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Un legado que se convierte en realidad

La Fundación “Manolo Sanlúcar” crea el Instituto Internacional de la guitarra

Juan Carlos Romero, su director por deseo de Manolo Sanlúcar.

Alfonso Abril 21 Ago 2026 - 15:50 CET
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Hay nombres que pertenecen a la historia. Y también hay legados que siguen construyendo el futuro cultural de nuestro país, como es el caso de este inolvidable guitarrista Manolo Sanlúcar que su fundación, ha creado y puesto en marcha, “El Instituto Internacional de la Guitarra”, con el nombre de este personaje del mundo del flamenco, que transformó la guitarra flamenca desde el conocimiento, la investigación, la creación y una forma absoluta y profundamente contemporánea de entender este arte, el flamenco y el mundo de las guitarras.

Hoy, ese pensamiento se convierte en realidad en una escuela encarnado en el discípulo que eligió el maestro Manolo Sanlúcar, el genial guitarrista Juan Carlos Romero.

Juan Carlos, nacido en Huelva (1964), se inicia a la edad de 8 años de la mano de su padre, gran aficionado a la guitarra. Con diez años de edad comienza a tomar lecciones del que considera su primer gran maestro, Miguel “El tomate de Almería”, iniciador de una importante saga de guitarristas como su propio hijo “El niño Miguel”, o su nieto “Tomatito”. Comienza sus primeros contactos con el acompañamiento al cante y al baile en la Escuela de Matilde Coral y Rafael “El Negro”, Manolo Marín o “El Mimbre”.

Su guitarra comienza a ser demandada en el acompañamiento al cante de primeras figuras del flamenco como: José Mercé, Turronero, Chano Lobato, Paco Toronjo, Fernanda de Utrera, etc. Poco después, logra el Premio Nacional de Guitarra en el prestigioso concurso de Jerez de la Frontera.

Tras este hecho y después de un primer encuentro, es solicitada su colaboración por parte del gran maestro Manolo Sanlúcar, con quien recorre el mundo ofreciendo conciertos en las salas y teatros de mayor relevancia en el panorama musical, así como la incorporación en los trabajos discográficos del genio sanluqueño con obras ya inscritas en la historia del flamenco como “Tauromagia” o para guitarra y orquesta como “Soleá” o “Medea”, que fueron compuestas para el Ballet Nacional de España.

En 1992, con ocasión de la Exposición Universal de Sevilla, participa en la “La Gallarda” obra inédita de Rafael Alberti, arropando con su guitarra las voces de Montserrat Caballé, Ana Belén, y actores como José Sacristán.

Es requerida su participación en la banda sonora y posterior rodaje de cuatro de las películas-musicales dirigidas por Carlos Saura. En “Fados” lo hará junto a la cantante Mariza y el cantaor Miguel Poveda.

La Bienal de Sevilla de 1994 acoge el estreno de la obra “A oscuras”, con textos de grandes figuras femeninas de la literatura latinoamericana que con gran éxito se estrena en el Teatro de la Maestranza, destacando su participación junto a figuras como Enrique Morente y Esperanza Fernández.

En el año 1997 lanza al mercado “Azulejo”, título de su primer trabajo discográfico en solitario, con el que obtiene el reconocimiento del público y la crítica especializada a su labor como concertista y compositor y en el que colaboran artistas antes mencionados como Enrique Morente o Carmen Linares.

Sus conciertos en muchos de los mejores teatros españoles y europeos son el mejor aval al trabajo realizado. En el año 1998 y en la X Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, se presenta con “Abanaó” espectáculo creado y dirigido por él, añadiendo a sus composiciones para guitarra, el baile de Eva Yerbabuena y los cantes interpretados por El Pele y la Susi.

En el mes de enero de 1999 fue la Compañía Andaluza de Danza, la que eligió su música para el estreno del espectáculo titulado “Un ramito de locura”, cuya coreografía corrió a cargo del bailaor Javier Barón. En el 2000 interviene componiendo e interpretando para Carmen Linares con la producción del Teatro de la Maestranza de Sevilla “La luz, el júbilo y la melancolía”.

En el año 2002 y en el marco de la XII Bienal de Arte Flamenco de Sevilla se presenta en el Teatro Lope de Vega con el espectáculo “Ritmo Jondo” con la orquesta de “Les Arts” y Big Band, haciendo composiciones flamencas con tratamiento sinfónico y acompañamiento de metales. En esa misma Bienal se presenta la obra de Miguel de Cervantes, “Rinconete y Cortadillo” coreografiada por Javier Latorre.

En el año 2003 giró con gran éxito por EE.UU. culminando en el mítico Carnegie Hall con un espectacular cierre de gira. En ese mismo año inicia la grabación de su segundo disco en solitario, que lleva por título “Romero”. Cuenta con la colaboración de Eva Yerbabuena y Estrella Morente, así como la sorprendente integración en el universo flamenco de un coro de ritmo Góspel. En enero de 2005 recibió el Premio de la Crítica.

