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El Papa Francisco ya vuela hacia Nairobi, la capital de Kenia, en su primer viaje apostólico a África. Con algo de retraso, el Airbus A330 de Alitalia partió del aeropuerto de Fiumicino pocos minutos después de las ocho de la mañana, para cubrir un total de 5389 kilómetros. Algo más de siete horas después, Bergoglio tomará tierra, por primera vez, en el continente negro.
Bajo el lema «Signo de esperanza», Francisco comienza hoy una visita de alto riesgo a Kenia, Uganda y la República Centroafricana (RCA), tres países marcados por la falta de respeto a los derechos humanos y la violencia armada, y donde el pontífice espera dejar un mensaje de justicia, paz y tolerancia.
Durante el vuelo, el Papa –que ha subido al avión portando su ya conocido maletín negro- ofrecerá unas breves palabras a los periodistas, a quienes saludará personalmente después. No se espera entrevista hasta, al menos, el vuelo que les lleve hacia Uganda.
Francisco aterrizará a media tarde en Nairobi, donde mantendrá un encuentro con el presidente del país, Uhuru Kenyatta, quien hasta fines del pasado año estuvo imputado por la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya como responsable de la ola de violencia ocurrida en Kenia tras las elecciones de 2007. La ciudad está adornada con inmensas pancartas, instaladas a lo largo de las avenidas que recorrerá Francisco, para darle la bienvenida en suajili, la lengua que se habla en Kenia.
«Karibu papa Francis», reza uno de ellos, al lado de otro en latín: «Grata Franciscus pontifex».
Las autoridades han movilizado a unos 10.000 militares para garantizar la seguridad del pontífice argentino, quien inicia la visita más arriesgada de su pontificado debido a los conflictos y atentados que han padecido esos países.
El papa argentino escogió para la primera gira por ese continente tres países emblemáticos, azotados en forma distinta por las desigualdades sociales, la corrupción y la violencia.
El papa Francisco, de 78 años, desea promover la paz, la reconciliación, la justicia social y el diálogo entre el Islam y el cristianismo durante los cinco densos días que pasará en el llamado continente negro, del 25 al 30 de noviembre.

El programa del undécimo viaje al exterior de Francisco incluye 19 discursos y numerosos encuentros con la población local, fiel a su estilo sencillo y accesible.
El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, explicó que el papa Francisco se moverá en las tres capitales con un papamóvil descubierto, sin chaleco antibalas, porque desea mantener el contacto con la gente, tal como ha hecho en todos los países que ha visitado.
La justicia social, la protección del medio ambiente y el diálogo interreligioso son los temas que abordará en Kenia, un país con un tercio de población católica.
El papa Francisco será recibido por el presidente Uhuru Kenyatta con una ceremonia oficial en el aeropuerto, donde pronunciará su primer discurso, en inglés, para denunciar probablemente los grandes males de ese país: la corrupción y el aumento de la brecha entre ricos y pobres.
El papa Francisco presidirá el jueves un encuentro interreligioso en un país que cuenta con muchos musulmanes y protestantes.
Sucesivamente visitará la sede de las Naciones Unidas en Kenia donde hablará de un tema clave de su pontificado, el cambio climático, que abordó en su encíclica Laudato Sii y con el que espera encauzar los debates de la cumbre mundial de París que se abre el 30 de noviembre.
El viernes visitará el barrio más pobre y grande de ese país, Kangemi, donde se encontrará con los «movimientos populares», cristianos y no cristianos.
En un mensaje video en inglés enviado a kenianos y ugandeses antes de partir, el papa Francisco los invitó a superar las diferencias étnicas y religiosas, sobre todo ahora, un momento difícil a nivel mundial, marcado por la guerra contra el terrorismo.
«Estamos viviendo un tiempo en el que los fieles de cada religión y las personas de buena voluntad son llamadas a promover la comprensión y el respeto recíprocos», reconoció el papa.

En Uganda, segunda etapa del viaje, el papa Francisco se reunirá con el presidente, Yoweri Museveni y después visitará Munyonyo, donde fueron condenados a muerte mártires católicos y anglicanos.
El papa rendirá homenaje así a todos los mártires cristianos de África y celebrará una misa en un santuario para conmemorar a los primeros santos, 22 jóvenes cristianos que fueron quemados vivos a finales del siglo XIX por haber rechazado convertirse en esclavos sexuales.
La etapa más peligrosa de su recorrido será la última, Bangui, capital de la República Centroafricana, a donde llegará el domingo 29, según el programa oficial.
Allí tiene planeada una visita a la mezquita del barrio-fortaleza, a un campamento de refugiados y a las víctimas de la guerra civil.
El papa Francisco inaugurará el jubileo extraordinario en África, al abrir la puerta santa de la catedral de Bangui, diez días antes de que se inicie con una ceremonia solemne en el Vaticano.
No se excluye que tenga que cambiar a último momento sus planes de cara a la violencia entre milicias musulmanes y cristianas y a la inseguridad que reina en ese país.
«No hemos recibido amenazas contra el papa, solo muy genéricas. Obvio que estamos preocupados, no somos unos inconscientes. El papa se siente sereno y no quiere cambiar su programa de viaje», reconoció el martes Costanzo Alessandrino, vicecomandante de la Gendarmería vaticana, en un programa de televisión del canal italiano Rete4.
«El Jubileo de la Misericordia será una oportunidad para que cada uno de nosotros pida perdón auténtico, para recibir y dar», adelantó por su parte el papa a los centroafricanos en otro videomensaje, leído esta vez en francés.
«Esta es la primera vez en mi vida que visito el continente africano, tan hermoso y tan rico por su naturaleza, su gente y sus culturas«, confesó el papa Francisco.
(RD/Agencias)
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