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La Audiencia Provincial de Jaén ha condenado a dos años de prisión a dos vecinos de Linares, identificados como José M.R. y Francisco G.L., por un robo con violencia en una granja porcina ubicada en las afueras del municipio.
El suceso, ocurrido en abril de 2025, incluyó un episodio de extrema crueldad: los acusados golpearon repetidamente a tres cerdos con barras metálicas para «atontarlos» antes de huir con los animales.
Según el fallo judicial, los hombres accedieron al recinto tras forzar las cerraduras y se enfrentaron al dueño cuando este intentó impedir el robo.
Los cerdos, valorados en más de 1.500 euros, sufrieron fracturas y heridas que requirieron atención veterinaria urgente.
El tribunal destacó que el maltrato animal fue un «agravante clave» para imponer penas mayores a las habituales en robos similares.
Perfil de los acusados: reincidencia y método
- José M.R. (38 años): Con antecedentes por robos con fuerza en establecimientos agrícolas. Según fuentes judiciales, ya había sido investigado en 2023 por sustraer herramientas de una nave ganadera en Torreblascopedro.
- Francisco G.L. (41 años): Sin historial previo relacionado con maltrato animal, pero vinculado a delitos menores contra el patrimonio.
El modus operandi revela planificación: utilizaron un vehículo sin matrícula para transportar a los animales y eligieron una hora nocturna (02:30) para actuar. Sin embargo, las cámaras de seguridad los identificaron al captar tatuajes visibles en sus brazos.
Contexto legal: maltrato animal como agravante
La sentencia aplica el artículo 337 del Código Penal, que castiga con hasta 18 meses de cárcel el maltrato animal causando «lesiones graves». Al combinarse con el delito de robo con violencia (artículo 242), las penas se incrementaron. Además, los acusados deberán indemnizar al granjero con 2.100 euros por daños materiales y veterinarios.
Curiosidades del caso:
- Los cerdos atacados pertenecían a la raza Ibérica, criados para producción de jamón premium.
- Durante el juicio, un veterinario testificó que los animales mostraron «síntomas de estrés postraumático», negándose a comer durante días tras el suceso.
- La defensa argumentó sin éxito que los golpes fueron «accidentales» al intentar inmovilizar a los cerdos.
Impacto local y reacciones
El caso ha generado controversia en Linares, donde asociaciones animalistas como PACMA han organizado manifestaciones exigiendo penas más duras. «No es solo un robo: es tortura premeditada», declaró María López, portavoz de la organización. Por su parte, el sector ganadero ha reforzado medidas de seguridad en explotaciones medianas tras el suceso.
Mientras los condenados inician su internamiento en prisión, el debate sobre la protección legal a los animales de granja sigue abierto. Este fallo sienta un precedente al tratar a los cerdos no solo como propiedad, sino como víctimas directas de violencia deliberada.
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