Por encargo de la Agencia para el Desarrollo del Flamenco de Andalucía crea el espectáculo “El eterno retorno” para la bailaora Rocío Molina. La guitarra flamenca de Manolo Sanlúcar, despliega posibilidades escénicas hasta ahora inexploradas, es una hermosa obra que lleva por título “Suena a Romero” y que se estrenó en Sevilla con la puesta en escena de la directora teatral Pepa Gamboa y con la que seguirá de gira.

En la Bienal de Sevilla de Flamenco 2008 se estrenó el espectáculo “Raíces y Alas”, con textos de Juan Ramón Jiménez, cantado por Carmen Linares con la guitarra, composición y dirección artística de Juan Carlos Romero. Por este trabajo recibe el “Giraldillo al toque” concedido por la Bienal de Flamenco de Sevilla. Premio “Mario Maya” a la mejor Obra Musical concedido por los periodistas y críticos especializados. Premio Nacional de la Crítica 2008 y el Premio de la Academia de la Música, como compositorm al mejor Álbum de Flamenco. Este mismo año recibe de manos del alcalde de su ciudad natal, Huelva, la Medalla de Oro por los méritos acumulados a lo largo de una impecable trayectoria.

Su cuarto trabajo en solitario “Paseo de los Cipreses» es un sincero y sentido homenaje a alguna de las personas más queridas e influyentes en la vida de este artista. Ocho temas por los que desfilan Niño Miguel, sus amigos A. Moreno y el poeta y escritor Félix Grande, su padre, Enrique Morente y Paco de Lucia. Es un disco de pérdida, sí, pero también de reconciliación y celebración de la vida. Profundo y consolador ante el desconcierto de la ausencia definitiva que nos provoca la muerte.

En esta biografía puede percibirse un claro y permanente compromiso con el flamenco, con su raíz y su prometedor presente, sin renunciar nunca a su libertad creativa ni al acercamiento a otras disciplinas musicales, de ahí que su siguiente trabajo (2022); “ Arias Impuras”, fuese otra aventura musical para mostrar la versatilidad del lenguaje flamenco adaptando e integrando otros estilos musicales, en este caso la Ópera, con la guitarra haciendo el papel de la voz en la mayoría del repertorio seleccionado y con Pasión Vega y Rocío Márquez tendiendo un puente que dio toda la veracidad al acercamiento entre una soprano y una cantaora. El resultado es una oda a la belleza. A la gira de presentación del disco y videoclip de promoción se unió la extraordinaria Eva Yerbabuena para dar testimonio de excelencia a través también de la danza.

Otro acontecimiento de enorme trascendencia fue la petición, que en los últimos meses de vida, el legendario maestro Manolo Sanlúcar le hiciese: asumir la dirección del “Instituto Internacional de la Guitarra Flamenca” que lleva su nombre y que tendrá sedes en varios países del mundo.

Por la relación tan estrecha que le ha unido a Juan Carlos con el maestro, que sabía que éste, era su proyecto más emblemático y deseado y en el que había volcado todos sus conocimientos, era su legado a todas las generaciones actuales y venideras. Juan Carlos ha dado forma definitiva al más completo y definitivo plan de enseñanza conocido en toda la historia del flamenco, tal como le pidió el genial maestro, asumiendo el reto como el gran honor que es y la enorme responsabilidad que toda labor pionera e histórica como ésta conlleva. El año 2024 fue testigo de la salida de su disco “ El que va conmigo y yo” un introspectivo trabajo de madurez con el trasfondo filosófico de la multiplicidad que habita en cada uno de los seres humanos y proponiendo composiciones musicales que dan testimonio de ello, contando con la colaboración del Trío Arbós y los arreglos de Juan Carlos Garvayo, así como la participación en el cante de Marina Heredia y la Macanita. Es un disco muy excepcional, hondo, lleno de verdad e inspiración que fue considerado por el diario El País como Mejor Disco de Guitarra del Año y así como por el suplemento del diario El Mundo “El Cultural” como Mejor Obra Musical de Flamenco del Año.

La sensibilidad que expresaba Manolo Sanlúcar en su toque de guitarra en las composiciones y actuaciones a lo largo de su vida, tiene difícil comparación con nadie, elegir las guitarras para tocar en sus actuaciones significaba hacer una reverencia a este preciado  instrumento que con las indicaciones debidas por parte de Manuel, para  fabricar una guitarra y que diera su “visto bueno” era algo más que un espectáculo, era todo un acto religioso.

Si te has preguntas sobre las diferencias entre la guitarra española y la guitarra flamenca, si existen, aunque estos instrumentos puedan parecer similares a simple vista, tienen características únicas que los hacen ideales para estilos musicales específicos. Saber cuál elegir dependerá de las necesidades y preferencias de quien va a tocarla.

