(Jesús Bastante).- «Se comparece ante el juez. Yo aparezco ante ustedes, y no tomarme esto en clave de angustia sino de responsabilidad». Apareció, pues, el nuevo portavoz, José María Gil Tamayo, para dar cuenta de lo tratado en la CII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal. Con su nombramiento y los presupuestos de la Iglesia española para 2014 como ejes oficiales, y la «lacra» de la valla de Melilla, que fue duramente criticada por el secretario general como una muestra más de la «cultura de descarte».
«Soy hijo de inmigrante en Alemania», apuntó Gil Tamayo, quien criticó esta medida. «Ésa no es la manera. No se puede atentar a la vida de unas personas desvalidas que buscan mejoras en su vida«, añadió, para incidir que «habrá que regular, pero siempre desde el respeto básico y esencial a la vida. El inmigrante no es un peligro, es alguien con una riqueza que aporta a la construcción social del país«.
Refiriéndose a la tragedia de los inmigrantes, pero también a la de los jóvenes que han tenido que salir, Gil Tamayo abundó sobre «la cultura del descarte que se está imponiendo en este mundo. No podemos estar en las claves de una cultura del descarte«. «La DSI es clara en esto».
Respecto a la polémica sobre el libro «Cásate y sé sumisa», del Arzobispado de Granada, el nuevo portavoz apuntó que «la sumisión no corresponde al Evangelio. San Pablo nos habla que nuestra vocación es la libertad, no la obediencia ciega. La obediencia cristiana no es una obediencia cuartelera».
En todo caso, «yo no juzgaría un libro sólo por el título». Para José María Gil, «tenemos que pasar de la entradilla al cuerpo de la noticia, porque si no caemos en una dinámica que no nos favorece. No he leído el libro, pero la primera impresión es que no hemos pasado del título».
En cuanto al aborto, se mostró «partidario de desclerizar las cosas«, y de que la Iglesia no abandere manifestaciones públicas, pero sí dejó claro que «todo lo que atente a la vida humana tiene nuestra oposición radical. Éste es el principio básico. La cuestión del aborto no es una cuestión religiosa ni política. La Iglesia tiene una opción por la vida, pero desde la opción por la persona humana».
Dicho esto, aclaró que «el aborto no es un derecho. El aborto es un problema grave, especialmente para quien lo sufre, doloroso, trágico, con situaciones comprensibles pero que en ninguna manera justifican la eliminación de una vida humana. El fin no justifica los medios, ni en este caso ni en otros, porque la excepción nos pondría en un disparadero que se volvería contra la propia sociedad civil».
Por su parte, Fernando Giménez Barriocanal, gerente el Episcopado, explicó las partidas dedicadas al Presupuesto de la Conferencia Episcopal y al Fondo Común Interdiocesano, que este año «trabaja sobre la hipótesis de que la asignación tributaria será de 247,9 millones», la misma que en 2013. Se ha decidido, además, una asignación de 6 millones de euros a Cáritas y a la compensación por IVA, lo que se traduce en una cantidad igual que la del año pasado: 231,6 millones de euros. Esto quiere decir que el Fondo Común Interdiocesano será de 246,9 millones de euros. En cuanto al presupuesto de la Conferencia Episcopal, este año es de 4,4 millones de euros, muy similar al de 2013.
«Si saliera más dinero de la Asignación Tributaria, se repartiría entre las diócesis y las Cáritas diocesanas. Si saliera menos, los obispos han decidido que ese déficit lo cubra el fondo de estabilización de las diócesis», añadió Barriocanal, quien aseguró que las inversiones de la CEE (casi dos millones de euros) se dirigen a fondos absolutamente seguros. Por fin al menos, supimos lo que la Conferencia Episcopal «gasta» en campañas: 4,8 millones de euros. «Estamos profundizando en la transparencia en materia económica», añadió Gil Tamayo. «Nos va la credibilidad en este asunto y la Iglesia está en clave de la autofinanciación«.
«La Iglesia se somete a un referéndum anual de los ciudadanos», resaltó el portavoz, quien indicó que «no se vive del Estado», pero sí exige «que rindamos cuentas ante la ciudadanía. Hay un deber de transparencia y de claridad«.
La llamada «a la colaboración al pueblo filipino» fue otro de los aspectos que preocupan a los obispos españoles. «Hay un deber de justicia y de caridad» para con Fiipinas, agregó Tamayo, quien pidió colaborar con Cáritas y Manos Unidas para paliar la catástrofe provocada por el tifón. Por deseo expreso del nuevo secretario general se incluyeron las cuentas de estas asociaciones.
A partir de ahora, Isidro Catela no comparecerá en las ruedas de prensa, junto a José María Gil. «No se trata de ninguna crisis«, aclaró el portavoz, que vio necesario «evitar que estemos todos a la vez». Catela estará en aquellas ruedas de prensa que sean exclusivas de la Oficina de Prensa. Gil Tamayo renovó a todos sus colabores en sus cargos, especialmente a los vicesecretarios de asuntos económicos. «Aquí no sobra nadie, sino por un trabajo común».
Sobre la reforma educativa, aprobada ayer en el Senado, Gil Tamayo considera «hay que acudir al derecho de los padres, que también cada año eligen la asignatura de Religión», y mostró su esperanza por que la normativa «se pueda desarrollar todavía en decretos».
«Lo que sí es importante es que encontremos el ámbito más allá de las puras opciones ideológicas. Hay que pensar en clave de derchos fundamentales y no en claves políticas. Un elemento tan esencial como el de los padres para educar a los hijos en sus convicciones también en el marco escolar«.
Más información
Más en España
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home