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El viernes 24 en la nave 10 del Matadero

Guayominí: Una historia de la ilusión del triunfo y la caída en “juguete roto”

Un texto de Laura Garmo y dirección de Pablo Martínez Bravo. El tedio profesional que llega, cuando “los teléfonos dejan de sonar”. Una interpretación confiada a Omar Banana e Inma Cuevas.

Alfonso Abril 14 Abr 2026 - 10:19 CET
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Hay momentos en el mundo artístico en los cuales sus protagonistas, ya sean actores, actrices, o músicos a los cuales se les delimita en los momentos buenos una amplitud de miras, cara al futuro, sin embargo, hay momentos malos tras atravesar ese fulgurante y esplendido éxito supuestamente infinito, se presenta todo ese mundo con un vacío de contenido, que los lleva al ostracismo de su imagen, porque se nota que no arrancan como habían pensado que seria.

Los temas a cantar o interpretar se hacen antiguos, las interpretaciones de nuevas obras, no llegan, la creatividad esta floja o ha desaparecido, en definitiva, como diría un actor de Hollywood, “los teléfonos dejaron de sonar”.

No aparecen nuevos proyectos provocando con ello un tedio profesional, e íntimo con bajada del ánimo y lo que es peor, la perdida de seguridad en ti mismo que se denominaría entre los aclamadores y admiradores del artista de llegar a la expresión de “un juguete roto”. Aquí empieza la tragedia, recuperar lo andado con éxito clamoroso y recoger los destrozos para recupera el momento anteriormente vivido.

Es ardua labor de ingeniería de marketing y que para resolverlo tendrá que venir con una inversión económica, que según que ocasiones no se tiene, porque durante los momentos de éxito, fueron mucho los excesos; los gastos innecesarios o las dadivas que demuestra que, en el pensamiento del artista, nunca podría llegar a esta situación detrás del trabajo exitoso realizado.

Y llega ese momento con la presión suficiente la vulnerabilidad mental, el miedo a decepcionar, la soledad y la responsabilidad frente a los que esperan de ti algo más o algo nuevo. Por ello se puede llegar a una situación y a una catástrofe personal, cabe la pregunta: ¿“qué hay detrás de un juguete roto?»

En Nave 10 Matadero del Teatro Español, el próximo día 14 se estrena, “Guayominí”, una nueva creación de Laura Garmo, y dirigida y puesta en escena de Pablo Martínez Bravo. Una obra que interpela directamente a una generación atravesada por la cultura pop, las redes sociales y la exposición mediática. Bajo el pretexto de Eurovisión, ese festival que mezcla espectáculo, identidad nacional y deseo de reconocimiento.

La obra se sitúa en un territorio profundo del mundo artístico, el de los sueños individuales de triunfo y confrontados necesariamente con las fuerzas invisibles del mercado, la industria y la opinión pública.

Su protagonista Roy, es el de cualquier joven que, armado solo con un talento íntimo y una ilusión desbordante, se lanza a una maquinaria que promete visibilidad y éxito a cambio de su propia voz. Guayominí es un espejo feroz y conmovedor de nuestra época, donde la aceleración del éxito convive con la fragilidad del fracaso, y donde la pregunta por la autenticidad resuena con fuerza: ¿qué queda de nosotros cuando todo se mide en votos, likes y trending topics?.

La escritura incisiva y emotiva de Laura Garmo, encuentra en la dirección de Pablo Martínez Bravo un lenguaje escénico vibrante, lleno de energía, humor y una mirada crítica que atrapa tanto a los amantes del teatro de texto como a quienes buscan una experiencia cercana a la cultura pop.

la compañía de Emilia Yagüe, presenta esta obra porque encarna la esencia de un proyecto de teatro contemporáneo, valiente, crítico y profundamente humano y convencida que conecta con públicos diversos, con los jóvenes que viven entre la precariedad y la sobre exposición digital, los seguidores de festivales, como Eurovisión y cualquier espectador que se haya sentido alguna vez vulnerable frente al juicio de los demás.

Guayominí en el personaje de Roy, plantea un cuestionable, ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar por aquello que soñamos? ¿Puede que sigamos el camino de una meta correcta o una meta equivocada? En una sociedad como la nuestra, en la que vamos a todos lados con prisa, estamos expuestos buscando la validación externa y que la fama dura por tiempo ilimitado o por un inmediato silencio y todo es un fracaso de difícil solución.

