Tras el caso de la norteamericana Deborah Lindner, ya hay argentinas que se han sometido a una mastectomia preventiva por el alto riesgo que supone tener antecedentes familiares y personales.
Dos mujeres argentinas frente al temor al cáncer que se había convertido en una obsesión por antecedentes familiares y personales decidieron realizarse una mastectomia preventiva según informa el diario Clarín.
Las dos cargaban con antecedentes de cáncer de primer grado. Una lo tuvo de mama y su abuela, de útero. La otra, vio morir a su madre y a su prima. Además ambas, habían comenzado a sufrir, en carne propia, las lesiones benignas a repetición y premalignas que denotan un riesgo aún más grave que la historia familiar.
Ambas mujeres relataron sobre las mamografías, magnificaciones y estudios muy agresivos, además de las cuatro operaciones por las que pasó, perdiendo, en todas, un trozo de mama.
Hasta que la mastóloga le comentó de la posibilidad de la intervención y a diferencia de una mastectomía clásica, esta sería menos dura, le implantarían siliconas y hasta le reconstruirían el pezón pero volvería a amamantar, perdería sensibilidad y debería luchar contra la prepaga la financiación de los $ 15.000 que cuesta como mínimo la operación.
Con la decisión tomada, la cuestión fue afrontar los gastos. Sus seguros no querían pagar la cirugía por ser profiláctica. Pero la lucha pudo más y una consiguió que le pagaran al menos el médico pero debieron hacer frente a las prótesis que son muy costosas y unos honorarios simbólicos a los médicos.
Ahora ellas reclaman una nueva legislación porque la actual no contempla la profilaxis e insisten en la prevención además de recuperar la alegría, según recoge Infobae.
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