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Gabriel Pérez Alcalá, rector de la Universidad Loyola Andalucía

«Para salir de la crisis hay que asumir los riesgos con valentía»

"La Santa Sede nos dio el apoyo explícito en tres semanas"

Jesús Bastante 29 Sep 2012 - 18:11 CET
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(Jesús Bastante).- «La Loyola será la primera universidad privada de Andalucía». Gabriel Pérez es el rector de esta nueva realidad, histórica en la comunidad andaluza, y promovida por la Compañía de Jesús. Nos cuenta sus proyectos, y sostiene que «para salir de la crisis hay que asumir los riesgos con valentía«.

¿La Universidad Loyola será la primera universidad privada de toda Andalucía?

Bueno, hubo un intento previo en el que estuvo también la Compañía de Jesús con el CEU, y que se llamó Universidad Fernando III, pero que no terminó de cuajar. De aquella iniciativa surge en gran medida ésta, que es en gran parte de la Compañía de Jesús. Y, efectivamente, es la primera universidad privada de Andalucía. El parlamento la aprobó en noviembre del año pasado.

¿Usted no es jesuita?

No, soy laico. Nací en Jaén, viví mucho tiempo en Córdoba y en Sevilla, veraneo en Cádiz… así que soy andaluz de múltiples provincias. Estoy casado, tengo dos hijas, y llevo toda mi vida profesional dedicado a la enseñanza universitaria.

¿De dónde sale su vinculación con la Compañía de Jesús?

Un bisabuelo mío estudió en el colegio San José de Villafranca de los Barros. Después mi abuelo paterno, mis padres, mis tíos… todos fueron antiguos alumnos. Además tengo tíos jesuitas por parte de padre y de madre. Mi vinculación con los jesuitas empieza fundamentalmente en el colegio y en la tradición familiar, que tiene gran admiración por la vida ignaciana. Mi padre debe de ser uno de los expertos en historia de la Compañía y del Padre Arrupe.

¿No siempre fue bien entendido el Padre Arrupe?

Arrupe era un hombre tan potente en todos los sentidos (como sacerdote, como pensador, como misionero…) que no siempre fue entendido. Pero yo creo que fue una de las grandes figuras de su época.

ETEA es el embrión de la Universidad Loyola. ¿En qué consiste?

ETEA es un centro de estudios que ahora va a cumplir 50 años, que surgió como una iniciativa de la Compañía de Jesús al hilo del albor del Concilio Vaticano II, como el ESADE en Barcelona o el ICADE en Madrid. Son un intento por parte de la Compañía de responder a las necesidades de transformación social. En ese momento se pensó que los estudios empresariales y agrícolas eran lo que podía dinamizar a la sociedad andaluza de aquel momento. Entonces, la Compañía y sus jóvenes teólogos que estaban en Granda fueron los que empezaron a canalizarlo a través de ETEA. Luego fue evolucionando, hasta convertirse en una facultad de ciencia económica y empresarial, adscrita a la Universidad de Córdoba desde 1988. En ese momento ya había una aspiración de tener una universidad privada. Y el intento ha cuajado años después.

¿Y por qué?

Creo que hay una multiplicidad importante de razones. La menos importante es que ETEA tiene un estatus de centro adscrito a una universidad pública que es un estatus muy estrecho (en términos de competencia, de reconocimiento de títulos, de alumnos…). Eso, siendo nosotros un centro más antiguo que la propia Universidad de Córdoba. En segundo lugar, la razón es que con esto se completa el mapa de presencia universitaria de la Compañía en España. Andalucía es la región más poblada de España, y teniendo además muchos colegios de la Compañía, su presencia universitaria estaba dispersa en la Cartuja de Granada, Úbeda y Córdoba. Eso había que ordenarlo de alguna manera, completar el eje de norte a sur que va de Cataluña a Andalucía. Pero ni siquiera esta razón creo que hubiera sido suficiente para que la Compañía lo hiciera. Realmente la razón de fondo es que creemos firmemente que la universidad es un eje de transformación social. Y esa transformación social tiene que estar también presente en Andalucía, como en el conjunto de España. A través de la universidad pretendemos cumplir la misión de la Compañía de Jesús, que al fin y al cabo es la misión del Señor, la «missio dei». Por tanto, el verdadero sentido de esta universidad es el de coadyuvar un instrumento de misión para la Compañía.