La guitarra española, también conocida como guitarra clásica, es un instrumento versátil y con una rica tradición musical. Su diseño está pensado para producir un sonido cálido, rico y equilibrado. Este tipo de guitarra es ideal para interpretar música clásica, popular e incluso contemporánea.

la guitarra flamenca, aunque similar en apariencia a la española, tiene un enfoque totalmente diferente. Diseñada específicamente para acompañar el flamenco, este instrumento ofrece un sonido brillante y percusivo que se adapta a la intensidad emocional de este género musical.

Una de las principales diferencias es su construcción. Las guitarras flamencas suelen ser más ligeras y tienen una caja más delgada, lo que contribuye a un sonido más directo y menos resonante. Esto permite que el instrumento tenga una respuesta rápida, perfecta para los ritmos complejos del flamenco. También es común encontrar un golpeador en la tapa, que protege el instrumento de los golpes que se producen al tocar, como el rasgueo o el golpeo.

Mientras que las guitarras españolas suelen fabricarse con maderas densas como el palo santo y el cedro, las flamencas tienden a utilizar ciprés o abeto, que son más ligeros y aportan un sonido más brillante. Este detalle es crucial, ya que afecta directamente al tono y al peso del instrumento.

El sonido de una guitarra flamenca es seco y percusivo, ideal para ritmos rápidos y dinámicos. La distancia entre las cuerdas y el mástil, suele ser más baja en las guitarras flamencas, facilitando técnicas rápidas y precisas. Sin embargo, esto también puede generar un ligero trasteo, que se considera una parte natural del estilo flamenco.

Aunque ambas guitarras comparten un diseño similar, las flamencas suelen ser más sobrias en su decoración, mientras que las españolas pueden incluir detalles más ornamentales o acabados brillantes.

La elección entre una guitarra española y una flamenca depende de las preferencias musicales y estilo de interpretación. Si te interesa explorar una variedad de géneros, como música clásica o popular, la guitarra española es tu mejor opción. En cambio, si tu pasión es el flamenco o buscas un instrumento con un sonido más brillante y percusivo, la guitarra flamenca será la elección adecuada. En ambos casos, optar por una guitarra de calidad es fundamental.

Invertir en una guitarra de calidad no solo mejora tu experiencia como músico, sino que también asegura la durabilidad y el valor del instrumento a largo plazo. Una buena guitarra no solo suena mejor, sino que también es más cómoda de tocar y responde mejor a las técnicas que quieras desarrollar.

Hablar de la evolución de las guitarras flamencas a lo largo del siglo XX es contar una historia de tradición, cambio y perfeccionamiento. Desde los talleres más humildes hasta los escenarios internacionales, la guitarra flamenca ha pasado de ser un instrumento popular a convertirse en una pieza de alta precisión, moldeada por los mejores artesanos.

La guitarra flamenca es un instrumento con personalidad propia, pero mucho más sencillo en cuanto a construcción y materiales. Está pensada para acompañar al cante y al baile, no para lucirse sola. Las maderas usadas son locales, principalmente ciprés para el cuerpo y abeto para la tapa, lo que genera un sonido seco, directo y muy percusivo.

De los años 80 al 2000, en ese transcurrir de veinte años, se ha conseguido, más precisión, más tecnología y sin perder la esencia, aunque la construcción de guitarras flamencas sigue siendo un proceso artesanal, la tecnología empieza a apoyar algunos pasos del proceso. Las herramientas modernas permiten mayor precisión en los cortes y un control más exacto del secado de las maderas, algo fundamental para garantizar la estabilidad del instrumento.

Actualmente, las guitarras flamencas se enfrentan al reto de mantener su identidad en un mundo globalizado. Pero eso no significa quedarse atrás. La evolución sigue: hay mejoras en los materiales, en el confort, en la durabilidad. Se eligen las mejores piezas de cedro, abeto o ciprés, y se trabaja con maderas seleccionadas por su comportamiento acústico, no solo por su aspecto.

Si miramos atrás, la guitarra flamenca ha cambiado en muchos aspectos: Se han mejorado los sistemas de construcción; se han incorporado nuevos materiales sin perder los clásicos; se ha afinado el diseño para facilitar el toque; se ha cuidado más la estética, sin que eso afecte al sonido. Pero hay algo que sigue intacto: el alma del instrumento. Esa conexión entre las manos del guitarrero y las del músico, ese respeto por el arte de construir algo que no solo suena, sino que transmite.

Hoy, tocar una guitarra flamenca es mucho más que pulsar cuerdas. Es formar parte de una tradición viva, hecha a mano, con maderas nobles, y con la intención de emocionar. En cada nota hay un siglo de historia. Y eso, no tiene precio.

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