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Esa edad de plata para envolver a Granados y Falla

José Catalán Deus 25 Ene 2026 - 21:30 CET
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Esta coproducción astur-malagueña es ejemplo de las piruetas que pueden hacerse con presupuesto potable e ínfulas suficientes. Parece muy española, pero es tópica y típica, parafernalia hueca sobre dos composiciones menores de Granados y Falla, con Goya y el Quijote frente a Hitler y Franco, qué bonita mezcolanza.

El creativo esta vez se llama Paco López y anuncia: ‘El espectáculo propone una soirée española ficticia en casa de Ignacio Zuloaga, en el París de los Felices 20, donde la variopinta bohemia de jóvenes artistas que alborotan la capital francesa y la burguesía culta que
los impulsa se reúnen para ser partícipes de la presentación de Goyescas y El retablo de Maese Pedro. En tiempo como los actuales, donde —con tanta urgencia— se nos plantea la necesidad de «repensar» España, solo la cultura nos salva —o nos redime— de la barbarie. O sea, para salir corriendo.

Pero ya estás sentadito en tu butaca y el asunto no tiene remedio. Dos prestigiosas instituciones culturales, unidos norte y sur peninsulares, se han confabulado en esta producción de 2023 encomendada a este gestor cultural, con muchas experiencia en el montaje de espectáculos musicales. Francisco López (El Carpio, 1954). Su estreno en Oviedo hace algo más de dos años fue definido como ‘un fiasco, además de un dispendio innecesario, pues, amparándose en los nombres de Granados y Falla, el director cordobés ha diseñado un espectáculo que necesita de un manual de instrucciones para ser entendido, tanto por los números añadidos a los originales como por la confusión escénica’. Y la visita a La Zarzuela lo confirma plenamente.

‘Goyescas’ se inspira en las pinturas de Goya, retratando el majismo madrileño (bohemios elegantes), integrando elementos folclóricos españoles con un refinado romanticismo. Era una suite para piano, pero Granados se decidió a convertirla en ópera narrando el trágico triángulo amoroso entre la aristócrata Rosario, el torero Paquiro y su pareja Pepa, provocando un duelo final donde el capitán Fernando, amado de Rosario, muere en sus brazos.

Dicen que ‘Goyescas’ fue bien acogida en su estreno, pero lo cierto es que nunca será programada después de las cinco representaciones originales hasta 2003 en el Central City Opera (Colorado) en 2003 en un programa doble con ‘I Pagliacci’. El compositor quiso reorquestarla, y con razón, pues no es un acierto de coherencia y armonía, y en los años noventa, el compositor Albert Guinovart lo hizo por encargo, se grabó y pare usted de contar. Su intermedio se interpreta a veces. Se basaba en temas de su famosa suite para piano, que había orquestado y aumentado hasta formar una obra de tres escenas. El libreto tuvo que ajustarse a las melodías ya existentes, lo opuesto a lo habitual, y Fernando Periquet hizo una cursilada de amores y celos desorbitados con un texto ripioso, muy costoso de cantar. La ópera necesita mucho ingenio para ser puesta en escena y buen hacer para interpretarla. Una hora difícil de representar y de aguantar.

‘El retablo de Maese Pedro’ es una obra musical para marionetas de Manuel de Falla, con libreto inspirado en un episodio del Quijote. La obra fue compuesta para ser interpretada en los conciertos y representaciones privadas que ofrecía en París la Princesa de Polignac a quien está dedicada. El maese Pedro llega a la venta donde se encuentran Don Quijote y Sancho. y en el retablo que representa con sus títeres se cuenta la historia de la francesa Melisendra, esposa de don Gaiferos, a quien tenía cautiva el rey Moro Marsilio, con su liberación por parte del enamorado y la persecución por parte de los moros; y cuando llega este lance, el loco don Quijote, que no se da cuenta de que se trata de títeres, destruye el teatro y los muñecos, con el fin, según él, de salvar a los fugitivos. Se representó en Argentina en los años treinta y parece que nunca más. Es una narración musicada sin nada destacable.

