
(PD/EFE).- Enrique Ponce, que cortó las dos orejas de su segundo toro y salió de la plaza a hombros, fue el triunfador de la cuarta corrida de la feria de Palencia celebrada ayer, mientras que Sebastián Castella y Alejandro Talavante, que completaban el cartel, se fueron de vacío.
El aire y la flojedad del toro impidieron que la faena de Enrique Ponce a su primero alcanzara altos vuelos, pero la maestría del torero hizo que consiguiera algunos muletazos sueltos de bello corte y mucho temple.
El gran triunfo vino en su segundo toro, en el que el diestro valenciano llevó a cabo una faena de enorme intensidad artística, pletórica de temple, gusto, elegancia y torería.
Sebastián Castella se lució toreando a la verónica y en un quite por chicuelinas, antes de comenzar su faena, al primero de su lote. Cinco estatuarios y dos series con la derecha que hicieron concebir esperanza de faena grande.
Pero el toro se apagó muy pronto y se diluyó el triunfo. En su segundo enemigo tampoco consiguió estructurar una faena ligada ante un toro al que había que sacar los muletazos a fuerza de insistir. Lo hizo todo el torero pero sin conseguir la brillantez.
Talavante
Entre las protestas del público transcurrió la faena de Alejandro Talavante a su primero, en el que se inhibió totalmente y mató de feas maneras. No mejoró su actuación en el último de la tarde, con el que el diestro llevó a cabo un trasteo insulso, desganado y aburrido.
Enrique Ponce, ovación tras un aviso y dos orejas.
Sebastián Castella, palmas y silencio.
Alejandro Talavante, pitos y silencio.
Más en Sin categoría
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home