¿merece la pena arriesgarse?, ¿jugarse el todo por el todo? La obra nos habla de lo que ocurre cuando te dan las “alas para volar” y no caes en la cuenta, que el suelo estaba demasiado cerca y el éxito continuo, hace que los “árboles no te dejen ver el bosque”, ese bosque que espera a resoluciones correctas para poder continuar un camino correcto de éxito y no caer en el fracaso. A través de la cultura pop, siempre llena de luces, emociones y fuegos artificiales, exploramos lo que hay detrás del show: la presión, la vulnerabilidad, el miedo a decepcionar, la soledad, la responsabilidad.

¿Qué hay detrás de un juguete roto?

Esta función es una comedía porque el humor es una herramienta poderosa para hablar de lo que duele, es un dialogo con nuestras heridas y miedos. Y porque, al igual que el festival de la canción, debe tener un tono lúdico, de juego, al igual que lo tiene el espectador cuando lo ve desde su casa.

Guayominí es un homenaje a quienes siguen soñando, incluso cuando parece que nadie los está mirando. A los que no llegaron, pero lo intentaron, los que encuentran otras formas de seguir haciendo lo que aman.

El cuadro de actores a los que dirige por primera vez Pablo Martínez, como la autoría de la obra, “opera prima” de Laura Garmo, son Omar Banana, Inma Cuevas, Zack Gomez-Rolls, Selu Nieto y Julia Rubio.

Omar Banana, nacido en Huelva, se acercó a las artes escénicas desde muy joven a través de la danza contemporánea. Posteriormente se trasladó a Londres, donde se graduó en la Royal Central School of Speech and Drama (CSSD) y profundizó en la técnica Meisner, adquiriendo una sólida base interpretativa.

En teatro y audiovisual ha desarrollado una trayectoria internacional y diversa. Ha participado en series como Paquita Salas y Veneno, ambas de Javier Ambrossi y Javier Calvo, así como en Marco Polo, Sin Novedad y Santuario.

En cine, ha trabajado en títulos como Haraam y Through a Dark Mirror, dirigida por Jason Fité. Actualmente forma parte del elenco de la serie de Netflix El Refugio Atómico. Su papel protagonista en Te estoy amando locamente supuso un punto de inflexión en su carrera, siendo nominado a Mejor Actor Revelación en los Premios Goya 2024, así como en los Premios Carmen y en los Premios Feroz. El reconocimiento obtenido con este trabajo ha consolidado su lugar como uno de los intérpretes emergentes más destacados, combinando versatilidad y proyección tanto en la escena española como internacional

Inma Cuevas es actriz, directora y productora madrileña con una amplia trayectoria en teatro, cine y televisión. En teatro, ha participado en más de cuarenta montajes, entre ellos La Patética, La casa de los espíritus, Mrs. Dalloway, Monsieur Goya, La valentía, Historias de Usera, Constelaciones, y diversos musicales como Chicago, Lavar, marcar y enterrar.

Sus trabajos en Comedia Multimedia, tiene, “No son maneras de tratar a una dama”; “Alicia” y “The Copla Musical” en Londres. Por su trabajo en este ámbito ha recibido seis premios de la Unión de Actores, tres de ellos como Mejor Actriz de Teatro por “Constelaciones”; “Cerda” e “Historias de Usera”.

En cine, ha trabajado en títulos recientes como “Poliamor para principiantes” de Fernando Colomo “Mientras dure la guerra” de Alejandro Amenábar y “Toc Toc” de Vicente Villanueva, además de películas como “Quién te cantará”; “El silencio de los objetos” o “Lo contrario al amor”.

En televisión, ha intervenido en series como “Vis a Vis”; “La Zona” “Gran Hotel; entre otras. Su papel en Vis a Vis fue reconocido con el Premio Ondas a Mejor Actriz de Televisión, además de nominaciones a los Premios Feroz y a los Premios Fénix. En los últimos años ha desarrollado también proyectos de dirección escénica como “Melodías o me lo cuentas” —con dramaturgia propia—, “Aquellas migas de pan, Lo que tú nos dejas” y “Ciclos”, también de creación propia.

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