(Montse Coque, especial para PD).- 31 de Julio de 1.992, Olimpiada de Barcelona. Miriam Blasco sale al tatami del Palau Blaugrana para disputar la final con la británica Nicola Fairbrother. Pasado el segundo minuto, marcaba un yuko que la inglesa no pudo remontar y culminaba el sueño de la vallisoletana. España ya tenía la primera medalla de oro olímpica en un deporte individual; una medalla con tres nombres: Miriam Blasco, Josean Arruza y Sergio Cardell.
Con Sergio Cardell llegó aire fresco y renovador; traía, junto a Josean, un nuevo sistema de trabajo. El primer banco de pruebas era Miriam, que se proclamaba en el año ’89 campeona de España -y dos más tarde del Mundo- y subía a lo más alto del podio en el prestigioso Villa de París. Todo indicaba que el camino trazado era el correcto y, ni en el mejor de los guiones manufacturado en Hollywood, la historia se tiñó de lágrimas: a falta de poco más de un mes para los Juegos de Barcelona, Cardell muere en accidente de moto. Miriam junto Josean Arruza se empeñaron y emplearon con todas sus fuerzas en conseguir esa medalla para Sergio y por ende para el judo español.
Miriam Blasco, hoy ya retirada de al alta competición pero no desvinculada del judo, tomaba parte en las jornadas Mujer y Deporte celebradas en Valladolid; jornadas que han servido para pedir más igualdad de tratamiento en los medios para con los éxitos deportivos femeninos como en los masculinos.
Era toda una revolución para el época, con circuitos, secuencia de ataques, ataques específicos, era muy completo y yo fui el conejillo de indias. Este sistema de entrenamiento de alta competición luego se lo mostró a Javier Alonso que entrena a Isabel Fernández, Esther San Miguel y Leire Iglesias. Sergio Cardell era un enamorado del Judo y hacia que tú te enamorases.
Sergio tenía esa cualidad que sólo tienen las personas que vislumbran el horizonte con nuevos modos de hacer las cosas, formas para nada subyugadas a la manera de cómo se estaba haciendo todo y muy alejados de los convencionalismos imperantes en este deporte.
Se formó en Alicante de la mano de José Alberto Valverde, recibió clases del Maestro Lee aquí en España pero también bebió de fuentes que estaban más allá de Pirineos; viajó por todo el mundo con el único afán de aprender de los mejores y es que Sergio era un incansable estudioso de todo lo nuevo. En palabras de José Alberto Valverde, su primer maestro, «Sergio era una persona con muchas cualidades y un apasionado de este deporte. En el año 77 cuando le dejé comenzó a entrenar con el Maestro Lee y viajó mucho, tenía muy buena memoria y le gustaba investigar».
Cuando tomó contacto con Josean Arruza elaboraron un plan de entrenamiento muy novedoso, se preocupaban de tácticas y estrategias, el primer banco de pruebas claro está fue Miriam Blasco y sacaron los mejores resultados posibles. Era una persona muy abierta a todas las posibles influencias, estudiaba a los judokas rusos, a los cubanos.
Entre sus alumnos estaban Isabel Fernández, Javier Alonso, Azucena Verde entre otros; esta última ha sido la que mejor ha sabido entender el sistema. Sergio era un tipo dedicado al judo al 100%, tenía un carácter fuerte, perseguía un objetivo y no había nada que le apartase de eso. No ha habido nadie con esa dedicación tan intensa en la materia.
No sólo ha sido el entrenador de Miriam, ni uno de los nombres que ayudaron tanto en la forja de ese primer oro olímpico individual. Sin ningún atisbo de dudas se puede afirmar que el Judo de alta competición español ha heredado el sistema de Cardell. Javier Alonso, alumno directo de Sergio, junto con Isabel Fernández entrenan junto a Esther San Miguel, Leire Iglesias. Azucena Verde hace lo mismo con Ana Carrascosa, nombres actuales e importantísimos dentro del panorama nacional e internacional, acabamos de nombrar a la totalidad del equipo femenino de judo en los últimos Juegos.
Más en Deportes
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home