Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

‘La primera vez’, Esther Porta

Periodista Digital 16 Ene 2006 - 14:11 CET
Archivado en:

La primera vez
Esther Porta
Ed. Aguilar
211 páginas
14 euros

Esther Porta (Madrid, 1973) estudió Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Posteriormente siguió estudios de posgrado en Periodismo. Ha trabajado como redactora en la edición digital del diario El País y en el suplemento Tentaciones, ahora EP3, de dicho periódico. En 2003 publicó su primer libro «¿Hay sexo después del matrimonio?» (Aguilar). Actualmente colabora con distintas publicaciones.

«¿Me cuentas tu primera vez?»

Tirando de agenda, de amigos íntimos y de perfectos desconocidos, todos ellos más o menos jóvenes, y armada de toda su profesionalidad y humanidad para crear un ambiente que propiciara semejante confidencia, Esther Porta formuló esta sencilla pregunta durante meses. El resultado es La primera vez, un libro que a través de los testimonios directos de personas muy diversas y completado con una serie de estudios que aportan una perspectiva científica sobre este tema (que inquieta, ilusiona y obsesiona durante años a casi todo el mundo), ofrece una visión natural, cercana y a la vez rigurosa de cómo se vive el descubrimiento del sexo en nuestra sociedad.

El texto presenta toda la frescura y amenidad que le confiere su formato de recogida de testimonios directos más el tono coloquial —y al tiempo clarísimo en la aportación de conclusiones— que la autora ha empleado para hablar de un tema que a todos nos interesa tanto como puede bloquearnos su evocación o su relato

En la introducción, Esther Porta adelanta algunas conclusiones generales: cómo, curiosamente, le resultó más fácil hablar de estas intimidades con personas desconocidas; cómo «el paso del tiempo dulcifica los recuerdos (…) y somos capaces de transformar en nuestra mente lo ridículo en anecdótico»; qué difícil es encontrar una pareja actual cuyo estreno hubiera sido común; y cuánto perviven aún los mitos, miedos y escasa formación para afrontar ese momento. Y la constatación de que «Se sigue cumpliendo una ley no escrita: los chicos lo hacen por primera vez cuando pueden; las chicas cuando quieren». La buena noticia: «incluso los que guardan peor recuerdo han repetido…»

El libro consta de una primera parte fundamental (Mi primera vez) en la que se recogen los testimonios directos de decenas de personas; a su vez, estos están agrupados bajo lemas o temas que refieren un sentimientos, experiencias y hechos habituales en estos trances (Si lo sé no vengo, A falta de suite, Malos tragos, etc…) precedidos de una divertida introducción de la autora; otros capítulos que reflejan diferentes perspectivas sobre el tema más la inclusión final de estudios estadísticos completan la panorámica que pone a disposición de los lectores La primera vez.

Mi primera vez

Abre el texto este sentimiento común denominador de muchas primeras ocasiones, Si lo sé no vengo. Y es que llegado el momento, toda la información, si es que la había, se borra de la mente: «Hay que estar pendiente de tantas cosas. Si eres hombre, tendrás la primera bronca seria con tu pene (…) si eres chica el papelón de no saber muy bien qué se espera de ti…». En fin; en este apartado encontramos historias de «condones diabólicos, penes que se salen (…) vaginas que se cierran en banda (…) Como se suele decir ‘para habernos matado'».
Sirva de muestra aquí un par de comentarios extraídos de las historias reales: la que cuenta con risa retrospectiva Pedro (35 años), titulada «¿Cuándo se eyacula?»: «Harto de ver revistas lo único que sabía era por dónde había que hacerlo. Pero no cómo. (…) Por no saber no sabía ni cuándo se corría uno. Cada dos sacudidas me sacaba el miembro y le preguntaba si ya…»; o la que narra con cierta tristeza Miguel (30 años): «Sufrí un montón en mi primera vez. Física y psicológicamente».

Aunque, por supuesto, también hay estrenos perfectos, como los que aparecen en Eres tú mi príncipe (o princesa azul) que yo soñé. Dice la autora: «Las historias que menos me ha costado conseguir. Hasta me han invitado a algo por hacerles recordar momentos tan gratos». Por ejemplo la de María (16 años), que lo hizo «con una de la personas que más quería en ese momento»; o la de Lara, que hace un relato idílico, lleno de «carantoñas, confesiones, ristras de palabras de amor, y, cómo no, puesta de sol en la playa», con música de Björk, anestesia previa con susurros amorosos… el limbo, vaya: «La delicadeza con que lo hizo todo me valió no sufrir y sentirme como una princesita de cuento».

