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La psicología y la ciencia explican una costumbre cada vez más común

Siete rasgos que distinguen a quienes duermen con sus mascotas: más allá del ronquido compartido

Dormir con perros o gatos revela peculiaridades de la personalidad y tiene efectos en la salud física y emocional

Periodista Digital 25 Abr 2025 - 01:52 CET
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Cada noche, miles de personas en España y el mundo deciden compartir su lecho con un compañero peludo. Lo que para algunos es una simple muestra de cariño, para otros resulta en una auténtica fuente de bienestar, compañía y hasta seguridad. Pero, ¿qué dice la psicología sobre este hábito? ¿Y qué peculiaridades comparten quienes no dudan en hacer hueco a su perro o gato entre sábanas y almohadas?

A día de hoy, los expertos coinciden en que quienes duermen con sus mascotas presentan una serie de rasgos psicológicos y conductuales muy particulares. Además, la ciencia ha comenzado a analizar los beneficios —y también los riesgos— de esta práctica tan extendida.

Siete rasgos que definen a quienes duermen con sus mascotas

La psicología ha identificado siete características recurrentes en las personas que comparten cama con sus animales:

¿Es malo dormir con nuestros animales? Ciencia, salud y riesgos

No todo es idílico bajo el edredón compartido. Si bien hay beneficios emocionales claros —disminución del estrés, sensación de seguridad o reducción del insomnio—, dormir con mascotas también entraña ciertos riesgos para la salud.

Los expertos advierten sobre la posibilidad de transmisión de enfermedades zoonóticas: existen al menos cien patologías que pueden pasar de animales domésticos a humanos mediante el contacto estrecho. Entre las más habituales se encuentran:

Para minimizar riesgos basta con seguir unas pautas básicas:

El vínculo humano-animal: ciencia, emociones y anécdotas peludas

La relación entre humanos y mascotas trasciende lo meramente práctico. Según algunos estudios recientes, dormir junto a un animal puede mejorar incluso el sueño REM y reducir episodios de ansiedad nocturna. Hay quien asegura que un perro tumbado al pie de la cama es más eficaz que cualquier pastilla para conciliar el sueño.

En países anglosajones ya se habla abiertamente del “efecto terapia” de compartir almohada con un perro: hay menos noches en vela, se reduce el estrés poslaboral e incluso mejora el estado anímico al despertar.

Curiosamente, según encuestas internacionales:

Y no faltan anécdotas: desde perros que desplazan sutilmente al dueño hasta apoderarse del lado preferido de la cama hasta gatos capaces de desconectar (literalmente) el despertador saltando sobre él antes que suene.

En definitiva, dormir con mascotas no solo revela rasgos únicos sino que da pie a historias entrañables… ¡y alguna que otra noche sin edredón! Porque quien ha compartido sábana alguna vez sabe bien que pocos placeres igualan al ronquido acompasado —y completamente inocente— de un perro feliz junto a ti.

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