«Seguid viviendo el Evangelio«. Con estas palabras, Juan María Uriarte se ha despedido de la diócesis de San Sebastián, en una Eucaristía de despedida que ha abarrotado la catedral del Buen Pastor y que ha contado con la presencia de 200 sacerdotes, una gran presencia de la vida religiosa, casi todos los párrocos y vicarios generales, representantes de las diócesis de Bilbao y Vitoria, el obispo emérito Setién y el emérito de Bayona, Pierre Molères, así como los vicarios generales de Bilbao y Vitoria, Angel Mari Unzueta y Fernando Gonzalo Bilbao, respectivamente.
Al término de su homilía, Uriarte ha sido ovacionado por la multitud de fieles, entre los que se encontraba la presidenta del Parlamento Vasco, Arantza Quiroga.
En sus últimas palabras como máximo responsable de la diócesis donostiarra, monseñor Uriarte ha reivindicado la «riqueza y vitalidad» de los católicos vascos, y ha hecho una sentida apología de la vida diocesana, que debe permanecer viviendo el Evangelio ahora y en el futuro, con la llegada del nuevo obispo. José Ignacio Munilla tomará posesión de su nuevo destino el 9 de enero.
Uriarte ha pedido a los fieles que no vivan una fe pasiva, sino que sean protagonistas de la evangelización, y que «participen en la vida de la Iglesia«, y ha reivindicado el carácter especial de su diócesis, tratando de salir al paso de los muchos prejuicios que, en su opinión, se dan sobre la Iglesia vasca.
En su homilía, Uriarte ha hecho una «apología» de la Iglesia de Guipúzcoa frente a las «imágenes distorsionadas e interesadas que sobre ella circulan en ámbitos cívicos y algunos círculos eclesiales», al tiempo que ha expresado su deseo de que su sucesor, José Ignacio Munilla, «redescubra y potencie la riqueza que el Espíritu ha ido dejando en su viña de Guipúzcoa».
Al final de la ceremonia, que se ha prolongado en un extenso besamanos, Uriarte ha recibido de la diócesis una talla barroca que representaba un Cristo Resucitado.
El prelado ha agradecido la larga ovación dispensada por los fieles que han abarrotado la catedral y, al concluir el oficio, ha saludado personalmente a todos los creyentes que han querido acercarse, como lo ha hecho la presidenta del Parlamento Vasco, Arantza Quiroga.
Tras diez años como máximo responsable de San Sebastián, Juan María Uriarte ya ha abandonado su despacho y residencia, y sus efectos personales ya se encuentran en Bilbao y Frúniz.
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