¿No da un poco de temblor y de temor hacer todo esto en medio de la peor crisis que ha vivido el mundo en los últimos 50 años?

Precisamente hay que hacerlo ahora porque para salir de la crisis tenemos que dar ejemplo. Si nosotros que somos de una facultad de ciencias económicas y empresariales, que conocemos muy bien nuestro negocio, que tenemos unas cuentas saneadas y apoyo social, y una parte de los alumnos que van a venir a usar nuestros servicios; no lo hacemos. Si nosotros no damos el paso para crecer, ¿cómo le puedo yo decir a un alumno que está terminando su carrera que invierta y que se arriesgue?
Yo soy profesor de política económica, tengo experiencia en la toma de decisiones del mundo empresarial. Creo que conozco el mundo universitario, y además hemos hecho ya el camino con la Fernando III. Tenemos la experiencia, y yo creo que ahora es el momento de hacerlo. Por eso hemos dado el paso. Es una forma de decirle a la sociedad que para salir de la crisis hay que asumir los riesgos con valentía.

Habéis conseguido el apoyo prácticamente unánime de instituciones políticas, sociales y eclesiásticas. ¿Cómo lo habéis logrado?

Yo creo que ha sido un milagro de la Providencia. El contexto no era fácil desde la perspectiva de la política nacional y del enfrentamiento de los principales partidos. Pero el proyecto es sólido. Todas las personas que se han acercado a él, tanto de la Junta de Andalucía como de partidos políticos o agentes sociales (empresas, sindicatos, etc.), nos han dicho que el proyecto es sólido. Luego, el nombre de la Compañía es una garantía mundial, con sus 400 años que tiene de experiencia universitaria y de educación superior. Por tanto, es un proyecto bien avalado. Pero, a parte de eso, creo que también había un sentido de necesidad en la opinión pública andaluza de que ya era conveniente completar el sistema universitario andaluz con una universidad privada que aportara algo diferente a lo que aportan las públicas, dando mayor pluralidad al sistema. Esta necesidad ha sido sentida y, con la salvedad de Izquierda Unida (cuyos miembros de abstuvieron o votaron en contra), logramos que de los 107 parlamentarios andaluces 102 votaran a favor en aquella sesión. Creo que en esa votación se reflejó el consenso que hemos ido generando. No hemos tenido dificultades. Tanto el PSOE como el PP se han mostrado muy favorables al proyecto y han sido francos y abiertos con nosotros en las dificultades que podían plantearse. Hemos buscado soluciones satisfactorias para todos sin tener que hacer cesiones. Honradamente, creo que ha sido un proceso muy consensuado pero bien hecho.

¿No parece que en el momento que vivimos algo que viene de la Iglesia se puede ver o muy bueno o muy malo?

Efectivamente. Creo que no debemos entrar en la dicotomía izquierda-derecha, anti-Iglesia, pro-Iglesia; pero en este caso no puedo ocultar que ha habido ciertas resistencias ideológicas por parte de núcleos determinados de la izquierda andaluza. Nosotros hemos presentado el proyecto a los líderes de IU y del PSOE, a aquellos que podían ser más recalcitrantes a aceptar el proyecto de la universidad, que no oculta en absoluto su origen, ni su inspiración, ni su sentido. Lo hemos hecho abiertamente, en franco diálogo unos con otros. También es verdad que la presencia de la Compañía en colegios de zonas desfavorecidas de Andalucía, así como la presencia de ETEA en muchos temas de cooperación con los que hemos estado colaborando; nos ha abierto bastante las puertas. En general creo que hemos logrado convencer de las bondades del proyecto, y de que no era una cuestión tanto ideológica como de servicio a una sociedad a la que todos queremos favorecer.

