Ya se sabe, los actores son insaciables. Este espectáculo híbrido de performance, mimo y circo es un gran despliegue de facultades de Oriol Plá al servicio de una historia insulsa, que se hace tedioso conforme se alarga y se alarga preguntando al público si quiere más, para que el público diga que sí, naturalmente.
‘No para, no para. Quiere saborearlo todo. Y salta, superficialmente, por encima de las cosas. Ahora es un experto en complacer a todo el mundo. Aprovechando sus beneficios, claro. Un hábil. Míralo, es feliz en la fantasía. Baila porque ya no recuerda quién es. Ahora ya sólo se esfuerza para que le miren. Conseguir ser visto, aunque sea ofreciendo una pobre imagen, lo libera de la torturante tiranía de la insignificancia’: es la sipnosis oficial de esta pieza; y es acertada.
‘Miramos nuestro entorno y vemos un consumo compulsivo de emociones. Pero mientras estamos en la búsqueda de la plenitud y de la felicidad perpetua, la salud mental empeora y parece que nunca toca fondo’, explican Pau Matas y Oriol Pla. Cuando la gula colapsa al individuo, da paso a la animalidad, a la bestia, al bufón. Y por eso es difícil, mientras no dejemos de engullir, encontrar las palabras adecuadas para comunicarnos. Es la tragedia del clown‘.
Los creadores de esta original producción buscan que rías desconcertado con la historia de un payaso que compra un donuts en una máquina dispensadora que se atora y que intenta desatascar con la ayuda del servicio técnico. Podrían quedarse en eso y tendría gracia eliminando la demagoga introducción de disculpas y la trucada consulta asamblearia del final, con la música agradable de Pau Matas y la extraordinaria agilidad física y mental que despliega Oriol Pla, pero la historia se alarga contando el cuento de la niña que no tenía nada y con una gigantesca grande bouffe que consigue provocar asco y repugnancia. Todo para qué, para que te veas obligado a soportar dos hora y cuarto de gesticulación, piruetas y contorsiones con gran mérito atlético y performativo, pero con premeditación de mensaje oscuro y alevosía de mal gusto provocativo.
Humor y desconcierto. Oriol Pla Solina, explora diferentes lenguajes, de la voz a las patochadas, payasadas y bufonadas, y transmite un mensaje: ‘conseguir ser visto, aunque sea ofreciendo una pobre imagen’. ¿Y el espectador? que suscriba o se fastidie. ‘Ante esto, existe una incapacidad casi crónica a decir que no y a enfrentar ese desasosiego’: lo dicen ellos mismos y es verdad, el público llega sumiso de antemano. Pla Solina viene del mundo del circo y junto a sus padres y su hermana, forma parte de la compañía Teatre Tot Terreny; está despertando admiración eterna el hecho de que haya ganado el premio emmy en la categoría extranjera a mejor actuación masculina en la serie ‘Yo, adicto’. Pau Matas le secunda en muy segundo plano desde un carromato tocando la guitarra y silbando con pericia.
Poco que decir del resto del equipo, salvo resaltar que tienen ocho asesores en movimiento, clown, voz, dramaturgia , música, psicología para el desarrollo dramatúrgico y actuación. Cuando tras 135 eternos minutos Oriol todavía se atreve a interrogar al público y preguntar si alguien no se ha reído, surgirá la sorpresa: alguien no se ha reído, y además es capaz de desafiar a la masa risueña y marcharse mientras el servicial público le mira estupefacto. Y Oriol tendrá el oficio de despedirse de él atentamente, darle la mano y las gracias por haber venido y volver a su gula de aplausos. Todo un saber estar y todo un detalle de alguien que temía el otro día ser ‘una persona que se desvive para gustar hasta que se convierte en algo insano y enfermo que consiste en salirse de uno para consumir y que el otro le consuma, un círculo muy perturbador’. Y tanto, Oriol se arriesga todas las tardes a tener un accidente grave, como los toreros una cornada.
Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 6
Trama: 6
Dramaturgia: 6
Interpretación: 8
Música: 7
Puesta en escena: 5
Producción: 7
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 7
Teatro Valle-Inclán | Sala Francisco Nieva
¿De qué tenemos hambre?
Gula / Gola
Del 9 de nero al 15 de febrero de 2026
Creación y dirección Pau Matas Nogué y Oriol Pla Solina
Reparto – Oriol Pla Solina
Música en directo Pau Matas / Marc Sastre
Escenografía y vestuario Sílvia Delagneau
Iluminación Ana Rovira
Composición musical y espacio sonoro Pau Matas
Sonido Damien Bazin
Trabajo de movimiento Guillermo Weickert
Trabajo de clown Carolin Obin
Trabajo de voz Mariona Castillo
Colaboración en la dramaturgia Jordi Oriol
Asesoramiento musical Marc Sastre
Asesoría en psicología para el desarrollo dramatúrgico Berta Clavera
Asesoramiento actoral Martí Solé
Creación de prótesis May Effects
Fotografía Clàudia Serrahima
Producción – Temporada Alta y Teatre Nacional de Catalunya, con la colaboración de Teatre Sagarra de Santa Coloma de Gramanet.
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