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‘La novia vendida’, milagro en el escenario

José Catalán Deus 17 Abr 2026 - 18:51 CET
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Cuando un original excelente en libreto y partitura se pone en escena de manera fidedigna y sobresaliente, y encima se cuenta con un reparto vocal y actoralmente inspirado, se produce una de esas veladas milagrosas que el aficionado busca y algunas veces encuentra. Es lo que sucedió en la representación de este jueves en el Teatro Real.

Esta alegre y luminosa comedia de enredo de profundas raíces checas, tronco de porosa inspiración y poblado ramaje europeo , inauguró en 1870 su teatro de la ópera nacional, que consolidaron posteriormente otros compositores, como Antonín Dvořák y Leoš Janáček. Estrenada inicialmente como una opereta, en 1866, y posteriormente revisada y reestrenada, en 1870, ya sin las partes habladas, La novia vendida es, sin duda, la más popular de las siete óperas que creó Bedřich Smetana (1824-1864), compositor checo que vivió activamente las turbulencias revolucionarias que resquebrajaron la hegemonía del imperio austrohúngaro en un período en el que las regiones centro europeas luchaban por sus ideales de independencia y libertad, afianzando los signos de su identidad, como las lenguas y dialectos autóctonos, el folclore, las tradiciones y los mitos ancestrales. Smetana compatibilizó su atribulada carrera profesional con una desdichada vida personal, en la que perdió muy joven a su primera mujer y varias hijas, no tuvo el reconocimiento que anhelaba y fue aquejado prematuramente de una sordera total derivada de la sífilis, componiendo sus últimas obras sin poder escucharlas.

El libreto es una sencilla comedia de enredo en la que el casamentero Kekal propone a los padres de Mařenka casarla con Vasek, joven con recursos, pero tartamudo y bobalicón, que nadie relaciona con un hermanastro mayor, hijo de su padre, Marik, que fue apartado del hogar familiar por su madrastra, el avispado Jenik, que mantiene relaciones con Marenka manteniendo secretos sus orígenes. Kekal urde el compromiso de Marenka con Vasek y cree vencer la resistencia de Jenik haciéndole firmar un contrato en el que vende a su novia “al hijo de Marik”, astucia de Jenik para engañarlo, pues ese hijo es él mismo, aunque nadie lo sabe todavía. El infame acuerdo indigna a la gente del pueblo de que alguien pueda vender a su novia a cambio de dinero. Paralelamente, la protagonista en vez de resignarse a las conveniencias familiares contraatacará engañando al pobre Vasek pero ignora que su novio ha engañado al prepotente Kekal, y cuando se entera de lo que ha hecho Jenik lo repudia amargamente. Finalmente Jenik revela su treta y todos celebran que el intrigante casamentero haya caído en la trampa, y que los novios puedan casarse. Un enredo, cierto, pero gracioso y entretenido bien contado, y este libreto lo hace de forma superior a la mayoría del género.

La partitura revela un notable equilibrio entre la recreación de la vida aldeana, la caracterización caricaturesca de los personajes y el desarrollo de la acción, en una progresión que integra los números cerrados ─arias, dúos, conjuntos, etc.─ en la fluidez de la trama. Realza la presencia estructural y dramatúrgica de las danzas ─polka, furiant y skočná─ y la presencia del coro como elemento aglutinador y evocador de la comunidad campesina, cuya idiosincrasia y valores pretende loar la ópera.En la música asoma la influencia de Mozart, del singspiel alemán, de la ópera buffa italiana o de la opéra comique francesa unida a elementos rítmicos y melódicos del folclore checo, con una orquestación muy rica en colores y contrastes. La escritura vocal alterna la claridad de los pasajes declamatorios ─heredera de los recitativos acompañados─ y los momentos de expansión melódica, reforzando la caracterización de los personajes y la situación dramatúrgica, sin descuidar nunca la prosodia del checo rural. La sucesión de combinaciones vocales la eleva sobre lo convencional y los aires tradicionales impregnan de sabor propio al conjunto.

El director de escena Laurent Pelly, que dirige su séptima producción en el Teatro Real, después de La hija del regimiento (2014), Hansel y Gretel (2015), El gallo de oro (2017), Falstaff (2019), El turco en Italia (2023) y Los maestros cantores de Núremberg (2024), vuelve a demostrar que si no es el mejor de los directores artísticos operísticos actuales por lo menos está en el podio debido a su meticuloso estudio del material original, y a su respeto creativo por el mismo, resultando en una puesta en escena que no por fantasiosa es totalmente coherente con el libreto y la partitura, hasta el extremo de que los movimientos actorales se acoplan a la orquesta con una belleza y precisión que pocas veces hemos notado. Apoyándose en una bella escenografía de Caroline Ginet realzada por la iluminación de Urs Schönebaum, la brillantez del espectáculo se completa con un vestuario magnífico del mismo Pelly. No figura en los créditos ni la coreografía ni la caracterización y sin embargo ambas deberían hacerlo en mayúsculas subrayadas.

