Cuando el Manchester City llegó a Bodø, una pequeña localidad pesquera noruega situada a más de mil kilómetros de Oslo y casi en el círculo polar ártico, pocos podían prever que serían testigos de una de las mayores humillaciones en la historia de la Champions League.
El conjunto dirigido por Pep Guardiola, que ha gastado más de 500 millones de euros en fichajes durante los últimos dieciocho meses, sufrió una derrota por 3-1 ante el Bodo/Glimt, un recién llegado a la máxima competición europea que se encontraba disputando su séptima jornada de la fase de grupos.
Lo ocurrido en el estadio Aspmyra, que apenas alberga a 8.000 espectadores, fue más que un simple tropiezo: se trató de una revelación brutal sobre las carencias defensivas del equipo inglés y una clara muestra de que, aunque se inviertan grandes sumas, el éxito no está garantizado.
El partido comenzó con los ingleses dominando la posesión, como es habitual en los equipos dirigidos por Guardiola.
Sin embargo, el Bodo/Glimt dejó claro desde los primeros instantes que no había viajado a Manchester solo para hacer turismo. Los noruegos, liderados por figuras como Ole Didrik Blomberg, Jens Hauge, Hakon Evjen y Kasper Høgh, aprovecharon cada error defensivo del City con una precisión admirable.
Entre los minutos 22 y 24, apenas transcurrieron 118 segundos para que Høgh anotara dos goles de cabeza que desataron la euforia en el estadio nórdico. El primero llegó tras un fallo del joven defensa Alleyne, quien no logró interceptar un centro desde la banda. El segundo fue casi idéntico: nuevamente Alleyne, en un momento de desconcentración, permitió que el balón cayese a los pies de Blomberg, quien asistió otra vez a Høgh para poner el marcador 2-0. En cuestión de dos minutos, el City se encontraba contra las cuerdas y lo peor estaba aún por llegar.
El colapso defensivo y la tercera puñalada
La defensa del Manchester City fue un verdadero desastre esa noche. Con Abduokodir Khusanov y Alleyne como centrales, la línea defensiva del equipo inglés se mostraba inexperta y vulnerable ante los ataques sorpresivos. El Bodo/Glimt, consciente de esta debilidad, ejecutó un fútbol rápido y efectivo que dejó al descubierto los flancos ciudadanos repetidamente. Erling Haaland, delantero noruego regresando a su país natal, tuvo una oportunidad clara en la primera mitad que mandó fuera; un error que podría haber cambiado el rumbo del encuentro. Pero los locales no cometieron errores similares. Antes del final del primer tiempo, el Bodo/Glimt había generado suficientes ocasiones como para ampliar su ventaja; sin embargo, esa falta de efectividad no fue un problema en esta ocasión.
En la segunda parte, el City intentó reaccionar, pero ya era tarde; el golpe psicológico era demasiado fuerte. En el minuto 58, Jens Hauge prácticamente selló el destino del encuentro con un golazo desde media distancia que se coló en la escuadra defendida por Gianluigi Donnarumma. El 3-0 parecía definitivo y lo fue. Dos minutos después, Rayan Cherki anotó el 3-1; sin embargo, este tanto solo sirvió para maquillar lo que se había convertido en un resultado humillante. La situación empeoró para el City cuando en el minuto 62 fue expulsado Rodri, ganador del Ballon d’Or 2024, tras recibir dos tarjetas amarillas casi consecutivas. El centrocampista español había cometido un error durante la construcción del tercer gol del Bodo/Glimt y no pudo contener su frustración al ser sancionado. Con diez hombres sobre el campo, cualquier esperanza de remontar se desvaneció.
Historia noruega y un debutante memorable
La victoria del Bodo/Glimt cobra aún más relevancia por su contexto histórico. Este equipo noruego no solo logró su primera victoria en la Champions League, sino que también se convirtió en el primer club de su país en ganar en esta competición desde 2007, cuando lo hizo el Rosenborg. Para un club que apenas hace nueve años ascendía a la primera división noruega y que recientemente alcanzó las semifinales de la Conference League, este triunfo representa un hito extraordinario. Con seis puntos acumulados hasta ahora, el Bodo/Glimt mantiene vivas sus esperanzas de clasificarse para la siguiente fase; aunque su próximo desafío será formidable: enfrentar al Atlético Madrid en su estadio Metropolitano.
Por otro lado, el Manchester City enfrenta una situación complicada. A pesar de seguir matemáticamente con posibilidades para alcanzar los octavos de final con sus 13 puntos actuales, esta derrota ante el Bodo/Glimt pone al descubierto problemas estructurales más allá de las lesiones sufridas por sus jugadores clave. El equipo llegó a Noruega sin once futbolistas importantes; una circunstancia que Guardiola utilizó como justificación para este mal resultado. Sin embargo, lo cierto es que su rendimiento defensivo fue catastrófico incluso considerando estas bajas. Los ciudadanos parecían lejos del equipo triunfador que ha cosechado múltiples títulos recientemente; más bien parecían frágiles y desorganizados.
El contexto de crisis en Manchester
Esta derrota llega en uno de los peores momentos posibles para el Manchester City. Solo unos días antes habían caído 2-0 ante su eterno rival local, el Manchester United, rompiendo así una racha impresionante de 13 partidos sin perder. Anteriormente habían empatado contra equipos como el Chelsea (1-1) y el Brighton (1-1). La trayectoria reciente del equipo bajo las órdenes de Guardiola muestra una tendencia preocupante hacia abajo que inquieta tanto a aficionados como a directivos. Aunque se han destinado recursos económicos sin precedentes para regenerar la plantilla, los resultados están lejos de ser satisfactorios hasta ahora. La defensa sigue siendo un problema crónico mientras que también hay falta de consistencia evidente en ataque.
El próximo reto para los ciudadanos será medirse al Galatasaray durante la jornada final de esta fase liguera; este encuentro podría determinar si logran mantener su posición entre los ocho primeros o si caen fuera del grupo élite y deben enfrentar rondas eliminatorias adicionales. La presión sobre Guardiola crece considerablemente y las críticas acerca de cómo gestiona la plantilla o sus decisiones tácticas comenzarán a intensificarse si no logra revertir esta situación.
El Bodo Glimt en la élite europea
Lo fascinante del recorrido reciente del Bodo/Glimt es digno de mención. Este club noruego ha dominado la liga local durante varios años consecutivos alzándose con cuatro títulos seguidos; además su participación actual en la Champions League representa un punto culminante dentro del desarrollo institucional del club. Su estilo directo y físico resulta muy efectivo durante las transiciones rápidas; características perfectas para explotar las debilidades defensivas mostradas por los ingleses esa noche. Jugadores como Høgh, Hauge y Blomberg demostraron claramente que jugar buen fútbol no siempre depende únicamente del tamaño presupuestario; también juega un papel clave la inteligencia táctica y cohesión grupal junto con saber aprovechar cada oportunidad.
La victoria lograda por Bodo/Glimt tiene repercusiones más amplias dentro del marco competitivo europeo conocido como Champions League. En una temporada donde han proliferado sorpresas —como cuando el Sporting derrotó al poderoso PSG (2-1) o cuando el invicto Arsenal venció al Inter (3-1)— queda claro que las jerarquías tradicionales están siendo cuestionadas cada vez más abiertamente; equipos menores tienen ahora oportunidades reales para competir cara a cara con gigantes
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