(Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger*).- Acusar de violencia a los emigrantes es una falacia interesada, que se hace circular para justificar la violencia que Gobiernos y fuerzas del orden, a un lado y otro de las vallas de Ceuta y Melilla, ejercen contra ellos.
No tengo que poner las respuestas, me basta con hacer las preguntas, y que las respondan Gobiernos y fuerzas del orden:
En los últimos 20 años, ¿cuántos muertos hay entre los emigrantes y cuántos entre las fuerzas del orden? -¿Hay algún Ministro muerto?-.
En los últimos 20 años, ¿cuántos mutilados hay entre los emigrantes y cuántos entre las fuerzas del orden? -¿Hay un solo hombre, una sola mujer, que haya perdido un brazo, un pie, un ojo?-.
En los últimos 20 años, ¿cuántos en las fuerzas del orden marroquíes, españolas, europeas, han sido violados, prostituidos, vendidos, apaleados, acorralados, deportados, robados, humillados?
Y sólo faltaba la última crueldad, la última humillación, la última vejación, que es llamar violentos a las víctimas evidentes de nuestra violencia, de nuestro odio a los pobres, de nuestro desprecio de los derechos de toda persona humana.
Díganme si puedo decir o no que Gobiernos y fuerzas del orden mienten cínicamente cuando insisten en presentar a los emigrantes como violentos. Mienten y matan, porque esa mentira significará la muerte de muchos inocentes.
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