Un caballero con todas las de la ley. Elegante en el juego, altivo en la derrota y generoso en la victoria. Ese es Grigor Dimitrov.
El deporte es ganar, perder y todo lo que hay entre medio. También, o sobre todo, las muestras de compañerismo que nacen espontáneamente y que, son la mayoría.
Dimitrov no se lo pensó mucho para dejar el punto y socorrer a su rival, Kyle Edmund, cuando este cayó al suelo tras torcerse el tobillo.
El búlgaro saltó la red y ayudó al británico a levantarse y lo acompañó a la silla para que se recuperara.
Después de unos minutos el partido continuó y acabó ganando Dimitrov por 6-3, 6-7 (3) y 6-4 y jugará la final del ATP Brisbane, preparatorio para el Abierto de Australia, contra Nick Kyrgios.
Pero el búlgaro también salió ganador en compañerismo y ejemplo, más importante que el deporte.
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