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Para intentar justificar que llamara ‘gorila‘ a nuestro reportero Bertrand Ndongo, la pseudoperiodsta Ana Pardo de Vera ha alegado que es muy animalista que le encantan los grandes simios.
No sabemos muy bien cual es el animal favorito de Monica Garcia, pero a todas luces tiene mucha afinidad con el pato patagónico, ese del que se dice que ‘pisada que da, cagada que suelta‘.
ELa patosa ministra de Sanidad de Sánchez, ha lanzado una propuesta que ha sacudido el sector sanitario español: prohibir que los jefes de servicio y altos cargos de hospitales públicos trabajen también en la sanidad privada.
Esta medida, enmarcada en la negociación del nuevo Estatuto Marco del Sistema Nacional de Salud, busca, según la sectaria ministra, prevenir conflictos de interés y garantizar una dedicación exclusiva al sistema público.
La propuesta, presentada a sindicatos y comunidades autónomas, contempla la recuperación del complemento de exclusividad para estos profesionales.
García argumenta que «los puestos de responsabilidad dentro del SNS tienen ya suficiente trabajo y tienen que tener una mirada y una dedicación exclusiva al sistema sanitario».
Hay un intenso debate en el sector.
Por un lado, sus defensores -casi todos paniaguados al calor del régimen sanchista- argumentan que fortalecerá el sistema público de salud y evitará situaciones de conflicto de intereses.
Los críticos advierten sobre posibles consecuencias negativas, como la fuga de talento al sector privado o la reducción de la experiencia y conocimientos que aportan los profesionales que trabajan en ambos ámbitos.
Para entender el alcance de esta medida, es crucial conocer algunos datos sobre el sector sanitario español:
- Número de médicos en España:
- Según los últimos datos del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, en España hay aproximadamente 270.000 médicos colegiados.
- Médicos que ejercen en la sanidad privada:
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- Se estima que alrededor del 30% de los médicos trabajan exclusivamente en el sector privado.
- Compatibilidad público-privada:
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- Aproximadamente un 20% de los médicos compaginan su trabajo en la sanidad pública con actividades en el sector privado.
La propuesta de García afectaría principalmente a este último grupo, especialmente a aquellos en puestos de responsabilidad.
La ministra ha señalado casos de «jefes de servicio que han combinado su labor dentro de la sanidad pública con beneficios obscenos amparándose en ese prestigio que al final da la sanidad pública».
El nuevo Estatuto Marco también contempla otras medidas significativas:
- Reducción de las guardias médicas de 24 horas a un máximo de 17 horas.
- Medidas de paridad para garantizar la presencia equilibrada de hombres y mujeres en tribunales y órganos de decisión.
- Extensión de la cláusula de exclusividad a profesionales que se acojan a reducciones de jornada por cuidado de niños o mayores.
La negociación de estas propuestas comenzará oficialmente el 22 de enero con los sindicatos, y a principios de febrero se incorporarán las comunidades autónomas al diálogo.
El objetivo del Ministerio es tener el texto definitivo lo antes posible para iniciar el trámite parlamentario.
Sin embargo, la gestión de Mónica García al frente del Ministerio de Sanidad no ha estado exenta de controversias. El caso más reciente y llamativo ha sido la polémica en torno a MUFACE (Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado).
La ministra anunció inicialmente la intención de integrar a los funcionarios en el sistema general de salud, lo que generó una fuerte oposición por parte de los afectados y obligó al Gobierno a rectificar.
Este episodio ha puesto de manifiesto las dificultades que enfrenta el Ministerio para implementar cambios significativos en el sistema sanitario.
Críticos argumentan que estas «maniobras destructivas» de García debilitan la confianza en el sistema y generan incertidumbre entre los profesionales.
La propuesta de limitar la compatibilidad público-privada se suma a una serie de medidas controvertidas que han caracterizado la gestión de García.
OTRAS PIFIAS Y NUEVOS PUFOS
Entre otras cosas, el Gobierno Sánchez está impulsando el desmantelamiento de Muface (Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado).
El Ministerio de Sanidad ha elaborado un informe planteando acabar con la mutualidad e incorporar a los funcionarios al sistema público de salud y Sumar, la formación de Mónica Garcia, ha presentado en el Congreso una hoja de ruta para desmantelar Muface en un plazo de nueve meses
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- En 2023, Muface alcanzó su máximo histórico con 1.537.701 mutualistas en total.
- De estos, 1,1 millones son titulares (empleados públicos con derecho a cobertura) y 434.409 son beneficiarios (familiares directos o a cargo).
- El concierto de Muface ofrece atención sanitaria a 1,49 millones de funcionarios y familiares
Este desmantelamiento tendría consecuencias negativas para funcionarios y asegurados:
- Afectaría a aproximadamente 1,5 millones de funcionarios y sus familias.
- Un millón de estos beneficiarios tendrían que pasar a la sanidad pública.
- Podría generar un colapso en el Sistema Nacional de Salud (SNS), con un aumento estimado del 266% en las listas de espera para especialistas y del 115% en las quirúrgicas.
- Muchos funcionarios perderían acceso a tratamientos y servicios que actualmente reciben a través de la sanidad privada.
Los perjuicios incluyen:
- Pérdida de cobertura sanitaria privada: Muchos funcionarios tendrían que pagar de su bolsillo seguros privados para mantener la calidad de atención.
- Interrupción de tratamientos: Pacientes con enfermedades crónicas, cáncer o en rehabilitación podrían ver interrumpidos sus tratamientos.
- Aumento de listas de espera: La absorción de más de un millón de usuarios por el SNS podría saturar aún más un sistema ya sobrecargado.
- Pérdida de historial médico: Muchos funcionarios no tienen historial en la sanidad pública, lo que podría complicar su atención.
- Impacto regional desigual: Comunidades como Madrid, Andalucía y Valencia serían las más afectadas por esta medida.
El desmantelamiento de Muface es visto por muchos funcionarios como una pérdida de derechos y una amenaza a su atención sanitaria.
El 99,5% de los funcionarios temen la desaparición de Muface, según una encuesta de 2014, y esta preocupación sigue vigente hoy en día.
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