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EUROLIGA A PUERTA CERRADA EN MADRID

Euroliga: El Real Madrid se hincha a meter triples ante el Maccabi y consagra a Tavares

Un centenar de facinerosos antisemitas montando bronca a las puertas de un cerrado Movistar Arena

Periodista Digital 09 Ene 2026 - 07:32 CET
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El Real Madrid–Maccabi del 8 de enero de 2026 en el Movistar Arena tenía todos los elementos típicos de un “partido trampa”: cansancio acumulado, un rival herido, un clima tenso y un pabellón vacío en pleno torneo de Euroliga.

Sin embargo, la historia se desarrolló como suele suceder cuando un aspirante al título percibe debilidad: un festival ofensivo, despliegue de talento y el récord histórico de Walter Tavares bajo una atmósfera casi de entrenamiento.

El encuentro se jugó a puerta cerrada, tras la concentración de alrededor de un centenar de personas que intentaron boicotear el partido, lo que llevó a incrementar las medidas de seguridad y a proteger el acceso para ambos equipos.

Dentro del recinto, no había rastro del bullicio habitual.

Solo se escuchaban las instrucciones de Sergio Scariolo, los rebotes del balón y, cada vez más, el inconfundible sonido de las redes tras los triples convertidos por los blancos.

En esta noche silenciosa donde no hubo ruido proveniente d elas gradas , fue claramente visible cómo este baloncesto habla x sí solo : triples , récords ,y sensación palpable ; cuando este Real Madrid se toma algo seriamente , sienta muy fuerte aunque esté vacío todo alrededor .

Un contexto caliente fuera, una calma competitiva dentro

Mientras la tensión se acumulaba en la calle, dentro del pabellón la escena era casi como una práctica pretemporada: sin público ni animación y con un ambiente que exigía máxima concentración para evitar la clásica desconexión del “partido trampa”. Maccabi llegaba con tres derrotas consecutivas y unos números preocupantes (8-12 antes del encuentro, 89 puntos anotados y 91,7 encajados de media). En cambio, el Madrid estaba en una dinámica ascendente, con 12-8 y un impresionante 8-1 en casa.

Así se construyó un duelo extraño, donde los jugadores podían escuchar con claridad los ajustes tácticos, cada protesta hacia los árbitros e incluso los comentarios entre ellos. En este tipo de situaciones, el equipo más experimentado suele imponerse. Y ahí el Madrid tenía ventaja: conocía la situación, venía de realizar una remontada en Villeurbanne con un último cuarto defensivo arrollador y contaba con una rotación amplia que incluía a Campazzo, Hezonja, Lyles, Deck y a un Tavares al borde de hacer historia.

El mal comienzo que despertó al gigante blanco

El partido comenzó con sorpresa. El Madrid salió frío, como si el silencio del pabellón hubiera adormecido su defensa. Maccabi aprovechó las ventajas en transición y castigó despistes defensivos, algo que ya había sucedido en encuentros anteriores entre ambos. Los israelíes, acostumbrados a partidos de alta anotación (más de 88 puntos por encuentro en sus últimas actuaciones), no dudaron en acelerar su juego.

El primer parcial dejó al Madrid por detrás y obligó a Scariolo a realizar cambios rápidos en la rotación interior para reforzar la defensa sobre los bloqueos directos y ajustar la ayuda desde el lado débil para contener la producción exterior del Maccabi. Aun así, los visitantes lograron mantenerse cerca del descanso con un marcador de 45-47, señalando que el plan del equipo blanco aún no terminaba de concretarse.

Fue entonces cuando el Madrid decidió elevar su nivel táctico y físico:

Este conjunto de ajustes abrió la puerta a lo que vendría después: una segunda parte dominada sin estridencias pero con una clara superioridad.

Campazzo toma las riendas en el “silencio” del Palacio

En un partido sin público, quien controla el ritmo tiene aún más poder. Ahí apareció Facundo Campazzo, quien venía promediando 20 puntos en sus tres últimos partidos de Euroliga y volvió a ser el relojero blanco.

Su impacto fue menos ruidoso que sus noches más anotadoras pero igual de decisivo:

Su enfrentamiento indirecto con Tamir Blatt, quien ya había decidido otro duelo entre ambos con un triple decisivo en octubre pasado, esta vez se inclinó claramente hacia el base madridista. Sin ruido desde las gradas, cada decisión táctica resonaba más. Y Campazzo salió victorioso casi siempre.

La explosión triplista: el arma que rompió el “partido trampa”

El otro gran protagonista colectivo fue el triple. El Madrid había registrado un notable 35,7% desde más allá del arco durante la temporada, ligeramente por encima que Maccabi. Ante los israelíes esa amenaza se convirtió en una auténtica máquina destructora.

Los blancos encadenaron rachas desde larga distancia que descompusieron la defensa visitante, obligada a cerrarse para frenar a Tavares y los interiores. De ahí surgieron lanzamientos abiertos para:

Este festival triplista fue la respuesta perfecta al contexto: si bien el ambiente invitaba al letargo, el Madrid decidió encender el encuentro mediante su acierto. Maccabi, que ya venía sufriendo defensivamente (más de 88 puntos encajados por partido), no supo cómo igualar el ritmo.

El récord silencioso de Tavares: rey reboteador

En medio del torrente triplista, la noche tenía reservado un capítulo histórico. Walter Tavares necesitaba seis rebotes para convertirse en el máximo reboteador histórico de la Euroliga superando así a Paulius Jankunas. Terminó con 11 capturas y logró establecer ese récord alcanzando los 2.016 rebotes totales.

Lo más sorprendente fue la forma: un hito monumental celebrado casi sin ruido alguno ni estruendo por parte del público. La tarjeta estadística del caboverdiano volvió a ser marca registrada:

El Madrid ya conocía bien esta versión dominante de Tavares, pero esta vez toda Europa lo vio ascender aún más alto dentro del ranking histórico. En un club obsesionado por las estadísticas y su legado histórico tener al “5” como líder absoluto refuerza su modelo: defensa sólida bajo canasta, control reboteador y rápida transición desde ese primer seguro bajo tablero.

El resultado final y su impacto clasificatorio

El marcador final reflejó bien las diferencias competitivas actuales entre ambos equipos: 98-86 favorable al Real Madrid. Esta victoria representa ya cinco triunfos consecutivos como locales para los blancos y es otro paso adelante ante una clasificación cada vez más ajustada por asegurar ventaja local durante playoffs.

Algunos elementos contextuales importantes son:

Ganar este tipo de partidos —de riesgo real sin público presente— refuerza además la imagen mental del equipo maduro. El Real Madrid demuestra saber competir incluso cuando le quitan su hábitat natural: esa caldera llena llamada Palacio.

Apuestas e historia reciente

Las casas de apuestas consideraban al Real Madrid como claro favorito antes del choque; estimaban alrededor del 80% posibilidades para su triunfo junto a un hándicap favorable (-8.5 puntos). Al final se cumplió casi lo previsto: victoria local con alta anotación (el total rondaba los 176 puntos) siendo protagonistas sus estrellas interiores.

En términos narrativos dentro de la Euroliga:

El calendario no concede tregua alguna; será importante medir lo real tras esta noche durante las próximas jornadas. Pero está claro: incluso sin ruido alguno desde las gradas, el Madrid ha lanzado una advertencia clara: jugando en casa —con o sin afición— sigue siendo difícil detener.

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