El accidente de Michael Schumacher no se debió a la velocidad que llevaba el piloto a la hora de caerse. Así, al menos, lo afirma su representante de prensa Sabine Kehm:
«Se debió a una cadena de circunstancias desafortunadas. Aparentemente su casco se partió, pero no significa que fuera a gran velocidad. Él no iba rápido, a unos diez kilómetros por hora».
Debido al accidente, el piloto, que según el último parte médico tuvo una leve mejoría, tuvo que ser intervenido por segunda vez y su estado todavía es crítico.
«Tropezó con una piedra al iniciar un giro, pero la maniobra fue la correcta», continuó Kehm en una rueda de prensa a los periodistas congregados en el hospital de Grenoble.
Añadió que Schumacher no estaba solo con sus hijos en el momento de la caída, sino con un grupo de amigos:
«Estaban en una pista normal y cerca había una zona de nieve blanda y profunda donde parece que el piloto estaba ayudando a un amigo que también se había caído. Ahí es donde suponemos que se golpeó con la piedra».

EL PERIODISTA CARADURA
El entorno de Michael Schumacher insistE en pedir respecto a la privacidad de la familia, en los críticos momentos que atraviesa por el accidente del expiloto alemán, tras interceptarse a un periodista disfrazado de cura que pretendía entrar en el hospital de Grenoble donde está ingresado.
La representante del siete veces campeón del mundo, Sabine Kehm, rogó de nuevo a los medios guardar las distancias, al tiempo que dejaba en el aire si decidirán denunciar al intruso.
La esposa de Schumacher, Corinna, sus dos hijos -Gina Maria y Mick- y el hermano y asimismo expiloto Ralf son de las pocas personas que están autorizadas a permanecer en la quinta planta de la Clínica Universitaria de Grenoble, en la que se ha apostado un dispositivo de seguridad para impedir el acceso a intrusos.
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