(PD).- Acaba de terminar el partido entre el Atlético y el Real Madrid, de la máxima rivalidad regional. Un penalti de última hora cometido a Drenthe y transformado por Higuaín ha permitido a los merengues arrancar tres valiosos puntos del estadio Vicente Calderón.
El arquero Iker Casillas se dirige hacia el túnel de vestuarios cuando se le acerca corriendo Sebastián Truyols, uno de los fisioterapeutas del ‘Atleti’.
Truyols, vestido con el chandal oficial del Atlético de Madrid, pide la camiseta amarilla del cancerbero merengue. Iker se la quita, hace un gurruño y se la entrega.
La casualidad quiere que se cruce por delante de la escena otro empleado atlético. «¿Cómo aceptas regalos de un hijo de p…?», espeta a Truyols.
Y repite la frase, bien alto, un par de veces a un metro escaso de Iker Casillas. El guardameta, primero, pone cara de incredulidad, luego decide no callarse y, después, se enzarza en una disputa verbal con el empleado. Pedro Jaro, el preparador de porteros del Real Madrid, media para evitar que el incidente llegue a más. Pero llegó.
A Truyols lo han puesto de patitas en la calle. En otras palabras: lo han despedido. Y lo ha hecho el Atlético de Madrid de sus entretelas, con el beneplácito de Enrique Cerezo.
«Estoy pasando por un momento muy malo», asegura Sebastián Truyols a El Confidencial. Truyols, un desconocido hasta hace unos días, está pagando el precio de salir a la palestra. El hasta este lunes fisioterapeuta del primer equipo del Atlético de Madrid fue despedido por pedirle la camiseta a Casillas nada más acabar el derbi. Y ahora el mundo se le cae encima.
«Fue una imprudencia”, reconoce a este diario. Aun así, Truyols no entiende lo que aconteció después. «Es increíble lo que ha pasado. Estoy muy dolido. Me han echado tras seis años desviviéndome por el Atleti». Lo que más le dolía de todo era que, para justificar su despido, se había filtrado “desde el club” que ya se estaba descontento con su trabajo desde hacía tiempo, culpándole de la larga lista de lesiones de la primera plantilla. Lo del sábado sólo “ha servido de excusa”, lamenta Truyols.
De ser así, no entiende por qué no se le haya echado antes y que se haya esperado a este punto. Además, Truyols afirma que el director deportivo, Jesús García Pitarch, fue quien le comunicó su cese.
Lo hizo delante del jefe de los servicios médicos, el doctor José María Villalón, y en esa reunión le confirmó que, aunque “no estaba en duda mi labor como fisio”, el hecho de pedir la camiseta a Casillas era motivo suficiente para el despido. De hecho, ayer volvieron a hablar Truyols y García Pitarch para aclarar los hechos y, a lo largo del día de hoy, el Atlético de Madrid lanzará un comunicado en el que se desmiente que el despido haya sido por motivos profesionales.
Lo cierto es que tenía apalabrada la camiseta con el portero madridista desde hacía tiempo y que, por unas razones u otras, nunca la había logrado. Reconoce que solía pedir camisetas a los contarios, hecho que en el club no gustaba demasiado. Afirma que “la mayoría no eran para mí, eran compromisos de amigos o familiares”.
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