Este biopic desmesurado idealiza hasta tergiversarla la vida de Carmen Díez de Rivera, ayudante de Adolfo Suárez durante diez meses (directora del gabinete de la presidencia), para con ello contar de forma disimuladamente sesgada un trozo de la transición española a la democracia, minimizar el papel de sus artífices y heroificar al partido comunista.
Proclaman sus autores que ‘su vida fue tan excepcional que tiene paralelismos con las tragedias griegas’, que ‘renunció a los privilegios de clase y llegó a alcanzar un puesto que ninguna mujer ha desempeñado en este país’, que ‘luchó, a menudo sola, contra todo y contra todos, poseedora de una voluntad firme y una mirada inteligente, tuvo siempre el propósito de guiar a su país hacia la democracia’. Para construir esta hagiografía dramatizada se han basado en sucesivas recreaciones de la vida de Díez de Rivera, especialmente en una primera de 2006 de Ana Romero (‘Historia de Carmen: memorias de Carmen Díez de Rivera’) escrita por esta periodista tras contactar con Carmen en marzo de 1999, cuando la quedaban escasos meses de vida; lo que empezó como una entrevista para El Mundo acabó en esta biografía a partir de sus conversaciones, sus diarios que ella le proporcionó y declaraciones grabadas. En 2017 volvería a la carga laudatoria con ‘Carmen, Suárez y el Rey, el Triángulo de la Transición’, y en ese camino de construcción de un personaje novelesco la acompañarán Manuel Vicent y Raúl del Pozo para terminar con la penúltima entrega, la de Luis Herrero (‘Dejé de pronunciar tu nombre: La vida prohibida de Carmen Díez de Rivera’ en 2017). Todas rozan la ficción en su interpretación de los hechos, siempre a mayor gloria del personaje, evitando los contrastes, sorteando las contradicciones. Y descartando visiones diferentes.
Ya en 2016, Emilio Contreras en su libro ‘Suárez, acoso y derribo’, presentará un retrato menos favorecido de la asesora en el capítulo ‘La deslealtad de Carmen Díez de Rivera’. Al comprobar que Suárez no aceptaba su opinión de que no debía presentarse a las elecciones tras ya haber legalizado al PCE, comenzó a criticarle a espaldas suyas. Desde su despacho oficial hablaba por teléfono con miembros de la oposición, como el liberal Antonio de Senillosa o el socialista Enrique Tierno Galván, en cuyo partido luego militó, y con otros dirigentes de la izquierda, vertiendo contra su jefe duras críticas y palabras de desprecio político. En ocasiones, subía el tono de voz con el efecto de ser oída por quien ocupaba el despacho de al lado, que acto seguido informaba al presidente. También se detectaron informaciones publicadas en la prensa que únicamente podían salir del círculo íntimo de colaboradores del presidente.
Y añadía: Al principio, Suárez se negó a aceptar que tal deslealtad pudiera ser cierta. Transcurridos varios días, uno de sus colaboradores le presentó una prueba concluyente. Con la participación de un miembro de los servicios de
Inteligencia que se había incorporado a la Moncloa, se intervinieron los teléfonos de Carmen y se grabaron sus llamadas en las que se le oía decir cosas tales como: “Con estos de la derecha ya no se puede seguir; cómo no les da vergüenza; lo
quieren organizar todo desde el poder; aquí ya no se puede estar porque Adolfo sigue siendo un franquista”. Con decepción y tristeza, Suárez escuchó esas y otras afirmaciones grabadas y el 13 de mayo de 1976 comunicó a Carmen Díez de Rivera el cese como directora de su gabinete’. La ruptura no será definitiva y una década después volverán a colaborar brevemente en el CDS antes de un nuevo portazo que la conduciría directa al PSOE. Voluble e intrigante, más que aquella literaria musa en la que la convirtió en sus columnas el escritor Francisco Umbral.
