfines son conocidos por su inteligencia y su comportamiento juguetón. Se les ha observado creando anillos de burbujas para jugar con ellos, surfear en las olas e incluso jugar a pasarse algas marinas como si fueran una pelota. Este comportamiento no solo les proporciona diversión, sino que también fortalece los lazos sociales dentro de sus grupos.

Incluso algunas aves muestran comportamientos que podríamos calificar como juego. Los cuervos, por ejemplo, son conocidos por su inteligencia y su capacidad para resolver problemas. Se les ha observado deslizándose por pendientes nevadas o dejando caer objetos para luego atraparlos en el aire, actividades que parecen no tener otro propósito que la diversión.

Uno de los aspectos más fascinantes del juego animal es la capacidad de algunas especies para jugar entre sí. No es raro ver a perros y gatos domésticos jugando juntos, pero en la naturaleza también se dan casos sorprendentes. Se han documentado casos de osos polares jugando con perros de trineo en la tundra ártica, y de delfines interactuando de forma juguetona con ballenas.

El juego no solo es divertido para los animales, sino que cumple funciones importantes en su desarrollo. Ayuda a los animales jóvenes a desarrollar habilidades físicas y sociales, a aprender sobre su entorno y a establecer jerarquías dentro de sus grupos. Además, el juego puede ser una forma de liberar estrés y mantener la mente activa, algo especialmente importante para los animales en cautividad.

Los zoólogos y etólogos utilizan la observación del juego como una herramienta para evaluar el bienestar de los animales. Un animal que juega es generalmente un animal sano y feliz. Por esta razón, muchos programas de enriquecimiento en zoológicos y santuarios de animales incluyen actividades lúdicas diseñadas para estimular el comportamiento natural de juego de las diferentes especies.

Entre los animales más juguetones, además de los ya mencionados perros y gatos, encontramos a las nutrias. Estos mamíferos acuáticos son conocidos por su amor al juego, tanto en el agua como en tierra firme. Se les ha observado deslizándose por pendientes embarradas, jugando con piedras e incluso haciendo malabares con ellas.

Los monos y otros primates también son famosos por su comportamiento juguetón. Los chimpancés, nuestros parientes más cercanos, muestran una amplia gama de comportamientos lúdicos que se asemejan mucho a los de los niños humanos. Juegan a perseguirse, a luchar de manera amistosa e incluso a hacer cosquillas a sus compañeros.

Incluso algunos animales que no asociamos típicamente con el juego pueden mostrar comportamientos lúdicos. Los elefantes, por ejemplo, son conocidos por su inteligencia y su compleja vida social. Se les ha observado jugando con agua, rodando en el barro e incluso jugando a esconderse detrás de árboles o rocas.

El juego en el mundo animal:

  1. Los cuervos han sido observados deslizándose por techos nevados, aparentemente solo por diversión.
  2. Los delfines crean anillos de burbujas bajo el agua y luego juegan a atravesarlos.
  3. Los pingüinos disfrutan deslizándose sobre sus barrigas en el hielo, incluso cuando no es necesario para desplazarse.
  4. Los orangutanes en cautividad han aprendido a jugar a videojuegos simples.
  5. Los pulpos han sido observados usando conchas y otros objetos como juguetes.
  6. Los perros tienen una expresión facial específica que usan para invitar a otros a jugar.
  7. Los elefantes jóvenes a veces juegan a asustar a otros animales, como pájaros o antílopes.
  8. Los gorilas disfrutan jugando en el agua, a pesar de que no son nadadores naturales.
  9. Los loros son conocidos por crear sus propios juguetes a partir de objetos que encuentran en su entorno.
  10. Los caballos juegan a perseguirse entre sí y a menudo invitan a sus cuidadores humanos a unirse al juego.

EL GALLO Y LA PERRA

Este divertido vídeo grabado por la estadounidense Tammy Sattler muestra el momento en que su gallo Duke persigue a su perra Leia.

En algunos momentos, cuando Duke disminuye la velocidad, Leia se acerca y pasa corriendo a su lado con ánimo juguetón, espoleándole a lanzarse detrás de ella otra vez.

La dueña relató que un día vio a su perra salir corriendo del gallinero con Duke detrás.

«Se había acercado demasiado a sus damas».

Añade que al día siguiente la historia se repitió.

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