A las 20: 55 horas de Pekín, Usain Bolt rompió la cortina de silencio ominoso que había caído sobre 75.000 espectadores para, a 31 grados de temperatura, explotar en su cuarto título mundial de 200 metros con la mejor marca de 2015: 19.55, con -0,1 de viento en contra.
«It’s me», anticipaba Bolt en la salida, en plena curva. Por la calle seis y en presencia de Beverly Owens, hija del gran Jesse Owens, Bolt conquistó el que es su décimo oro total mundialista en una carrera digna del Relámpago que es.
Usain Bolt dominó completamente la final (y a Justin Gatlin) desde que reaccionó al tiro en solo 147 milésimas, incluso mejor que las 161 de Gatlin, y la tercera mejor reacción de toda la final.
Gatlin consiguió la plata con 19.74 y el bronce cayó en manos del sudafricano Anaso Jobodwana, referencia de Bolt por la calle siete y cronometrado finalmente en 19.87.
El panameño Alonzo Edward, cuarto en 19.87, fue el otro hombre por debajo de 20.00.
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