Estamos ante una pieza dramática que Fernando Soto ha llevado notablemente a escena, mejor de lo habitual en las salas pequeñas madrileñas. El convencional espacio escénico de Beatriz Sanjuan acierta a representar espacios y tiempos muy diversos con discreto apoyo de mobiliario y las imágenes documentales recopiladas por Elvira Ruiz. Correcta iluminación, buen sonido y vestuario.
En el escenario, Carmen va desgranando sus -supuestamente- muchas discusiones con Suárez que siempre cede, y muchas confidencias con el rey que siempre la alaba, mientras su madre María Sonsoles nos introduce en su vida personal anterior. Entre todos construyen un personaje, pues eso, de película. Se ha celebrado ruidosamente el papel protagonista que hace Mónica López: lo hace bien, a veces un tanto envarada, a veces imbuida de un halo heroico como de nacimiento. Muy creíble Oriol Tarrasón como Suárez y muy meritorio Víctor Massan como un rey que no termina de serlo porque lo que dice es puro invento. Y ajustada Ana Fernández al papel tópico de esa marquesa envarada y reseca en que encasillan al personaje.
Concluyamos en que una vez más, el peso de la opresora memoria histórica que nos sojuzga convierte el pasado en una caricatura que en nada contribuye al conocimiento real de los hechos recientes. Lo mismo que la llamada ‘novela histórica’ tergiversa casi siempre en parte y a veces mucho la historia fidedigna, y eso por no hablar de los docudramas en teleserie, este teatro documental no documenta ni contribuye a una visión equilibrada del pasado, por lo que el presente sigue tan agitado y al futuro ni se le espera. Carmen fue fruto de las relaciones extramatrimoniales de Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco y ministro de Exteriores, con su madre, María Sonsoles de Icaza y de León, algo que fue aceptado por el marido Francisco de Paula Díez de Rivera y Casares sexto marqués de Sanzol, que la reconoció como propia junto a los tres hijos biológicos del matrimonio. En 1942, cuando nació Carmen, María Sonsoles tenía 28 años, Ramón 41 y Francisco de Paula 52. En 1960, cuando se descubrió la verdad, Carmen tenía 17 años: fallecerá en 1999 con 57 años. Su padre formal murió en 1972; su madre en 1996; y su padre biológico lo hará en 2003.
Para los que quieran enriquecer su visión de aquel momento ofrecemos, tras la valoración y los créditos de la obra tetral que nos ocupa, unos extractos a vuela pluma sacados de los capítulos del 12º al 15º de la Crónica de Medio Siglo en la que trabajamos paralelamente a la Guía Cultural desde hace un largo tiempo.
VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 6
Texto: 6
Dirección: 7
Interpretación: 7
Escenografía: 7
Producción: 7
Teatro Español / Sala Margarita Xirgu
Carmen, nada de nadie
de Francisco M. Tallón y Miguel Pérez García
17 Enero a 18 Febrero 2024
Precio 18€
Hora Martes a domingo / 19:30h
Duración 80 minutos aprox.
Ficha artística
De Francisco M. Justo Tallón y Miguel Pérez García
Dirección Fernando Soto
REPARTO
Mónica López – Carmen
Oriol Tarrasón – Suárez
Ana Fernández – Marquesa de Llanzol
Víctor Massán – El rey Juan Carlos
EQUIPO
Diseño de iluminación Juanjo Llorens
Diseño de espacio escénico Beatriz Sanjuan
Diseño de sonido Sergio Sánchez
Diseño de videoescena Elvira Ruiz
Diseño de vestuario Paola de Diego
Ayudante de dirección Sara Illán
Fotografía escena Vanessa Rábade
Producción Tablas y más Tablas, Elena Martínez, Esther Bravo
-Agradecimientos Roberto Enríquez, Ana Wagener, Paca Sauquillo, Archivo Histórico PCE, Diario 16+, Fundación Juan March – Archivo Linz, Círculode Orellana, Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de
España.
-Duración del espectáculo 90 minutos.