En Hasta aquí hemos llegado Porta reúne historias, muy frecuentes, de «muchas chicas que habían decidido que ya había que dejar el estatus de doncella (…) para las que pasar esa asignatura pendiente se convierte en un alivio». Así las cosas, el resultado no suele ser espectacular, como recuerda Ana, de 26 años: «Fue con un novio que tenía pero que no me gustaba mucho (…) visto y no visto (…) Aún diría más, el día anterior había estado leyendo una revista femenina y, mientras lo hacíamos, estaba pensando en eso, más concretamente en un reportaje donde contaban la última salida de tiendas de Nati Abascal». Otro interesantísimo apartado es ¡Qué suerte dar contigo!, en cuya introducción la autora comenta: «Frente a un par de afortunadas que dieron con un amante experimentado que hizo el trance más fácil, muchos chicos fueron escogidos por chicas más experimentadas. Probablemente, un psicólogo diría que sacamos a la madre que todas llevamos dentro». «Uno de los entrevistados señalaba que hasta los treinta no aprendemos a follar. Añado que algunos/as no aprenden nunca…». En A falta de suite… encontraremos amenísimos relatos sobre ese clásico de la falta de lugar donde dar rienda suelta al deseo; a la mayoría nos hubiera gustado «un hotelazo con jacuzzi, cama king size..». Esto no suele ser habitual y abundan más las camas de padres, casas prestadas, coches, bancos de parque en heladores noches de invierno… Otro lugar común es hacerlo bajo el halo, tiernamente evocado con los años, de la música de orquesta en el pueblo propio o visitado; hay que reconocer que La verbena nos entona, como en el caso de Ángel, que tuvo de hilo musical nada menos que El negro no puede, de George Dann. Y qué decir de los estrenos bajo el desmelene generalizado de fin de año. Los relatos que aparecen en Pero mira cómo beben los peces en el río (y yo en Nochevieja) no tienen desperdicio… como todos los de este instructivo y entrañable manual de primeras veces…

Literarias

En esta segunda parte, Esther Porta, consciente de que «Sexo y literatura caminan de la mano» y esgrimiendo el argumento incontestable de «El autor que no haya escrito sobre la pérdida de la virginidad que tire la primera piedra», incluye las voces en primera persona pero de escritores. Su amiga y editora Marisol Oviaño, a través de su empresa Proscritos (www.proscritos.com), consiguió «liar» a unos cuantos talentos para que dejaran testimonio literario de su primera vez. Aquí encontramos el relato fresco, ácido y a la vez conmovedor de Nuria Sánchez Prat y de otros proscritos «espontáneos» de aquí y del otro lado del charco.

Soñar no cuesta dinero

«Luces, cámara, ¡acción! Y resulta que nadie entra a tiempo, se han olvidado las frases, las cosas no funcionan como deberían… Así se sienten muchas personas cuando ¡por fin!, llega el ansiado momento de hacer el amor por primera vez»
En este capítulo Porta recoge las expectativas e ilusiones sobre cómo le gustaría a mucha gente que se desarrollara su primera vez. Todos nos enfrentamos a ello con tres cosas en mente: El material mediático que hemos digerido (donde a ellas nunca se les corre el rimel y ellos se lo ponen con una sola mano); las leyendas urbanas del más variado estilo («desde la novela negra hasta el hardcore»); y nuestros conocimientos y habilidades. En unos cursos de formación para educadores sexuales se le preguntaba a la gente que imaginara su estreno ideal. ¿El resultado? Estos testimonios en los que «De nuevo la

ficción supera a la realidad. Conviven en estas voces el más dulce y cursi almíbar con la más brutal de las realidades. Relatos dignos de Daniel Steel o de La sonrisa vertical…»

Asimismo en el libro también tienen «su huequito los padres, que —de puntillas o a saco— van a pasar por el trance de sus hijos en su primera experiencia («Antes de llover chispea», tu padre dixit). Dos capítulos finales ceden la palabra a expertos y educadores para «tomar el pulso a la primera vez actual»: Hablan los «sexpertos» presenta un guión tipo de consultas de experiencias de chicas (mayoritariamente) ante su primera vez y un repaso de los Grandes mitos asociados. Estudios, informes… o la manía de cuantificarlo todo contiene variada y precisa información sobre la sexualidad de los jóvenes.

Más en Libros

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by