
(PD/Saludpress).- Cada año 3.000 personas fallecen en España debido a las complicaciones asociadas a la gripe. A pesar de ello la mayoría de las personas consideran esta patología como un cuadro menor. Quizá por ello los índices de vacunación siguen siendo insuficientes en la mayoría de los grupos de riesgo.
Cada año en torno al 25% de los españoles padece gripe, un cuadro respiratorio agudo, febril, con dolores musculares, de forma abrupta y progresiva. “La gripe suele provocar alteraciones moderadas en la mayor parte de la población, pero también, en ocasiones, conlleva graves perjuicios, reflejados por un aumento de la hospitalización de las consultas médicas, de medicación, que reflejan un aumento importante en la morbilidad, acompañada por un exceso de la mortalidad”, señala el Profesor Alfonso Delgado, presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Y es que, cada año unas 3.000 personas en nuestro país fallecen por debido a las complicaciones asociadas a la gripe. En este sentido, el 90% de los pacientes que fallecen por estas causas se produce en personas mayores de 65 años de edad.
A pesar de ello, suele ser frecuente la banalización de la gripe como infección y enfermedad, no sólo entre los pacientes, sino también entre el personal sanitario, que solo se vacuna en el 10% de los casos, a pesar de estar en contacto continuo con los enfermos. Así se desprende de la Encuesta sobre la vacunación antigripal, un trabajo llevado a cabo por el Grupo de Estudio de la Gripe, con el apoyo de la Asociación Española de Pediatría y la Sociedad Española de Quimioterapia (SEQ) que ha puesto de manifiesto de comportamiento, actitudes y opinión de la población general con respecto a la vacunación frente a la gripe.
“La encuesta confirma que la gran mayoría de los españoles, el 69,8%, considera la gripe como una enfermedad poco o nada grave, frente al 27,7% que la considera bastante o muy grave”, apunta el profesor Ramón Cisterna, coordinador del Grupo de Estudio de la Gripe.
¿Quiénes se vacunan?
En España cerca del 25% de la población se vacuna frente a la gripe cada año. Esta cifra es mucho mayor cuando se trata de personas mayores por encima de los 65 años de edad, que suelen hacer caso a las recomendaciones de su médico. Sin embargo, “los demás grupos de riesgo – niños y adultos con patologías crónicas, niños entre 6 y 18 meses o el personal sanitario, entre otros – no alcanzan las tasas de vacunación deseables”, explica el doctor Enrique Bernaola, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la AEP.
Según la encuesta de vacunación antigripal, la decisión de vacunarse está motivada en el 63,6% de los individuos por consejo de algún profesional médico, cifra que se incrementa entre quienes tienen de 55 a 64 años (72%), quienes tienen estudios primarios o inferiores (72%), quienes padecen diabetes (81,9%), alguna enfermedad respiratoria crónica (71,9%) o hipertensión (69,3%) y entre los residentes en poblaciones pequeñas de hasta 10.000 habitantes (75,7%).
Impacto socio-económico
El impacto de la gripe en una comunidad no es únicamente sanitario, sino también socio-económico, de hecho se estima que la gripe provoca 60 millones de horas de trabajo perdidas al año en España, lo que representa 210 millones de euros. Es más, “el 50% de las bajas laborables son causadas por esta enfermedad. En este sentido, más de la mitad de los pacientes (55,3%) declara acudir al médico cuando tienen fiebre, incidiendo directamente en la saturación de los centros sanitarios. Además, el 23,3% de las personas que padecen gripe se automedican, el 10,5% no toma nada y el 5,2 consulta a su farmacéutico”, señala el profesor Cisterna
Cada año la gripe provoca a nivel mundial entre 3 y 5 millones de personas con enfermedad grave y entre 250.000 y 500.000 fallecimientos por esta causa. “El exceso de morbilidad, mortalidad y la importante demanda de recursos sanitarios puede disminuirse considerablemente mediante la vacunación anual con vacuna antigripal”, destaca el profesor Cisterna. Y añade, “aumentando la cobertura de vacunación anual conseguiremos reducir la tasa de gripe en una comunidad”.
Pero sin duda, donde la infección gripal alcanza su verdadera dimensión es en los niños, ya que estos son el elemento esencial para la diseminación de la gripe en una comunidad debido que las tasas de infección gripal son más elevadas en los niños, especialmente entre los 0 y los 5 años. Además, la eliminación del virus gripal se prolonga al menos el doble de tiempo que en la población adulta de más de 18 años, con una media de 10 a 14 adías tras la infección y la carga viral es mayor en los niños. “En definitiva, los niños son los principales diseminadores del virus gripar al aumentar el potencial de expansión y propagación del virus en sus entornos”, explica el doctor Bernaola.
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