La noticia ha sorprendido y, a la vez, parecía inevitable: PostNord, el servicio postal estatal de Dinamarca, ha confirmado que dejará de repartir cartas a finales de 2025.
No es una reducción progresiva; es el cierre definitivo de un servicio que lleva cuatro siglos acompañando a los daneses.
En palabras del CEO Kim Pedersen, “Hemos sido el servicio postal de los daneses durante 400 años… Es difícil poner fin a esta parte de nuestra historia”.
Las cifras hablan por sí solas:
- El volumen de cartas ha caído más del 90% desde el año 2000.
- En 2000, se enviaban 1.400 millones de cartas; en 2024, apenas 110 millones.
- El precio de los sellos se disparó hasta casi 4 euros por carta, uno de los más altos del mundo.
Con cada subida del precio, menos personas optaron por enviar cartas físicas.
La digitalización acelerada del país ha hecho que la mayoría prefiera comunicarse por correo electrónico, SMS o plataformas digitales como E-Boks, NemID/MitID y Digital Post, obligatorias para ciudadanos y empresas desde 2014.
Dinamarca es pionera pero no está sola: otros países estudian reducir sus servicios postales ante la caída global del volumen postal. El reto está en mantener la accesibilidad para todos sin dejar atrás a quienes dependen aún del papel y el sello.
En Dinamarca ya casi nadie escribe cartas; Internet lo ha devorado todo. Y con ello termina un capítulo fascinante en la historia cultural europea: el último cartero está a punto de cerrar su bolsa.
La digitalización se impone
En Dinamarca, nadie escribe ya cartas salvo excepciones muy puntuales. Los trámites con la administración, las notificaciones médicas y bancarias, incluso el pago de impuestos y la gestión personal, se realizan online. El móvil es ahora el principal canal para almacenar información personal y comunicarse con instituciones públicas.
El país se sitúa entre los más avanzados en transformación digital:
- El portal Borger.dk centraliza todos los servicios públicos.
- El sistema Digital Post garantiza la comunicación oficial electrónica.
- El uso de efectivo está en mínimos históricos.
Estos cambios han convertido el envío físico de cartas en un lujo residual.
Impacto social: ¿quién pierde con este cambio?
No todo son ventajas. Hay cerca de 271.000 daneses que aún dependen del correo tradicional, muchos por motivos médicos o porque están exentos digitalmente. Son principalmente personas mayores, habitantes rurales o ciudadanos con recursos limitados.
- Para ellos, mandar una simple carta ya costaba casi cuatro euros.
- El cierre supone la desaparición de 1.500 buzones rojos y la pérdida de más de 1.000 empleos directos.
- Los trabajadores denuncian la precarización futura del sector y las dificultades para garantizar un servicio universal.
El sindicato 3F y UNI Global Union han criticado duramente la decisión, alertando sobre el riesgo de dejar este servicio esencial en manos privadas como DAO, que asumirá parte del reparto pero con menor capacidad y condiciones laborales menos estables.
¿Qué pasa con los envíos internacionales?
El cambio no afecta al reparto de paquetes ni a la actividad postal en Suecia, donde PostNord seguirá operando normalmente. Pero para enviar cartas fuera del país, los daneses deberán recurrir a empresas globales como UPS o DHL, lo que encarecerá aún más el proceso y limitará las opciones para quienes mantengan vínculos personales o comerciales fuera de Dinamarca.
Lo que queda del correo: solo paquetes
La transición está marcada por fechas clave:
- Último día para entregar cartas ordinarias: 18 diciembre 2025.
- Últimos envíos especiales (certificados, acuse): 29 diciembre 2025.
- La última carta será entregada: 30 diciembre 2025.
- Desde junio se empezarán a retirar los buzones; todo desaparecerá antes del final del año.
A partir del 1 de enero de 2026, PostNord solo repartirá paquetes dentro del país. Las etiquetas postales compradas en 2024 y 2025 podrán ser reembolsadas durante un periodo limitado en 2026.
¿El futuro? Digital y privado
La desaparición del correo estatal no significa que nadie pueda enviar una carta física. DAO asume ahora el papel principal en lo que queda del mercado postal nacional. Pero sus servicios son más limitados, especialmente fuera de Dinamarca. Además, la comodidad y universalidad que ofrecía PostNord desaparecen; enviar una carta será más caro y complicado.
La experiencia danesa sirve como ejemplo extremo del efecto que tiene la digitalización sobre las costumbres sociales. La carta escrita —esa forma íntima y pausada de comunicarse— cede definitivamente ante la inmediatez digital. Como señala un experto local, “Ahora, hasta el cumpleaños lo felicitas por WhatsApp”.
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