UNA MUJER ENTRE HOMBRES
Va resultando cada vez más evidente que no va a poderse prescindir del PCE en el nuevo régimen que se está montando, mitad continuidad del anterior, mitad ruptura con el mismo. Es cuando la competente directora del gabinete del presidente va a jugar un papel fundamental. Carmen Díez de Rivera había sido secretaria de Suárez en su época al frente de Radiotelevisión Española en 1969. No sólo era de buenísima familia y sólida formación, sino que estaba especialmente introducida en el entorno privado de la Zarzuela, tenía buenos contactos en el ejército, -Gutiérrez Mellado incluido-, y otro personaje entonces anodino, el teniente coronel Emilio Alonso Manglano, que terminará siendo responsable de los servicios de información tras el 23-F, y además mantenía contactos directos con la oposición, y de forma destacada con los comunistas del interior.
Suárez la había colocado a su lado, como una especie de asesora áulica en terrenos que no conocía. Ahora era el momento de utilizar este puente glamuroso hacia el PCE. Se entrevistará con los dirigentes del interior y finalmente al año siguiente con el mismo Santiago Carrillo. La entrevista será esencial en la legalización del PCE. La relación con Suárez se romperá en mayo de 1977. Tras una etapa en el PSP de Tierno, hacia 1987 volvió a colaborar con Adolfo para ser eurodiputada del Centro Democrático y Social (CDS). En 1989 ingresó en el PSOE, del que será eurodiputada dos elecciones seguidas hasta que en 1999 abandone la política por grave enfermedad. La que fuera denominada musa de la transición fallecerá pocos meses después, a los 54 años de edad.
A los 17 años tuvo su primer empleo en la Revista de Occidente, amplió estudios en La Sorbona y Oxford, fue novicia y cooperante avant la lètre en Costa de Marfil durante tres años. En noviembre de 1969, recién nombrado Suárez (a instancias del Príncipe) director general de TVE, la tele única, fue a su despacho (recomendada por el Príncipe) en busca de un trabajo que le permitiera vivir independientemente de su madre. Se rumoreará que tuvo sus más y sus menos sentimentales con su jefe en La Moncloa e incluso con el jefe de su jefe en La Zarzuela. Y es que fue el entonces Príncipe el que recomendó personalmente al director general de RTVE que la contratara. Según contará su biógrafa Ana Romero en El Mundo en 2014, ‘Carmen no fue amante ni del Rey ni de Suárez, aunque ambos hubieran querido serlo de ella. Así lo describió en su diario: ”I’m a man after all before being what I am. I simply adore you…”, le dice el 18 de junio de este año de 1976 su gran amigo real. Carmen añade: “Vaya parejita. Si no fuera por… ¡Qué indignación!”. La parejita a la que se refiere es la formada por Don Juan Carlos, que entonces tenía 38 años, y por Suárez, de 43. Ella era la más joven de los tres: tenía 34 años. El 21 de junio de 1976, agrega otra frase que le dirige el Rey: “Nadie me da calabazas como tú me das”. Y ella escribe, enigmática: “De eso estoy segura”.
LA RUSA
En cuanto a Suárez, Romero afirma que el 3 de julio siguiente, el día que el Rey llama a Suárez para convocarlo en La Zarzuela y decirle que lo ha elegido presidente, ‘Carmen está sola con él en su casa madrileña de Puerta de Hierro. Consciente de las habladurías, le recomienda a Suárez que vaya solo y ella se marcha de su casa antes de que lleguen los periodistas. Cuando regresa me llama a casa y reconoce que tenía razón en haberme ido. “Me da las gracias”, escribe en su diario’. Antes de que termine ese mes de julio, Díez de Rivera será nombrada jefe de gabinete del nuevo presidente del Gobierno y lo será hasta mayo del año siguiente, diez meses. ‘Salió de La Moncloa acusada de ser espía de Alemania del Este’, ratifica Ana Romero la creencia general. Pero lo cierto es que de ser espía de alguna Alemania, le pegaba más serlo de la Occidental, aunque algunos pensaran que uno de los más informados personajes del período, Juan Luis Cebrián, se refería a ella como espía en el personaje central de su primera novela, ‘La rusa’.
