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Julio Muñoz Ramonet fue hombre hecho a sí mismo, un millonario que levantó una enorme fortuna gracias -entre otras cosas- al estraperlo de algodón durante la fase inicial del régimen de Franco.
Falleció en 1991 dejando detrás mucho dinero , una fastuosa colección de arte en su mansión del número 288 de la calle Muntaner de Barcelona y cuatro hijas, a las que desheredó.
En el testamento, escrito en alemán en 1988 y que ni siquiera hace mención a la existencia de las hijas, Muñoz Ramonet legó a Barcelona el edificio y todo lo atesorado en su interior en el momento de la muerte.
El empresario, que murió en Suiza en 1991, dispuso en su testamento que dejaba a la ciudad dos fincas de su propiedad, el palacete de la calle Muntaner y otro situado en la calle Avenir 26, incluyendo todo su contenido.
La única condición que puso el empresario fue que el ayuntamiento velara por la preservación, conservación y mantenimiento del legado, razón por la que el consistorio creó en 1995 la fundación privada Julio Muñoz Ramonet.
Se inició una largo litigio, que zanjó en marzo de 2012 del Tribunal Supremo dandopor bueno lo establecido en la última voluntad del empresario, que legaba a la ciudad sus cuadros.
Entre el más de centenar de artistas representados en la colección, destacaban maestros como Fortuny (que aporta 26 piezas), Goya (18) El Greco (12), Sorolla (siete), Rembrandt (cuatro), Murillo y Zurbarán (con tres obras cada uno). Mengs, Monet, Berruguete, Carreño de Miranda, Corot, Delacroix, Renoir, Ribalta, Tiepolo, Tiziano, Zuloaga…
Lo que Jaume Ciurana, concejal del Ayuntamiento de Barcelona, encontró tras abrir el pasado 25 de julio de 2013 la intimidante verja y atravesar la isla verde del jardín de 3.000 metros cuadrados en plena agitación urbana, dista mucho de lo que le habría satisfecho hallar.
Las joyas más importantes de la colección de arte —y eso incluye goyas, rembrandts, grecos o murillos— no están en el legendario palacete, que recientemente sirvió de escenario para el rodaje de la película Blancanieves, de Pablo Berger.
En las paredes vacías se suceden las marcas de lo que estuvo y ya no está. En muchos casos los huecos habían sido burdamente rellenados con piezas de escaso valor.
José Ángel Montañés explica en ‘El País’ este 18 de agosto de 2013 dónde han ido a parar alguna spiezas, qué ha ocurrido de otras y cómo pueden terminar desarrollámdose las cosas y el por qué de la bronca de Muñoz Ramonet con sus hijas y loi de alguna de estas con su ex marido.
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