Más información
Una crisis «maquillada» por los poderes económicos y que ya afecta con dureza a 9.000 familias asturianas fue la denuncia planteada ayer por el sínodo diocesano, que congregó en su tercera asamblea en el Seminario de Oviedo a 187 miembros sinodales en representación de la Iglesia de Asturias. La ponencia del día, titulada «La caridad: los rostros de la pobreza», fue presentada por Adolfo Rivas, director de Cáritas Diocesana, que recibió recientemente la cruz al Mérito Civil.Lo cuenta Javier Morán en La Nueva España.
Rivas explicó que el colectivo asturiano con grandes necesidades se ha duplicado desde 2007 y alcanza ya a esas 9.000 familias, de las que 2.500 acudieron por primera vez a Cáritas durante el pasado año.
La institución de la Iglesia atiende, asimismo, otros programas de exclusión, dirigidos a drogodependientes, mayores, inmigrantes, infancia, etcétera; en total, más de 13.000 personas.
Adolfo Rivas relató las características de las personas que se acercan, en gran número, a Cáritas desde el estallido de la crisis. Se trata de mujeres y hombres separados, o de familias monoparentales a las que afecta el paro y cuyas prestaciones sociales se han agotado. Inmigrantes y ancianos también padecen necesidades, así como deudores de facturas de agua, gas o electricidad, o con dificultades para adquirir ropa y alimentos.
En su diagnóstico de la caridad en Asturias, Rivas también hizo autocrítica al lamentar que casi la mitad de las parroquias asturianas, un 47 por ciento, aún no tenga constituidos sus equipos de Cáritas o no participe en campañas significativas como la del empleo.
Tras su ponencia, Rivas planteó varias propuestas, como «denunciar las situaciones de injusticia» y trabajar «con» las administraciones públicas, pero no «para» ellas. Posteriormente, intervinieron 17 sinodales, que, entre otras cuestiones, plantearon que se pusieran al servicio de los pobres algunas de las instalaciones de la Iglesia, como locales pastorales o viviendas que permanecen cerradas. También se habló de incrementar las aportaciones voluntarias de los católicos y de las parroquias a Cáritas.
Por otra parte, dos miembros del sínodo, los ovetenses María Bragado y Daniel Fermoselle, contrajeron matrimonio ayer mismo en la Catedral, razón por la que su justificación de la ausencia en el sínodo fue aceptada sin problema, según comentó el arzobispo Jesús Sanz Montes, que ofició la ceremonia. La siguiente sesión del sínodo se celebrará el sábado 29 de octubre, y en ella se votarán las propuestas definitivas sobre Iglesia y cultura.
Más en Religión
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home