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Francisco ya está en camino a Río. El Santo Padre llegó hace unos minutos, en avión, al aeropuerto de Fiumicino, donde fue recibido por el primer ministro italiano, Enrico Letta, y desde donde alrededor de las 8,45 horas partió hacia Río de Janeiro, donde presidirá los principales actos de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro.
El papa, que llevaba personalmente una bolsa negra de viaje, vuela acompañado del secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone; del Sustituto («número tres» del Vaticano) de la Secretaría de Estado, el arzobispo Giovanni Angelo Becciu, y de miembros de ese departamento.
También acompañan a Francisco los cardenales Marc Oullet, canadiense, presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, y Joao Braz de Aviz, brasileño, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada.
Una vez en Brasil se unirán al séquito papal el arzobispo de Río de Janeiro, Orano Joao Tempesta; el cardenal presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, Raymundo Damasceno Assis, y el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, del que dependen las JMJ, y el nuncio, Giovanni D’Aniello.
También le acompañan el Maestro de Ceremonias Pontificias, Guido Marini; su médico personal, Patrizio Polisca; el organizador de los viajes papales, Alberto Gasbarri; miembros de la seguridad del Vaticano y más de medio centenar de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión.
El primer viaje del Papa a América ha desbordado todas las expectativas, tanto de afluencia -se esperan más de dos millones de jóvenes- como de seguridad, aunque el propio Francisco se ha negado a usar el papamóvil blindado para estar más cerca de los fieles.
Según la prensa local, costará unos 120 millones de euros, de los cuales un 70% procederá de las contribuciones de los peregrinos.
Entre las novedades del primer viaje internacional del Papa Francisco, destacan que el Pontífice no responderá a preguntas de los periodistas en el vuelo papal y que se desplazará por Río de Janeiro en jeep descubierto.
El encuentro de jóvenes se ha visto precedido estas últimas semanas por las manifestaciones que están teniendo lugar en Brasil. No obstante, ni los obispos de la Conferencia Episcopal Brasileña ni la Agencia Brasileña de Inteligencia creen que causarán problemas durante la Jornada.
«Debemos encarar el evento con naturalidad, pero atentos a cualquier asunto que dificulte su normal funcionamiento», ha indicado recientemente el ministro del Gabinete de Seguridad Institutcional, José Elito Carvalho Siqueira. Precisamente, el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, ha explicado a los manifestantes estos últimos días que el Papa Francisco «no tiene la culpa de la corrupción o de la subida de los transportes públicos».
En cuanto al número de asistentes a la JMJ, el Vaticano calcula que serán unos dos millones, de los cuales al menos 3.000 serán españoles. Estos últimos acudirán junto a 13 obispos españoles, entre los que se encuentra el presidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.
Todos estos jóvenes recibirán la indulgencia plenaria del Papa siempre que estén adecuadamente preparados y participen en los ritos sagrados de la Jornada. Además, aquellos que por estar legítimamente impedidos no puedan acudir y sigan el evento a través de los medios de comunicación recibirán la indulgencia parcial.
Una vez en Brasil y antes de presidir los actos del evento, el Pontífice visitará la favela de Varginha (Manguinhos), se encontrará con algunos jóvenes presos y rezará en el Santuario de Aparecida. También hará una visita de cortesía nada más llegar a la presidenta de la República Dilma Rousseff. En total, durante su viaje, el Pontífice pronunciará diez discursos, dos alocuciones y tres homilías.
El jueves 25 de julio, el Papa Francisco recibirá las llaves de la ciudad y bendecirá las banderas olímpicas en el Palacio de la Ciudad de Río. Este día será cuando visite la favela y cuando se encuentre por primera vez con los jóvenes peregrinos de todo el mundo para celebrar la JMJ. Concretamente, el primer acto será la fiesta de acogida en la playa de Copacabana.
El viernes 26 de julio, el Papa Francisco confesará a algunos jóvenes de la JMJ en el parque ‘Quinta da Boa Vista’ y mantendrá un breve encuentro con algunos jóvenes reclusos en el palacio arzobispal ‘San Joaquín’. A las 12,00 horas, rezará el Ángelus desde el Balcón central del arzobispado; a las 13,00 horas almorzará con jóvenes; y a las 18,00 horas, asistirá al Via Crucis en la playa de Copacabana.
El sábado 27 de julio, el Papa Francisco celebrará Misa en la Catedral de San Sebastián de Río de Janeiro y más tarde mantendrá un encuentro con algunos dirigentes de Brasil en el Teatro Municipal de la ciudad. Posteriormente, almorzará con cardenales de Brasil, la presidencia de la Conferencia Nacional Episcopal de Brasil, los obispos de la región y el séquito papal y a las 19,30 horas presidirá la vigilia de oración con los jóvenes en el Campus ‘Fidei’ en Guaratiba.
El domingo 28 de julio, el Papa Francisco celebrará la Misa de envío en el Campus fidei en Guaratiba y después dirigirá el rezo del Angelus. Allí se conocerá la sede de la siguiente JMJ. Después de almorzar con el séquito papal, se encontrará con el Comité de coordinación de la Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe (CELAM) y con los voluntarios de la JMJ. A las 18,30 horas, tendrá lugar la ceremonia de despedida en el aeropuerto y a las 19,00 horas despegará el avión papal.
(Rd/Agencias)
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