Gustavo Gimeno, director musical del Teatro Real desde el inicio de esta temporada, confirmó lo adecuado de su elección precedida de sus méritos en El ángel de fuego (2022), Eugenio Oneguin (2024) y El mandarín maravilloso y El castillo de Barbazul (2025). La orquesta estuvo soberbia y el coro vocal y actoralmente tuvo una de sus mejores presencias de las últimas temporadas. Todo ello envolvió en una atmósfera ensoñadora a los intérpretes que en este segundo reparto que estrenaba ayer deben recibir felicitación sincera. La soprano moldava Natalia Tanasii hizo de Mařenka una de las heroínas más creíbles que recordamos en este género tan propicio al divismo y la afectación. El tenor Sean Panikkar hizo un Jeník exótico debido a su procedencia índica y dotó a su papel de una seriedad que contrastaba con la orientación jocosa de todo el montaje. Debe compartir protagonismo con otros papeles masculinos dotados de enorme personalidad, los de el tenor granadino Moisés Marín como el retardado hermano Vašek y el del barítono austriaco Martin Winkler como el fatuo Kekal, que estuvieron geniales en sus papeles bufos. Magníficas caracterizaciones de los padres de los protagonistas: los de ella, el barítono barcelonés Manel Esteve como Krušina y la soprano madrileña María Rey-Joly como Ludmila, y de los de él, el barítono español Toni Marsol como Micha y la mezzo italiana Monica Bacelli como Háta.

Pero en este acertado reparto no se puede olvidar a nadie, porque el tercer acto sorprende con una deriva cirquense en la que el presentador Jaroslav Brezina, el indio Ihor Voievodin y los cuatro payasos protagonizan un número encantador en torno a la breve pero luminosa presencia de la joven soprano madrileña Rocío Pérez, esa Esmeralda que Pelly debía haber colocado abrazada a un renacido Vasek para que el final feliz fuera completamente feliz.

Esta ‘La novia vendida’ es un acierto completo, una delicia musical y teatral, un espectáculo redondo cuya calidad no dejaremos en mucho tiempo de celebrar. Es un ejemplo logrado de integración de una tradición particular en el cauce colectivo de la ópera de su época, algo que no pudo lograrse en España por la deriva de la zarzuela en un afluente popular independiente y el encono extranjerizante de las clases altas frente a ella.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 10
Partitura: 9
Libreto: 9
Dirección musical: 9
Dirección artística: 9
Voces: 8
Producción: 10

Teatro Real
LA NOVIA VENDIDA
Prodaná nevěsta
Ópera cómica en tres actos
Música de Bedřich Smetana (1824-1884)
Libreto de Karel Sabina
14, 16, 17, 19, 20, 23, 24, 28, 29, 30 de abril de 2026
Estrenada en el Teatro Provisional de Praga el 25 de septiembre de 1870
Estrenada en el Teatro Real el 6 de marzo de 1924
Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con la Opéra national de Lyon, la Oper Köln y el Théâtre Royal de La Monnaie de
Bruselas, donde se presentará tras su debut en Madrid.

Dirección musical Gustavo Gimeno
Dirección de escena y vestuario Laurent Pelly
Escenografía Caroline Ginet
Iluminación Urs Schönebaum
Dirección del coro José Luis Basso

REPARTO
Krušina Manel Esteve
Ludmila María Rey-Joly
Mařenka Svetlana Aksenova (14, 17, 20, 24, 28, 30 abr)
Natalia Tanasii (16, 19, 23, 29 abr)
Mícha Toni Marsol
Háta Monica Bacelli
Vašek Mikeldi Atxalandabaso (14, 17, 20, 24, 28, 30 abr)
Moisés Marín (16, 19, 23, 29 abr)
Jeník Pavel Černoch (14, 17, 20, 24, 28, 30 abr)
Sean Panikkar (16, 19, 23, 29 abr)
Kecal Günther Groissböck (14, 17, 20, 24, 28, 30 abr)
Martin Winkler (16, 19, 23, 29 abr)
Comediante principal Jaroslav Březina
Esmeralda Rocío Pérez
Indio Ihor Voievodin
Actores
Payaso Auguste Haizam Abdala
Payaso blanco José Carpe
Pippo Yoankis Natos
Boxeador Billy Jackson
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Duración aproximada 2 horas y 45 minutos
Actos I y II: 1 hora y 25 minutos
Pausa de 25 minutos
Acto III: 55 minutos
19:30 horas. Domingo, 18:00 hora.

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