¿Cuándo arranca la universidad?

La apertura del curso será el 13 de septiembre del año que viene. Pero ya hay actividades que se están realizando, para acelerar la homologación de títulos y los trámites administrativos. Ya estamos contratando gente para los equipos de investigación, preparando los postgrados, creando la universidad.

¿Qué grados va a ofrecer la universidad? ¿A qué cantidad de alumnos podrá admitir?

Hemos solicitado 9 grados: Empresariales, Derecho, Políticas, Administración Pública, Trabajo Social, Comunicación, Educación Infantil y Primaria e Ingeniería Industrial. 9 grados completos que estarán en el campus de Sevilla, y la parte de ciencias sociales estará también en Córdoba. El año que viene, que será el primero, esperamos matricular unos mil alumnos, y de ahí ir paulatinamente creciendo, hasta que entre los dos campus acojamos a unos 4.500 o 5.000 alumnos en la primera fase, completando con unos 600 alumnos que tendremos en post-grados. Éste es el escenario básico. Es probable que tengamos algunos más, pero no hemos querido sobrecargar el proyecto o hacerlo demasiado ambicioso en el número de alumnos, porque para atender correctamente su formación (especialmente en aquellos ámbitos en los que tenemos menos experiencia) tenemos que hacerlo más personalmente y con control. No se trata de llenar un espacio grande o de competir, sino de hacerlo bien. Ya habrá tiempo de ampliar instalaciones o de aumentar nuestra capacidad.

Aún así es una universidad grande para empezar.

Pero no empezamos de cero, porque esperamos transferir los mil alumnos que tenemos en nuestro centro adscrito. Estamos acostumbrados a manejar cifras grandes. En 2001 llegamos a tener más de 2.500 alumnos en nuestro centro de Córdoba. No nos da miedo, porque sabemos manejar un volumen así de alumnos. No creo que vaya a haber muchos problemas.

Por la identidad católica de la Universidad Loyola, dos apoyos importantes han sido el del general de la Compañía y el de Benedicto XVI.

Sí. El apoyo del Santo Padre ha venido explícito en las cartas correspondientes de autorización, pero además se ha concretado de una forma muy curiosa: Nosotros tenemos que solicitar permiso a la Santa Sede, y en menos de tres semanas nos dijeron que adelante.

Usted es experto en economía y directivo de una universidad de Iglesia. ¿Cómo cree que puede la moral cristiana ayudar para salir de la situación de crisis que vivimos?

Ya lo estamos haciendo, lo que pasa es que no se está diciendo claramente. No se está poniendo en valor, y como dice el Evangelio, la luz debe ponerse encima del celemín. Para salir de la crisis, lo que la Iglesia y los cristianos están haciendo es lo que ahora se llama solidaridad y que a mí me gusta llamar caridad. Cáritas está atendiendo a un millón de personas, llegando a donde no llega el Estado (ese estado del bienestar que tiene tantísimos recursos y del que tan orgullosos nos sentimos el conjunto de los ciudadanos). Entonces, lo que creo que tenemos que hacer en primer lugar es profundizar en esa solidaridad, que es una virtud que se nos manda y que tenemos que hacer. Y lo segundo, tenemos que poner en valor y arriesgarnos a pesar de los tiempos por aquellas iniciativas que puedan servir a la sociedad. Y que cambien un modelo que es radicalmente injusto, y que no da los resultados que tendría que dar. Tenemos cosas que decir, y tenemos que decirlas claramente, aportando no sólo pensamiento, sino también poniendo en valor lo que estamos haciendo a través de la solidaridad de las instituciones de Iglesia. Creo que la Iglesia en general (la jerarquía, las órdenes religiosas, las comunidades, las parroquias…) está haciendo una inmensa labor. Y si esa labor no se estuviera haciendo, esta crisis (con su tamaño, con la tasa de paro que vamos a alcanzar dentro de poco…) no sería soportable para una sociedad como la española.

 

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