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MISTERIOS DEL COSMOS

Los científicos descubren estupefactos que el cometa 3I/Atlas late cada 16 horas

Un cometa interestelar exhibe un brillo rítmico cada 16 horas, como un corazón cósmico, despertando interrogantes sobre el origen de los mundos… y si estamos solos en el vasto universo.

Periodista Digital 07 Dic 2025 - 09:55 CET
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La escena evoca una trama de ciencia ficción: un viajero que proviene de más allá del Sistema Solar, acelera al acercarse al Sol y, al alejarse, emite un resplandor que fluctúa con una precisión casi mecánica.

Cada 16 horas, el cometa 3I/ATLAS “parpadea” como si tuviera un pulso propio.

Lo que podría parecer una exageración periodística está respaldado por curvas de luz, telescopios de gran tamaño y un grupo de astrofísicos tratando de entender qué sucede en el interior de este bloque de hielo y polvo que ha llegado desde otra estrella.

Algunos mencionan un “latido” de gas y polvo, otros apuntan a un simple efecto rotatorio, mientras que unos pocos, como el conocido Avi Loeb, sugieren que no se puede descartar completamente un origen tecnológico.

Por ahora, la hipótesis más cautelosa sigue siendo la de un cometa muy activo… pero extraordinariamente intrigante.

Un visitante estelar con pasaporte interestelar

3I/ATLAS, también conocido como C/2025 N1 (ATLAS), es el tercer objeto interestelar identificado en nuestro Sistema Solar, después de 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov. Fue descubierto el 1 de julio de 2025 por el sistema ATLAS en Chile, y su órbita hiperbólica confirmó rápidamente que no está gravitacionalmente ligado al Sol.

Algunos datos relevantes ayudan a contextualizarlo:

En cuanto a su composición, las observaciones realizadas con grandes telescopios —como el VLT, Gemini o Hubble— revelan una coma rica en agua, dióxido de carbono y polvo rojizo, muy similar a la que presentan los cometas del Sistema Solar. No se han encontrado materiales exóticos ni metales imposibles: por ahora, lo peculiar reside en su comportamiento.

El “latido” cada 16 horas: cuando un cometa marca el compás

Lo que ha capturado la atención es un patrón luminoso que se repite con notable precisión: alrededor de 16,16 horas. Las curvas de luz evidencian cómo el cometa aumenta su brillo, se atenúa y luego vuelve a repetir este ciclo tras ese periodo.

El astrofísico de Harvard Avi Loeb describe este fenómeno como “un latido acompañado por una liberación de gas y polvo”, que ocurre con sorprendente regularidad. Su interpretación, respaldada también por un estudio publicado en Astronomy & Astrophysics, sugiere que el núcleo del cometa:

Cuando una cara del núcleo se orienta hacia el Sol, el hielo sublima y lanza material hacia el espacio; así, la coma se vuelve más brillante. A medida que rota esa región queda fuera del alcance solar, disminuyendo la actividad hasta que el ciclo comienza nuevamente. El “latido” sería en realidad la firma luminosa de un criovolcán funcionando a cámara lenta: una fábrica natural expulsando gas y polvo rítmicamente.

Un equipo con participación española liderado por el investigador Josep Trigo ha estimado precisamente un periodo de rotación cercano a las 16 horas para el núcleo, lo cual concuerda con estas variaciones observadas. Es un valor razonable para un objeto irregular del tamaño aproximado de un kilómetro e encaja con lo observado en otros cometas; sin embargo, aquí el patrón resulta especialmente claro.

Anomalías sospechosas y el eterno dilema sobre los extraterrestres

3I/ATLAS no solo presenta este “latido”: acumula una serie singular de rarezas que han alimentado titulares y teorías audaces.

Entre las características más comentadas destacan:

Todo esto ha proporcionado munición para quienes buscan explicaciones poco convencionales. Loeb ha planteado que no se puede descartar completamente un origen tecnológico; es decir, que 3I/ATLAS podría ser algún tipo de artefacto interestelar o fragmento perteneciente a alguna estructura avanzada. Argumenta basándose en una “docena de anomalías” y recuerda las discusiones surgidas sobre ʻOumuamua donde también emergió esta idea.

Sin embargo, la mayoría del personal científico involucrado en su estudio tiende hacia explicaciones naturales: una combinación entre rotación, geometría del núcleo, chorros intensos e hielos exóticos. Por ahora:

En resumen: 3I/ATLAS es singular pero no milagroso. Cada anomalía bien documentada contribuye a poner a prueba los modelos sobre cómo estos cuerpos se forman y evolucionan en otros sistemas estelares.

Lo que cuenta un cometa “palpitante” sobre el origen vital

Más allá del debate sobre civilizaciones avanzadas, lo cierto es que el interés científico por 3I/ATLAS es mucho más terrenal: estos objetos contienen dentro suyo material primigenio proveniente de otros sistemas planetarios. Estudiarlos permite:

Se sabe que algunos cometas cercanos albergan aminoácidos, como la glicina encontrada en muestras traídas por la misión Stardust. Si resulta ser similar la química presente en 3I/ATLAS reforzaría la hipótesis acerca de que los ingredientes básicos para la vida son comunes dentro nuestra galaxia y pueden trasladarse sobre estos “bloques constructores” helados.

En este marco teórico, ese famoso “latido” cada 16 horas trasciende como meramente curioso. Revela que dentro del cometa podría haber estructuras internas fragmentadas o llenas de cavidades, donde ciertas zonas se calientan y desgasifican siguiendo patrones muy definidos. Este tipo particular ayuda a reconstruir:

Dicho brevemente: cada “pulso” luminoso actúa como pequeño escáner revelando los secretos internos provenientes desde otra parte lejana dentro nuestra galaxia.

Curiosidades cósmicas e insinuaciones extraterrestres

El caso del cometa 3I/ATLAS viene cargado con detalles pintorescos tomados muy seriamente por la ciencia… aunque dan pie para conversas amenas:

En definitiva científica seguirán observando atentamente cómo avanza lejos nuestro planeta mientras aprovechan cada fotón disponible para entender mejor tanto su núcleo así como sus chorros junto al extraño pulso repetitivo cada dieciséis horas. . Si finalmente todo resulta explicable mediante hielo , polvo , rotación quedará registrado como uno los cometarios más didácticos jamás observados . Y si no… siempre persistirá esa incógnita sobre si durante algún tiempo ,un corazón ajeno latió contra nuestro cielo .

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