Con este título, la actriz Jeannine Mestre ha protagonizado un monólogo teatral que como todo lo que viene del poder imperial llega precedido de fanfarrias y ditirambos inmerecidos. Un monólogo recreado por una de esos intelectuales que relatan impúdicamente sus tragedias personales para vender libros; un monólogo que poco aporta al tema de la imprevisibilidad de los malos tragos que aparecen ineludiblemente en la vida de todos y cada uno. Un monólogo de deficiente recorrido o inadecuada traducción, de esos hechos para mayor gloria de una veterana actriz, que esta vez apenas consigue transmitir emoción alguna a pesar de lo escabroso del asunto.
The Year of Magical Thinking ganó el National Book Awards de no ficción en 2005, y en 2007 fue llevado a Broadway interpretado por Vanessa Redgrave. La escritora Joan Didion relataba dos tragedias personales que la habían golpeado simultáneamente: en 2003 su marido falleció de un ataque al corazón al volver del hospital donde su hija Quintana se encontraba al borde de la muerte por un choque séptico como consecuencia de una neumonía. La hija se salvó, pero poco después tuvo una caída mortal, fuen operada a vida o muerte, y finalmente murió de pancreatitis el 26 de agosto de 2005, a los 39 años de edad.
El libro no lo hemos leído, quizás es bueno; fue publicado en España dentro del género de autoayuda, y en enero pasado reeditado por Random House, con traducción de Javier Calvo. La versión teatral para su amiga Redgrave nos parece un texto en el que más allá del drama sólo hay reflexiones comunes y ocurrencias medianas; poca sinceridad y mucho artificio; demasiado elitismo sin sustancia. Didion es de estos escritores que han proliferado en los últimos tiempos que han hecho de sus males -enfermedades mortales, agonías anunciadas, dramas familiares- objeto de libros superventas, la mayor parte de ellos pura exhibición impúdica sensacionalista, reprobable desde nuestro punto de vista. La traducción no puede ir más lejos y no consigue evitar un tono de artificialidad generalizado. Estos son los mimbres con los que una actriz debe construir casi noventa largos minutos hablando y hablando sobre una tarima clara en un escenario vacío y oscuro.

A las actrices les gustan estas exhibiciones y a veces se olvidan de lo difíciles que resultan. Jeaninne Mestre, que estuvo convincente haciendo el papel secundario de Birdie Hubbard, esposa de Oscar, en La Loba, de Lilliam Hellman, hace tres años en el María Guerrero bajo la batuta de Gerardo Vera (ver nuestra favorable reseña de entonces), esta vez encarna un personaje desagradable, una ‘posh’ neyorquina sin sentimientos que intelectualiza la situación de forma irritante y que se jacta de sus andanzas en Malibú y Honolulu, de su aburrida existencia de ricachona con ínfulas. Un personaje difícil, que va de la buena de la película pero que no engañaría a nadie. Mestre intenta representar este melodrama gélido sin una lágrima, con un distanciamiento de esfinge elegante, con la cabeza erguida siempre, mostrando un portentoso cuello sin arrugas, impropio de los 68 años que este año le tocan, y a pesar de llevar cinco semanas representando la obra, o quizás por ello, se traba incontables veces en esta sofocante parodia del dolor intelectualizado que pueda sentir una señorona ‘pija’ sólo pendiente de su agenda. Si ese era su objetivo, acierta. Si pensaba encarnar a una mujer destrozada por la tragedia, no lo consigue.
Juan Pastor realiza una dirección pulcra, demasiado conformista, al servicio de un personaje de fachada, al que habría que pelar como a una cebolla para encontrar lo que oculta. Es el personaje que se fabricó Didion a su medida y a la de la hipervalorada Redgrave, pero que debiera ser a estas alturas revisado críticamente. Pastor desde 2003 dirige, junto a Teresa Valentín-Gamazo, el Teatro Guindalera, que en 2013 presentó un notable programa doble en los Teatros del Canal, con La larga cena de Navidad, de Thornton Wilder, y Odio a Hamlet, de Paul Rudnick (ver nuestra favorable reseña de entonces).

Debido a ese conjunto de circunstancias aleatorias que ordenan la agenda del atareado crítico, presenciamos la función este domingo, el último día en cartel. El público casi llenaba la sala y prodigó sus aplausos más allá de la tercera salida a saludar, a lo que llega normalmente el ritual establecido. Suspicacia excesiva haría pensar que este montaje es resultado de uno de esos matrimonios artísticos de conveniencia entre compañía independiente necesitada de ingresos y actriz senior dispuesta a invertir en una incursión gloriosa. Los matrimonios pueden salir bien o mal; lo más normal es que salgan regular como este.
Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 6
Dirección, 6
Escenografía, 7
Interpretación, 6
Producción, 7
Documentación para los medios, 6
Programa de mano, 7
Teatro Español – Sala Pequeña
EL AÑO DEL PENSAMIENTO MÁGICO
De Joan Didion
Dirección Juan Pastor
Jeannine Mestre interpreta a Joan Didion
Traducción Juan Pastor
Iluminación Sergio Balsera
Espacio escénico Juan Pastor
Vestuario Teresa Valentín-Gamazo
Ayudante de dirección José Bustos
Joyas Chelo Sastre
Telón dibujo Antonio Pastor, digitalizado por David Benito
Fotografía Alicia González
Una producción de GUINDALERA TEATRO S.L..
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