Lo que ha hecho López lo define como ucronía -partir de un hecho real para imaginar un desarrollo diferente al ocurrido realmente, que queda muy sabihondo pero no prejuzga el resultado. Comienza con los ejércitos nazis que han ocupado media Europa: ya están a las puertas de París. Miles de ciudadanos escapan de la barbarie: entre ellos, el pintor Ignacio Zuloaga. En tan dramática circunstancia, la memoria es el refugio: el regreso a los momentos plenos vividos en los Felices Años 20. Zuloaga recuerda los encuentros con La Argentina y el entusiasmo de Granados, viéndola bailar su Danza de los ojos verdes. Y recuerda —como si estuviese ocurriendo en ese mismo momento— aquella fiesta española que ofreció en su casa para presentar a todo París Goyescas y El retablo de Maese Pedro, haciendo partícipes de aquel sarao a artistas, escritores, músicos, bailarines y a lo más granado de la burguesía ilustrada parisina. Así se llega a Goyescas. Entre sus tres cuadros habrá dos intermezzos en los que Zuloaga recuerda a su amigo Granados: su premonitorio miedo a morir y su muerte ahogado.

Y ya en la segunda parte, a finales de 1939. Manuel de Falla está a punto de abandonar España; mientras camina por el puerto de Barcelona, para embarcarse en el Neptunia, rememora aquella velada en París en la que presentó ‘El retablo de Maese Pedro’. Y a ello llegaremos con prólogo de ridiculizaciones de Franco y el franquismo enfrentados al dolor de millones [sic] de exiliados escapando ‘de la barbarie’ en 1939.

‘Goyescas’ dura una hora y ‘El retablo’, media. No es que no sea lícito alargar el espectáculo enmarcándolo en una ficción dramática, pero es que el resultado es un lío descomunal con audiovisuales de José Carlos Nievas que en la segunda parte sustituyen a las marionetas por una filmación de cine mudo, con mucho teatro dentro del teatro que complica entender lo que se ve, con un abuso de coreografías que duplican a los personajes y hasta los triplican con alegorías desafortunadas entre las que se prodiga una psique pesadísima.

Tal contexto conceptual y escenográfico perjudicaría a cualquier partitura, y en este caso lo hace. La dirección musical de Álvaro Albiach naufraga completamente. Los coros suenen como estruendos descompasados y a los cantantes apenas se les entiende. Raquel Lojendio no estuvo en su sitio, y Alejandro Roy y César San Martín como el capitán Fernando y el torero Paquiro tampoco nos parecieron logrados. Mejores la Pepa de Mónica Redondo en ‘Goyescas’ y Lidia Vinyes-Curtis como Trujumán en ‘El Maese’. Destaquemos el vestuario de Jesús Ruiz y las coreografías de danza española de Olga Pericet, no así las de las pobrecitas momias alegóricas.

La producción es ambiciosa y el presupuesto elevado, pero el intento de hacer accesibles ambas piezas en un contexto común no queda claro y la presencia de Hitler, Franco, las SS y las multitudes falangistas cantando volverán banderas victoriosas al paso alegre de la paz en imágenes de la época desvirtúan el conjunto. La dirección artística es notable, a la altura de las producciones operísticas de fuste: lástima que esté al servicio de una idea demasiado ambiciosa: crear un contexto histórico unitario para dos piezas tan diversas y tan medianas. Qué mejor hubiera sido hacer respetar los originales sin envoltorio ideológico-político y escenificarlos con prudencia. Porque además eso de la Edad de Plata es un término historiográfico controvertido, un cajón de sastre donde se ha metido a dos generaciones literarias con decenas de componentes muy variopintos y donde falta otra generación anterior que nada tiene que envidiar.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 6
Músicas: 6
Libretos: 5
Dirección musical: 5
Dirección artística: 7
Voces: 6
Orquesta: 6
Coros: 5
Escenografía: 7
Interpretación: 7
Producción: 7