Y nunca será tan influyente. Junto a ella, Eduardo Navarro, Josep Meliá, Alberto Aza, José Luis Graullera, Aurelio Delgado, Eugenio Bregolat, Senén Florensa, el general Cassinello y algún otro, formaban el entorno más íntimo de Suárez, son los hombres del presidente, las personas que estuvieron en la cocina en aquellos históricos momentos.
El 23 de diciembre de 1976, Carmen recibe en secreto por orden de Suárez a Armando López Salinas, Luis Lucio Lobato, Ramón Tamames y Manuel Romero Marín, según Díaz y Durán. No sabemos cuál sería el mensaje, pero suponemos que tranquilizador. El presidente Suárez y el rey Juan Carlos están sometidos a una presión brutal. Cómo dirá aquel en un célebre discurso de esa época, ‘qué difícil es arreglar las cañerías teniendo que mantener el grifo abierto’ ¿Cómo era el equipo de fontaneros que arreglaban esas cañerías? Aurelio Fernández ‘Lito’ lo ha contado mucho después, en 2013, a Natalia Vaquero: ‘Éramos seis: tres hombres y tres mujeres. Desgraciadamente, las tres mujeres han muerto: Carmen Díez de Rivera, Julita Martínez y Ana Martínez de Leiva. Los hombres éramos José Manuel Otero Novas, Manuel Ortiz y yo. Las jornadas normales podían acabar las dos de la mañana. El día del secuestro de Villaescusa, Suárez se retiró con Gutiérrez Mellado a las cuatro de la mañana y yo me quedé apagando las luces de La Moncloa. De pronto sonó el teléfono rojo y yo contesté: era el Rey preguntando por el presidente’.
LA MUSA
En medio de la rebelión carcelaria y en vísperas de la campaña electoral se produce la dimisión de Carmen Díez de Rivera, la influyente asesora de Suárez. Las discrepancias entre ambos han ido subiendo de tono en los últimos meses. Aristócrata progre, versión moderada, culta y bella de la duquesa roja de Medina Sidonia, fue piedra de escándalo por sus entrevistas con Carrillo en enero, consideradas el primer paso para la legalización del PCE. No oculta sus simpatías por la izquierda y su desacuerdo con que el presidente sea candidato en las elecciones. Se rumoreará que un informe de la CIA la vincula con el KGB. Ricardo de la Cierva afirmará en la página 210 de su ‘Secretos de la Historia’, que según la propia afectada, ‘Suárez recibió un importantísimo informe del Alto Estado Mayor que envolvía a Carmen en graves sospechas sobre sus convicciones marxistas, que eran ciertas […] Carmen había demostrado ya una peligrosísima proximidad a la KGB […] El 28 de mayo de 1977 la prensa publicó que Carmen se encontraba en arresto domiciliario por haberse descubierto que era una espía de Alemania comunista ’.
Había mantenido entrevistas con Carrillo, pero no sabemos si a espaldas de su jefe o por su encargo. ‘Sin romper la relación de lealtad con quien era su jefe, hablaba sinceramente’, escribirá Carrillo en sus memorias. Tras dimitir,
inmediatamente ingresa en el Partido Socialista Popular (PSP) de Enrique Tierno Galván. Más tarde volverá al CDS de Suárez, pero terminará su carrera política como diputada del PSOE. Morirá joven, en 1999, tras dictar unas memorias en sus últimos meses de vida en las que parece convencida de haber encarnado la Transición y jugado un papel superior al de Suárez.
Desde luego, no se puede negar su influencia sobre él. Mismamente el 3 de febrero en el informe del embajador del Reino Unido en Madrid de una entrevista con Suárez, la dedica a ella no poco espacio. Después de constatar que parecía tan agotada como el presidente, lo argumentaba así: ‘Alterna dos funciones, jefe del Gabinete de Suárez y principal portavoz con la oposición. Como muestra de su capacidad, ha trabajado con insistencia para legalizar el PCE antes de las elecciones. En estos y otros aspectos, ella ha pasado sus dificultades, pero su principal mérito es ser la única persona que ha tenido la habilidad de hacer que Suárez escuche cuando este no quiere hacerlo, El 25 de enero pasado, Carmen parecía tener un punto de vista más dramático que el de Suárez en torno a la crisis política. Fue ella la que alertó sobre nuevos problemas con las fuerzas armadas, exponiendo que los generales son leales (al Rey y al Gobierno), pero que su capacidad para controlar al resto de la oficialidad es incierta’. Así lo cita Martín de Pozuelo en ‘Un Suárez distinto y con defectos’, dentro de su publicación en 2009 de material inédito de la embajada británica.
