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Ese gato naranja que ronronea en tu sofá o que has visto paseando por tu barrio esconde un secreto genético que ha desconcertado a los científicos durante más de seis décadas. Pero la espera ha terminado: investigadores de Estados Unidos y Japón acaban de publicar dos estudios que resuelven definitivamente el misterio del pelaje pelirrojo felino, una característica única en el reino animal por su peculiar vínculo con el sexo del animal.
«¡Eureka gatuno!», podríamos imaginar exclamando al doctor Christopher Kaelin de la Universidad de Stanford mientras descubría junto a su equipo la mutación responsable del color naranja en los felinos. Y es que, a diferencia de otros mamíferos pelirrojos como los tigres, golden retrievers o incluso nosotros los humanos, solo en los gatos domésticos este rasgo está ligado al sexo, apareciendo con mucha más frecuencia en los machos que en las hembras.
El cromosoma X: la clave del misterio
La investigación, publicada el 15 de mayo de 2025 en la prestigiosa revista Current Biology, revela que la mutación bautizada como «naranja ligado al sexo» se encuentra en el gen ARHGAP36 del cromosoma X. Este hallazgo explica por qué los gatos machos, que solo tienen un cromosoma X (junto con un Y), necesitan únicamente una copia de esta mutación para lucir su flamante pelaje anaranjado.
Las hembras, en cambio, al poseer dos cromosomas X, requieren que la mutación se presente en ambos para ser completamente naranjas, algo estadísticamente menos probable. Cuando una gata tiene la mutación en solo uno de sus cromosomas X, desarrolla el fascinante patrón «carey» (combinación de naranja y negro) o «calicó» (parches de naranja, negro y blanco).
El doctor Hiroyuki Sasaki, genetista de la Universidad de Kyushu en Japón y líder del segundo equipo de investigación, analizó el ADN de 18 gatos (10 pelirrojos y 8 de otros colores) y descubrió que todos los ejemplares naranjas compartían la misma deleción específica en el gen ARHGAP36.
Una mutación única y sorprendente
Lo más fascinante es que esta mutación no tiene paralelo en otros mamíferos. El gen ARHGAP36 normalmente se expresa en tejidos neuroendocrinos y hasta ahora se había estudiado principalmente en relación con el cáncer y la biología del desarrollo. Nadie sospechaba que pudiera influir en la pigmentación del pelaje.
«El color se debe a la pérdida de un fragmento del ADN, lo que provoca que ARHGAP36 se exprese de manera anormal en las células pigmentarias o melanocitos», explicó el doctor Barsh, coautor de uno de los estudios. Esta deleción altera la lectura de la secuencia de ADN, pero afortunadamente no representa ningún peligro para la salud del animal.
La doctora Priscila Ramos, científica del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentarias, aclara: «En estudios en humanos, este gen se había visto asociado a problemas de desarrollo o cáncer. En gatos no se ha visto que se exprese en esos tejidos y cuando se da esta mutación solamente influye en la producción de melanina: por eso aparece el color naranja del pelo».
Un trabajo detectivesco de décadas
Para llegar a esta conclusión, los científicos de Stanford realizaron un análisis funcional utilizando células y tejidos de gatos naranjas y carey. «Uno de los experimentos clave en nuestro estudio utilizó tejido fetal de gatos obtenido en clínicas de esterilización, lo que nos ayudó a rastrear cómo funciona la mutación a nivel celular», explica Kaelin.
El equipo analizó unas cincuenta variantes del cromosoma X compartidas en gatos naranjas y eliminó aquellas que también se daban en los de otro color, hasta dar con la proteína activadora Arhgap36, que hasta ahora no se había relacionado con la pigmentación.
Este descubrimiento establece finalmente la «excepción genética identificada hace más de cien años», según Kaelin, y que hasta ahora no tenía respuesta científica.
¿Están en peligro de extinción los gatos pelirrojos?
A diferencia de otras especies pelirrojas como el panda rojo, que se encuentra gravemente amenazado por la destrucción de su hábitat y la caza furtiva, los gatos domésticos naranjas no están en peligro de extinción. La mutación genética que les da su característico color no afecta negativamente su supervivencia ni reproducción.
De hecho, esta variación genética es bastante común en las poblaciones felinas domésticas de todo el mundo. Según los expertos, aproximadamente uno de cada cinco gatos domésticos presenta el pelaje naranja o parcialmente naranja, lo que demuestra la estabilidad y viabilidad de esta característica genética.
Curiosidades sobre los gatos pelirrojos
- Personalidad única: Aunque no hay evidencia científica concluyente, existe la creencia popular de que los gatos naranjas tienen personalidades más amigables y extrovertidas. Muchos dueños de estos felinos aseguran que son más cariñosos y juguetones que sus contrapartes de otros colores.
- Celebridades felinas: Algunos de los gatos más famosos de la cultura popular son pelirrojos, como Garfield, el glotón amante de la lasaña, o Crookshanks, la mascota de Hermione Granger en Harry Potter.
- Patrón único: Al igual que las huellas dactilares en los humanos, el patrón de color en las gatas carey o calicó es completamente único e irrepetible. Cada distribución de parches naranjas y negros es como una obra de arte natural exclusiva.
- Supersticiones: En algunas culturas, los gatos naranjas son considerados símbolos de buena suerte y prosperidad. En Japón, por ejemplo, se cree que tener un gato de este color en casa atrae la fortuna.
- Rareza estadística: Aunque los gatos machos naranjas son comunes, las hembras completamente pelirrojas son relativamente raras, necesitando heredar el gen de ambos progenitores.
Este descubrimiento no solo satisface la curiosidad científica, sino que también proporciona información valiosa sobre los mecanismos genéticos que determinan características físicas en los mamíferos. Como señala Christopher Kaelin, «creemos que este tipo de mutaciones regulatorias son los principales impulsores de las diferencias entre especies y constituyen una de las grandes fuerzas de la evolución».
La próxima vez que acaricies a un gato naranja, recuerda que estás tocando el resultado de una fascinante anomalía genética que ha intrigado a los científicos durante más de 60 años. Una pequeña deleción en el ADN que ha creado algunas de las mascotas más queridas y reconocibles del mundo.
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