Nadie lo dice en voz alta, pero la impresión es que su vida culega de un hilo.
Mejor dicho: de un tubo.
Este 1 de marzo de 2025, el Papa Francis está en el centro de todas las miradas.
El líder de la Iglesia Católica, de 88 años, lleva dos semanas ingresado en el hospital Gemelli de Roma.
Ayer, viernes, sufrió un episodio respiratorio grave.
Los médicos lo conectaron a una máquina de respiración tras una “crisis aislada de broncoespasmo”, según informó el Vaticano.
Este percance, complicado por vómitos y aspiración, ha puesto en alerta a millones de fieles.
Su sucesión será un choque de visiones.
El Vaticano ya prepara el terreno.
Los cardenales se reúnen en privado.
La Iglesia busca equilibrio entre renovarse y no perder su esencia.
EN EL DOLOR Y EN LA ENFERMEDAD
El Papa Francisco ingresó el 14 de febrero por una infección respiratoria.
Primero diagnosticaron bronquitis.
Luego, el cuadro empeoró a neumonía bilateral.
Su historial médico no ayuda: de joven, en Argentina, perdió parte de un pulmón por pleuresía.
El Vaticano confirma que el Papa está consciente y colabora con los médicos.
Usa una mascarilla para respirar, no un tubo.
Sin embargo, “no está fuera de peligro”, dijo un portavoz a CNN.
Francisco, el primer Papa latinoamericano y jesuita, ha marcado su pontificado con un estilo directo y escorado a la izquierda.
En todos los sentidos. Tanto por sus declaraciones, siempre favorables a loo que eufemísticamente se denomina ‘progresismo‘ -incluyendo ahí hasta a los chavistas venezolanos, como por su escasa inclinación a apoyar causas clave, como sn el destino de los cristianos en zonas de persecución.
Que en once años no haya querido visitar España, país cuya historia vitupera, es significativo.
Su salud frágil ahora plantea preguntas: ¿qué pasará con su legado?
El viernes, el Vaticano anunció que no liderará la misa del Miércoles de Ceniza, el 5 de marzo.
Un cardenal lo sustituirá. Es la segunda vez en 12 años que falta a esta cita.
Esto refleja su agotamiento físico y abre debates sobre su futuro.
La fe católica vive momentos de incertidumbre.
El Vaticano, oficialmente, dice que el Papa sigue liderando desde el hospital, pero su agenda está paralizada.
“Está mejorando más lento de lo que quisiéramos”, dijo el cardenal Michael Czerny a La Stampa.
Para muchos fieles, el Papa Francisco es un símbolo de esperanza en tiempos de guerra y crisis. Para otros, un peronista en el Trono de San Pedro.
En el Vaticano, ya se mueven piezas.
La sucesión es un tema delicado, pero inevitable.
Los cardenales saben que el Papa peronista, como lo llaman por su origen argentino, no durará eternamente.
El cónclave podría acelerarse si la salud empeora.
Hay dos bandos claros: los conservadores, que quieren un Papa más tradicional, y los progresistas, que defienden su línea abierta.
Nombres como el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, o Luis Antonio Tagle, de Filipinas, suenan fuerte. Nadie lo dice en voz alta, pero el reloj avanza.
Francisco abrió la Iglesia a temas como el cambio climático y los derechos de los marginados.
Pero su postura izquierdista ha generado roces. Aquí van algunas anécdotas que lo definen:
- España en el punto de mira: Nunca visitó España como Papa. Criticó la unidad del país y la evangelización de América. En 2019, dijo que la conquista fue “un error histórico”. Esto molestó a sectores conservadores españoles.
- Peronismo católico: En Argentina, su cercanía al peronismo marcó su visión. Prefirió a los pobres antes que a las élites. En 2021, apoyó subsidios sociales frente a políticas de mercado, algo que irritó a Wall Street Journal.
- Silencio ante el poder: Evitó condenar regímenes de izquierda como el de Nicolás Maduro en Venezuela. En cambio, atacó el capitalismo salvaje en su encíclica Laudato Si’.
Más en Cultura
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home