Dos meses después, el 3 de mayo, era Charles Curran, director general de la BBC, quien almorzaba con ella. Su conversación, en principio privada, terminó como las de tantos periodistas, en un informe a su ministerio, en el que afirmaba haberla encontrado menos optimista que en encuentros anteriores mientras le confiaba que Suárez ya no afrontaba los asuntos como antes, y que había perdido la sintonía con Felipe González obtenida cuando reconoció al PSOE en febrero de ese mismo año. ‘Le está cogiendo gusto al poder y a la manipulación política, por lo cual, si queda fuera de control, puede perjudicar todo lo bueno que ha hecho hasta ahora’, le diría textualmente la infiel secretaria sobre su jefe, para confesar finalmente que era improbable que permaneciera con Suárez después del 14 de junio ‘si él persistía en su ambición personal por encima de hacer las cosas bien. Si sigue así, puedo abandonar el cargo incluso antes’.
‘Es el primer comentario que escucho sobre un posible defecto de Suárez efectuado por una persona hasta ahora considerada como el confidente más cercano suyo’, apuntó Curran en su informe. Y, en efecto, es la primera constancia de que el poderoso Suárez generará más y más envidias y resquemores a medida que se encumbre. Su comportamiento también cambiará, y su carácter; se verá obligado a maniobrar sin descanso al frente de la UCD, la amalgama política con la que ganará dos elecciones antes de hundirle y traicionarle.
Unas semanas después de sus confidencias a Curran, Carmen se ve obligada a dejar el cargo u opta por liberarse del mismo. ¿Trabajaba para alguien más que para Suárez? ¿Acaso para el Rey, quien no lo olvidemos les había puesto en contacto unos años antes? Nunca se acallarán los rumores de que tuvo sus más y sus menos sentimentales con su jefe formal e incluso con el jefe de su jefe en La Zarzuela. Pasó como un meteoro y cumplió su cometido tras inspirar a otro influyente personaje del período, Juan Luis Cebrián, su primera novela, ‘La rusa’.
CON NINGUNO DE LOS DOS
Anna Grau en 2017 entrevistará a Luis Herrero que la dice: ‘Carmen Díez de Rivera no fue la amante ni de Suárez, ni del rey Juan Carlos. Yo estoy bastante convencido de que no, de que no lo fue. Creo que Carmen tenía principios personales muy firmes, convicciones muy arraigadas, y uno de esos principios era el de no mantener nunca relaciones con un hombre casado. Lo que ella llamaba no cazar en corral ajeno. Tiendo a pensar que lo cumplió escrupulosamente, por mucho que los dos personajes que usted menciona, y muchos otros, pudieran tirarle los trastos.
-Pero entonces, apunta usted, habrá que buscar otras explicaciones a su enorme influencia sobre esos dos hombres en un momento absolutamente clave.
-‘Bueno, la matriz de toda la situación es la relación de Carmen con el Rey. Se conocen muy jóvenes, mucho antes de la tragedia familiar que partirá en dos la vida de Carmen, están en el mismo ambiente, ella es hija de marqueses y era además una chica muy guapa, el tipo de chica que al rey no le podía pasar inadvertida. Cuando ella se larga fuera de España, huyendo de su historia y de su drama personal, esa relación se interrumpe, pero al regresar Carmen de África, vuelven a tener contacto.
