Cuando preparamos el equipaje para nuestras vacaciones no debemos olvidar tener en mente las recomendaciones de los especialistas sobre como proteger nuestra piel de los rayos solares.
Para prevenir lesiones, en algunas ocasiones irreversibles, debemos tener en consideración una serie de factores. El grado de radiación, por ejemplo, se modifica de acuerdo a la hora del día, la posición respecto al Ecuador, la altitud, el viento, la capa de ozono, etc. Otro dato importante es que los rayos solares y, sobre todo, las radiaciones UV son más fuertes entre las 10 y las 15 horas del día por lo que debemos evitar la exposición a estas horas.
Además, debemos ponernos el bronceador antes de la exposición, unos 30 minutos antes. También os sugerimos poner el filtro solar cada 30 minutos y los resistentes al agua cada 90 minutos. Considerad que estos filtros resisten el agua mejor, pero aún así se sugiere ponerlos nuevamente cuando finalicemos nuestro baño.
Nunca uséis limón, refrescos o cerveza como bronceadores ya que, además de no ofrecer protección, éstos te pueden inducir fotosensibilidad, es decir incrementan el daño solar a veces de forma desproporcionada.
El tono de piel es un factor que puede permitir un mayor tiempo de exposición, sin embargo ni siquiera las pieles oscuras están libres del daño solar. La ropa puede proteger parcialmente del daño solar, pero se prefiere ropa con tejido estrecho que permita menor paso de luz. Las gorras, aunque útiles, no protegen por completo la cara. Mucha gente piensa que las gafas de sol con lentes más oscuros protegen mejor, pero no es así, sino que hay que seleccionar aquellos con protección UV.
A la hora de elegir un bronceador debemos tener en cuenta que el factor de protección solar (o SPF por sun protection factor) indica la protección que da un bronceador o bloqueador solar y el número expresa el factor que incrementa el tiempo que protege tu piel sin quemarse, esto es que si multiplicas el tiempo que normalmente tarda la piel en quemarse por el SPF obtienes el tiempo de protección sin resultar en una quemadura de la piel. Por ejemplo si tu piel tarda en quemarse 20 minutos un SPF de 2 te daría 40 minutos (20x 2) mientras que uno con SPF 30 te dará 600 minutos (20×30).
Los productos que contienen óxido de zinc micronizado, óxido de titanio o avobenzone (Parsol 1789) son lo que protegen mejor contra la radiación UVA y UVB. Los productos con ácido para-aminobenzoico (PABA) que es un ingrediente activo frecuentemente usado en los bloqueadores solares no se sugieren, ya que muchas personas, especialmente niños, presentan reacciones alérgicas. Estas reacciones se manifiestan como enrojecimiento y prurito que pueden aparecen 24 horas después de su aplicación.
Otras recomendaciones son que antes de tumbarte a tomar el sol, os duchéis con agua dulce. Las gotas de agua de mar actúan como pequeñas lupas y pueden provocar unas quemaduras importantes sobre tu piel.
Si queréis prolongar el bronceado, lavaros la cara con una infusión de té bien fuerte. Pero, como es astringente, no olvidéis nutrir la piel después con crema o leche hidratante. Si pretendéis lograr un bronceado más intenso, unos 10 días antes de tu primer baño de sol, haceros un ‘peeling’ corporal. Las cremas exfoliantes de cuerpo retiran de la superficie de la piel las células muertas.
Ciertas manchas solares pueden mejorar si aplicáis diariamente, por toda la zona afectada, un algodón fino empapado en una infusión de perejil. El zumo de limón también las aclara muy bien.
Adquirir un bonito bronceado es fácil si tomáis antes de ir a la playa o a la piscina un zumo de zanahorias. O mejor, si un mes antes de las vacaciones estivales haces este mismo tratamiento, pero a diario. Pero un bronceado aún más intenso, se puede lograr si después de exponerte a los rayos solares, de forma natural, os aplicáis un bronceador sin sol.
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