TEATRO DE LA ZARZUELA
La Edad de Plata
Producción de la Ópera de Oviedo y del Teatro Cervantes de Málaga (2023)
24, 25, 28, 29, 30, 31 DE ENERO
Y 1 DE FEBRERO DE 2026
19:30h (domingos 18:00h)

GOYESCAS
ÓPERA EN UN ACTO Y TRES CUADROS
Música Enrique Granados
Libreto Fernando Periquet
Estrenada en el Metropolitan Opera House de Nueva York, el 28 de enero de 1916.

EL RETABLO DE MAESE PEDRO
ÓPERA EN UN ACTO Y SEIS CUADROS
Música y libreto Manuel de Falla,
inspirado en un episodio de Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes
Estrenada en el Palacio de la princesa de Polignac en París, el 25 de junio de 1923.

E Q U I P O  A R T Í S T I C O
Dirección musical Álvaro Albiach
Dirección de escena, dramaturgia, escenografía, iluminación Paco López
Vestuario Jesús Ruiz
Coreografía Olga Pericet
Realización de audiovisuales José Carlos Nievas
Orquesta de la Comunidad de Madrid Titular del Teatro de la Zarzuela
Coro Titular del Teatro de la Zarzuela – Director: Antonio Fauró

INTÉRPRETES
–Goyescas
Rosario Aristócrata idealizada -Raquel Lojendio (24, 28, 30 de enero y 1 de febrero)
Mónica Conesa (25, 29 y 31 de enero)
Fernando Capitán enamorado -Alejandro Roy (24, 29, 31 de enero y 1 de febrero)
Enrique Ferrer (25, 28 y 30 de enero)
Paquiro Torero impetuoso – César San Martín
Pepa Maja temperamental – Mónica Redondo

–El retablo de Maese Pedro
Don Quijote Caballero idealista – Gerardo Bullón
Maese Pedro Titiritero ambulante – Pablo García-López
Trujamán Narrador joven – Lidia Vinyes-Curtis
Figurantes – Esther Ruiz, Lucrecia Sánchez, Ana Belén Serrano, Ileana Wilson
Bailarines – Susana Algora, Roberta Beltrán, Cristina Cazorla, Joan Fenollar (solista), Cristina González (solista), Jesús Hinojosa, David Palacios, Marina Walpercin (solista)

REPARTO TEATRAL
(Orden de aparición)
Ignacio Zuloaga Pintor (1939) – Ángel Burgos
La Argentina Bailarina – Marina Walpercin
Enrique Granados Compositor – Ramón Grau
Ignacio Zuloaga Pintor (1920) – Pablo Fortes
El Director Encargado de la soirée- Chete Guzmán
El Pintor Encargado de la soirée- Tony Iniesta
Manuel de Falla Compositor – Gerardo Bullón
Princesa de Polignac Mecenas – Lidia Vinyes-Curtis
Maria Kuznetsova Bailarina- Mar Roldán
Ígor Stravinski Compositor – Julen Alba
Paul Valéry Poeta – Antonio Escribano
Henry de Régnier Poeta – Andrés Bernal
Wanda Landowska Clavecinista – Ruth Núñez
Príncipe de Polignac Mecenas – Adrián Quiñones
Público en la soirée Invitados- Esther Ruiz, Lucrecia Sánchez, Ana Belén Serrano, Ileana Wilson
Psyché Alegoría – Raquel Lojendio, Mónica Conesa
Ideal Alegoría – Marina Walpercin
Espectros Alegorías- Joan Fenollar, Cristina González

D U R A C I Ó N
Parte primera: 70 minutos
Pausa: 20 minutos
Parte segunda: 40 minutos.

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