Esta exposición antológica de Ibon Aranberri (Deva,1969) reúne sus mejores proyectos de las últimas tres décadas de acuerdo con la opinión actual del artista, al que podríamos situar como un instalador de catálogos en base a restos, fotos, maquetas y huellas de obras públicas vascas, un archivero de objetos, un documentalista de estructuras.
La colocación de las obras es clave en el significado de esta exposición, dicen los organizadores. Es un trabajo de reformulación, de revisión, de reasignación que toma forma en relación con el espacio que ocupa y con los proyectos que le rodean. De una forma no cronológica, sino en base a cercanías, sincronías y relaciones tangenciales. Precisamente, el nombre de ‘Vista parcial’, surge porque ‘nada adquiere por sí mismo su dimensión original, la narrativa se construye en los entrecruzamientos, no en la centralidad. Es una forma también de evadirse del canon de una retrospectiva que mira hacia atrás’, explica Aranberri.
En diez espacios se exponen sus obras más conocidas -Política hidráulica, Luz de Lemóniz o Gramática de meseta-, junto a otras menos conocidas o rehechas como la intervención en la cueva de Oñate, ‘algo no calculado, obedeciendo a un proceso interno e inesperado… No es tanto una presentación unitaria de los trabajos, sino una activación de obras que jamás se han expuesto unas con otras, nunca en esta disposición y conexión, y como en un libro, un capítulo da lugar al siguiente’, asegura el autor.
En las primeras salas nos encontramos con la transformación que sufre el paisaje a través de las repoblaciones de masa forestal que el artista recoge en las grabaciones de Contraplan (1997) y la obra ‘Disorder-Desorden’ (2007), una superficie entarimada. Sigue ‘Luz de Lemóniz’ (2000), sobre la construcción inconclusa de esa central nuclear ‘y la compleja narración que se creó alrededor desde aquellos días hasta hoy. Fue un asunto extremadamente controvertido que agitó la lucha social y política a lo largo de la década de 1970 y que significó un antes y un después en la memoria emocional de la comunidad’. Palabras muy planas que ocultan una gran tragedia, manipulada por ETA, plagada de atentados, amenazas y abusos, manchada de sangre de varios asesinatos, y ejemplo de cómo las pistolas se fueron imponiendo en esa comunidad autónoma hasta que los que las empuñaban y sus cómplices decidieron dejarlas para poder actuar abiertamente y llegar al poder, lo que ya ha sucedido en parte y puede completarse totalmente el año que viene.
Este proyecto, que se muestra con una narrativa fragmentada a través de maquetas, fotografías y diapositivas en la que no figura la menor alusión a los atentados, a los crímenes, y a la imposición dictatorial de criterios, da paso en la exposición a la acción que Aranberri llevó a cabo en una cueva prehistórica natural en Oñate en 2003, a través de su cerramiento y posterior reapertura. Nos lo presentan como casi una performance cuyo objetivo no era protegerla, sino significarla y recodificarla. Duró dos décadas y se prolongó en ‘Zulo beltzen geometria – Geometría de los agujeros negros’ (2019), compuesta por las enormes planchas de acero que cerraron el acceso a la cueva y que las ha seguido mostrando de diferentes maneras en función del espacio expositivo, junto a dibujos de murciélagos.
En la siguiente sala podemos ver ‘Mar del Pirineo’ (2006), seis grandes módulos de poliéster y fibra de vidrio a escala que reproducen la cartografía real, aunque invertida, de un complejo de recreo desarrollado junto a una infraestructura hidráulica. Anexa a esta obra y con claves similares nos encontramos con ‘Política hidráulic’a (2007), que forma parte de la colección del Reina Sofía, una instalación formada por casi un centenar de fotografías de presas y embalses tomadas entre 2004 y 2010, enmarcadas en diferentes tamaños y encuadres. A continuación ‘Exercises on the North Side – Ejercicios en el lado septentrional’ (2007), reúne fotografías, diapositivas, objetos de alpinismo y un montaje en 16 milímetros, en una representación simbólica y poliédrica de las altas cumbres y su escalada humana.
En la última década, el artista vasco se ha interesado especialmente en técnicas y procesos que tienen que ver con el legado de la primera industrialización, reproduciendo elementos o metodologías de registro u ordenación del patrimonio como el proyecto ‘Itzal marra – Línea de sombra’ (2019), que muestra los calcos de lápidas funerarias que se encontraban acumuladas en los almacenes del Museo de San Telmo en San Sebastián, o ‘Sources without qualities – Fuentes sin cualidades’ (2017), que reproduce un prototipo de mobiliario para la clasificación de objetos. Las obras ‘Almanaque’ y ‘Compendium’ (2022), derivan de la intervención en un estudio de diseño ubicado en una aldea boscosa en Cantabria. Durante el tiempo que duró la exposición, se publicó una hoja diaria que, a modo de memoria temporal, incorporaba saberes vinculados con la naturaleza y descripciones de herramientas de trabajo en el medio rural. Al finalizarse la intervención, se devolvieron las herramientas a sus propietarios, que han vuelto a prestar generosamente sus herramientas para la presente muestra.
‘Makina eskua da – La máquina es la mano’ (2016), parte de la instalación que hizo en el Museo de la Industria Armera de Éibar como contribución al proyecto Tratado de Paz en el marco de San Sebastián 2016 Capital Europea de la Cultura. Con ‘Gramática de meseta’, que tiene su origen en la exposición organizada por el Museo Reina Sofía en 2010 en la Abadía de Santo Domingo de Silos (Burgos), reflexiona sobre la destrucción del patrimonio como consecuencia de la construcción de grandes infraestructuras públicas (carreteras, embalses) y la descontextualización de sus ruinas para dotarlas de nuevos usos simbólicos. Y por terminar, ‘Models and constructs – Modelos y constructos’ (2014), recoge el molde de fundición para una estatua que representaba al filósofo Miguel de Unamuno para ‘deconstruir la intención del monumento a partir de su propia ausencia’, es decir, para seguir la moda separatista de negar todo lo vasco que no es de su cuerda.
Ibon Aranberri tras estudiar Bellas Artes en la Universidad del País Vasco se trasladó a Nueva York, y actualmente reside en Bilbao. Representó a la españa desestructurada y descerebrada en la Documenta de Kassel de 2007. Es un ejemplo clarísimo de un arte actual que ni es arte ni tiene el menor interés, apadrinado por instituciones a las que rinde pleitesía comprando sus sectarios y dogmáticos, pero peor aún, antiartísticos planteamientos.
Aproximación a la propuesta (del 1 al 10)
Interés: 5
Despliegue: 6
Comisariado: 8
Catálogo: n/h
Documentación a los medios: 7
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Edificio Sabatini 3ª Planta (Zonas E y F) (Madrid)
Ibon Aranberri. Vista parcial
29 de noviembre de 2023 – 11 de marzo de 2024
ORGANIZACIÓN: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco
COMISARIADO: Manuel Borja-Villel y Beatriz Herráez
COORDINACIÓN: Nieves Sánchez Castillo y Beatriz Martínez Hijazo
ITINERANCIA: Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco (19-4- 24 / 30-9-24).
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