Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Un error histórico con consecuencias fatales para humanos y ecosistemas

Cuando China comunista exterminó a millones de gorriones y causo la mayor catástrofe ecológica del siglo XX

La campaña china contra los gorriones desató una hambruna y un desastre ambiental sin precedentes, marcando el destino de estas aves y su relación con el ser humano

Periodista Digital 25 May 2025 - 14:37 CET
Archivado en:

Más información

El demencial plan soviético para revertir los ríos de Siberia con ‘explosiones nucleares’ y la catástrofe del Mar de Aral

Traskasaura sandrae: el monstruo marino que revoluciona nuestra comprensión de los reptiles prehistóricos

Unos tarados.

Y encima fanáticos y con poder.

Imagina una ciudad en la que el sonido dominante no es el piar de los gorriones al alba, sino el estrépito de miles de ollas y sartenes golpeadas sin descanso.

No, no es el inicio de un festival culinario, sino una escena real que tuvo lugar en la China comunista de finales de los años 50.

Allí, bajo el mandato férreo de Mao Zedong, se desató una persecución implacable contra unos pequeños pájaros que, hasta entonces, solo habían sido protagonistas discretos del paisaje urbano y rural: los gorriones.

La historia podría parecer un mal chiste si no fuera por sus trágicas consecuencias.

Los habitantes, armados con palos, piedras y mucho entusiasmo revolucionario, se lanzaron a exterminar a estos pájaros considerados por las autoridades como una de las «Cuatro Plagas» responsables del hambre nacional. Lo que siguió fue un auténtico apocalipsis aviar: cientos de millones de gorriones murieron en calles, parques y campos; algunos literalmente caían del cielo agotados por no poder posarse ni un segundo sin ser acosados.

El Gran Salto Adelante… hacia el desastre

La campaña formaba parte del ambicioso (y desastroso) «Gran Salto Adelante», lanzado en 1958. El objetivo era modernizar a marchas forzadas la economía china y aumentar la producción agrícola. Según la lógica oficial, los gorriones se zampaban toneladas de grano cada año; erradicarlos sería una forma sencilla de aumentar la cosecha. Pero como suele ocurrir cuando se juega a ser Dios con la naturaleza, el tiro salió por la culata.

En solo unas semanas, la población de gorriones fue prácticamente aniquilada en vastas regiones. Sin embargo, lejos de mejorar las cosechas, sucedió lo impensable: al desaparecer este eslabón fundamental del ecosistema, las plagas de insectos —especialmente langostas— se multiplicaron sin control. Sin sus depredadores naturales, estos insectos arrasaron cultivos enteros, agravando aún más la escasez alimentaria y contribuyendo a una hambruna que costó la vida a decenas de millones de personas.

“Incluso los pájaros que lograron sobrevivir a la matanza inicial fueron perseguidos por las gentes… golpeaban ollas y sartenes desde el alba hasta el anochecer… llevándolos a perecer de puro agotamiento”.

El desastre fue tan colosal que años después se considera uno de los mayores errores ecológicos inducidos por el hombre en toda la historia contemporánea.

¿Por qué los gorriones son tan importantes para el ecosistema?

Lejos de ser simples saqueadores de grano como pensaba Mao Zedong, los gorriones desempeñan funciones vitales en cualquier entorno:

La eliminación masiva alteró este delicado equilibrio, demostrando que subestimar su papel puede tener consecuencias catastróficas para todo el ecosistema.

¿Están en peligro de extinción los gorriones hoy?

Aunque tras aquel episodio China tardó décadas en recuperar sus poblaciones silvestres, la amenaza para los gorriones no terminó allí. En países como España —donde el gorrión común es casi un símbolo nacional— se ha detectado un preocupante declive: la población ha caído un 20% en los últimos 25 años, lo que equivale a la desaparición de entre 6 y 7 millones de ejemplares. Según organizaciones conservacionistas como SEO/BirdLife, factores como la contaminación urbana, la pérdida de hábitat o el uso indiscriminado de pesticidas están detrás de esta tendencia.

El caso del gorrión alpino, presente en las montañas del norte peninsular y candidato a Ave del Año 2025 por su alarmante descenso poblacional, es especialmente paradigmático. Se estima que su número reproductor está ya por debajo del umbral considerado vulnerable según criterios internacionales.

Si bien no todos los tipos de gorrión están formalmente catalogados como «en peligro crítico», sí existen señales inequívocas de amenaza creciente debido al deterioro ambiental global y local. La desaparición progresiva del gorrión debe interpretarse como una señal temprana —y preocupante— sobre el estado general del entorno urbano y natural.

¿Son un peligro para los humanos?

La imagen idílica del gorrión saltando entre terrazas y plazas contrasta con su percepción como plaga en ciertas circunstancias. En entornos urbanos densamente poblados o zonas industriales, algunas especies pueden convertirse en molestas cuando sus bandadas crecen desmesuradamente. Sus excrementos pueden dañar infraestructuras o suponer riesgos sanitarios menores —por ejemplo, transmisión ocasional de parásitos— pero ni mucho menos representan una amenaza seria o directa para las personas.

En realidad, la presencia del gorrión suele considerarse un indicador positivo: cuanto más abundantes sean estas aves pequeñas y adaptables en una ciudad o campo, mejor será la calidad ambiental (aire limpio, agua potable y diversidad biológica). La percepción negativa solo aparece cuando las condiciones favorecen su sobrepoblación puntual o cuando entran en conflicto con actividades humanas muy concretas.

Los gorriones: supervivientes urbanos (y rurales) con habilidades sorprendentes

Los gorriones —con especial mención al común (Passer domesticus)— son auténticos supervivientes que han sabido adaptarse a casi cualquier rincón habitado por humanos. De hecho:

En España siguen siendo compañeros habituales en plazas y terrazas. Eso sí: cada vez resulta más difícil verlos revolotear en bandadas tan numerosas como antaño.

Curiosidades sobre los gorriones

Así pues, pocas especies ilustran mejor cómo nuestras acciones pueden inclinar la balanza ecológica… para bien o para mal. Los gorriones nos recuerdan día tras día —con sus trinos madrugadores— que proteger al más humilde puede ser clave para mantener nuestro propio bienestar.

Más en Ciencia

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by