‘Entonces empieza la labor de caza de Juan Carlos. Él lo intenta. Ella es una mujer de gran atractivo físico y además una mujer con la que se podía hablar, alguien que aporta al mundo del entonces príncipe, y luego al de Suárez, atisbos de una
visión social y política que ellos no tenían, la visión desde fuera de su burbuja. Carmen se codeaba con las izquierdas, con la oposición clandestina. Cuando Carmen llega a España y descubre que es incapaz de convivir con su madre, que
la echa de casa, en 1969, el rey le echa una mano, le pide a Adolfo Suárez que la coloque, y ella entra a trabajar con él en RTVE. Mantiene con Suárez una relación distinta que con el rey. En realidad, Suárez la acoge por llevarse bien con el rey,
para hacer méritos con la Zarzuela. Y luego Carmen le ayuda mucho, le da información de primera mano, le ayuda a ser elegido presidente del Gobierno, le aporta relaciones con la prensa extranjera, con la oposición extramuros del régimen…
‘Se establece entre ellos cierta complementariedad, pero siempre marcando distancias. Suárez nunca le quiere dar a Carmen un papel protagonista, la mantiene al margen todo lo que puede. Lo cierto es que la relación política entre ellos se enfría muy rápidamente, ella enseguida va a ser consciente de que no está en el núcleo duro de él. Que él le oculta cosas, que toma decisiones unilateralmente. No la invita a pasar el fin de semana en la Moncloa como sí hacen sus aduladores.
-Deduce usted de todo esto que en realidad Carmen pudo ser utilizada tanto por el rey Juan Carlos como por el presidente Suárez. Que era un submarino del rey en el entorno de Suárez, que sentía celos y desconfianza de ella, y que se la quitó encima de una patada a la que pudo.
‘Bueno, el rey yo no diría que tanto. Al principio Juan Carlos lo que quería era cazar a esa real hembra, pero al mantenerse ella esquiva, al comprender él que esa pieza no la va a cobrar, la relación entra en otro plano, pasa a otro nivel. Lo que sí es indudable es que Suárez tenía celos de ella, del protagonismo y del carisma de Carmen, de que la llamaran la musa de la reforma. Pero es que él, Suárez, era así, extremadamente celoso de todo el mundo, de cualquiera que a su juicio pudiera opacar su brillantez y sus méritos, impedirle destacar. Sentía celos de Carmen como los sintió de Torcuato Fernández-Miranda, porque Torcuato iba por ahí diciendo que nombró a Suárez presidente pensando que sería una marioneta manejable. Cuando lo último que Suárez está dispuesto a aceptar es que nadie le usurpe su papel. La musa de la reforma tenía que ser él y sólo él.
‘Me pregunta usted si sin Carmen no habría habido legalización del PCE, o la habría habido más tarde, de otra manera, o con otro coste. No. Yo creo que ella fuera una mosca cojonera con el tema, dicho esto con profundo respeto, pero no creo que llegara a condicionar ni a determinar ninguna decisión. De hecho, también trata de evitar por todos los medios, y no lo consigue, que Suárez se presente a las elecciones y que funde UCD. Es posible que sin ella los ritmos de la legalización del PCE hubieran sido otros. Porque ella era mucho más imperativa, tenaz, y constante, les calentó la cabeza tanto al rey como a Suárez. Pero lo que tenía que suceder habría sucedido igual’.
PEPE MARIO
En realidad, ya hemos visto que hubo otro puente con Carrillo y que fue José ‘Pepe’ Mario Armero, titular de uno de los bufetes más prestigiosos de Madrid y presidente de Europa Press, la agencia de prensa que propiciada por el Opus Dei rompió el monopolio informativo que el franquismo ejercía a través de Efe-Cifra y otros complementos como Pyresa. Armero fue el muñidor de la venida a España del secretario general del PCE – había entrado poco antes clandestinamente, de la mano del adinerado comunista Teodulfo Lagunero, y con la famosa peluca -, y el 27 de febrero se habían reunido Carrillo y Suárez en la casa de Armero y en presencia de éste. El Rey había sido informado del encuentro, que sin embargo contaba con el rechazo frontal del todopoderoso Fernández-Miranda y de otros
sectores del franquismo reformista.
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