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La noche en Praga fue de puro infierno para el fútbol: cinco grados bajo cero, un Slavia decidido a insistir con una presión asfixiante y un Barça que buscaba ganar y, de paso, goleando, convencer para luchar por el top 8 en la última jornada. Los checos, tras dos meses sin competir, vendieron cara la cuero y no dieron su brazo a torcer hasta pasada la hora de juego, cuando el Barça ya había puesto sobre la mesa su plan.
El encuentro comenzó con dominio azulgrana, pero el guion lo dictaron los locales: un córner anulado a voluntad, un balón parado que convirtió a la Blanquinegra en una pesadilla y un gol tempranero que dejó a los de Flick con la necesidad moral de reaccionar. Holes prolongó un saque y Kusej, sin querer, lo terminó empujando a su propia portería para empatar el marcador.
A partir de ahí, el Barça, que sufrió por momentos los marcajes al hombre sobre Pedri y De Jong, encontró su rumbo gracias a Fermín López, que volvió a mostrarse decisivo.
Antes del descanso, Fermín firmó dos goles en un suspiro: primero tras un taconazo y asistencia entre líneas de De Jong para rematar a la red; y poco después, con un misil desde fuera del área que dejó sin respuestas a Stanek. El 2-2 dejó a la afición turbia por el ida y vuelta, y Lewandowski repitió su labor de goleador cuando, a balón parado, empujó un saque de esquina que acabó en propia portería para equilibrar de nuevo el marcador.
La segunda mitad trajo una versión más dominante del Barça, con Pedri intentando cerrar el partido y Olmo entrando para sustituir a un lesionado Pedri. A los 45 segundos, Olmo aprovechó el primer toque para enchufarla en la escuadra y adelantarse por primera vez en el encuentro.
El Slavia, fiel a su espíritu combativo, siguió mostrando lucha, pero la guinda llegó minutos después: Lewandowski, que venía de un tramo gris, remató con clase un balón servido por Rashford para cerrar el marcador y garantizar una victoria merecida.
La victoria deja al Barça en una posición inmejorable para depender de sí mismo ante el Copenhague en la jornada final. Si los azulgranas ganan en el Camp Nou, asegurarán un lugar entre los ocho primeros. Además, la actuación de Fermín López y Olmo, junto al regreso del gol de Lewandowski, afianzan la idea de un equipo que, pese a las eventualidades (lesión de Pedri, sanciones y frío extremo), mostró carácter, claridad y resultados.
El Barça saca provecho a una noche áspera y compleja para para superar a un Slavia que vendió cara la derrota. El próximo miércoles, ante el Copenhague, queda la última palabra para sellar el pase a octavos. ¿Será este el impulso definitivo para cerrar la fase de grupos con comodidad?
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