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Una panda de comegambas.
La mañana del 1 de mayo, Madrid se llenó de pancartas, cánticos y miles de personas que respondieron a la convocatoria de UGT y CCOO para celebrar el Día Internacional del Trabajador.
Bajo el lema “Proteger lo conquistado, ganar futuro”, los sindicatos salieron a la calle con reivindicaciones claras: avanzar hacia una reducción de la jornada laboral y exigir una reforma en la indemnización por despido.
Sin embargo, no solo se escucharon demandas laborales; buena parte del discurso sindical se dirigió a alertar sobre riesgos globales y el impacto de figuras internacionales como Donald Trump en los derechos sociales europeos.
El pulso sindical: demandas laborales concretas
Los líderes sindicales, Unai Sordo (CCOO) y Pepe Álvarez (UGT), encabezaron una marcha que recorrió la Gran Vía madrileña hasta Plaza de España, acompañados por la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y otros miembros destacados del Gobierno. Las cifras oficiales hablan de alrededor de 30.000 asistentes solo en Madrid, mientras que en total se organizaron manifestaciones en más de 50 ciudades españolas.
Entre las principales demandas expuestas durante las movilizaciones se encuentran:
- Reducción efectiva de la jornada laboral a 37,5 horas semanales.
- Reforma urgente en las indemnizaciones por despido para mejorar la protección del trabajador.
- Defensa del crecimiento sostenido del salario mínimo.
- Lucha contra la temporalidad y precariedad en el empleo.
La ministra Yolanda Díaz aprovechó su intervención para anunciar que “será el último primero de mayo que se celebre con una jornada laboral de 40 horas”, adelantando así la inminente aprobación del nuevo proyecto de ley sobre reducción de jornada.
Discurso internacional: advertencias sobre Trump y el auge reaccionario
Aunque el foco sindical fue eminentemente laboral, tanto Álvarez como Sordo dedicaron buena parte de sus discursos a advertir sobre lo que califican como “una involución reaccionaria” en Europa y el mundo. La alusión directa al expresidente estadounidense Donald Trump marcó un tono global poco habitual en anteriores celebraciones del Primero de Mayo.
- Se denunció “la internacional del odio” asociada al discurso trumpista, señalando riesgos para la igualdad, los derechos LGTBI+, los migrantes y los derechos sociales.
- Sordo alertó: “Estados Unidos corre hacia una autocracia… Esto va de un señor que ha decidido romper las reglas comerciales como un abusón en un patio”.
- Se subrayó cómo parte de las derechas económicas europeas estarían “comprando el discurso de Trump”, lo que consideran una amenaza directa para los avances sociales logrados en décadas pasadas.
Esta dimensión internacional tuvo eco también fuera de Madrid: en ciudades como Zaragoza o Pamplona, varios portavoces sindicales hicieron referencia expresa al contexto global marcado por guerras arancelarias y tensiones geopolíticas derivadas directamente de las políticas estadounidenses actuales.
¿Desconexión con los problemas reales?
En algunos sectores críticos con el sindicalismo mayoritario surge la percepción —alimentada por redes sociales y ciertos medios— de que organizaciones como UGT y CCOO se han alejado del día a día del trabajador español para centrarse en cuestiones ideológicas o internacionales. Sin embargo, tanto los lemas como las demandas concretas expuestas este año desmienten parcialmente esa visión:
- Las reivindicaciones laborales (jornada, despidos, salarios) estuvieron muy presentes durante toda la jornada.
- Los discursos sí incorporaron una perspectiva global e ideológica ante el auge de movimientos políticos considerados regresivos por los sindicatos.
La estrategia parece clara: conectar reivindicaciones locales con amenazas percibidas a nivel global que puedan afectar a derechos conquistados. Así lo resumía uno de los discursos centrales: “No hemos tenido un 1 de mayo con una carga ideológica tan profunda”.
Claves sobre la movilización
| Ciudad | Asistentes estimados | Principal demanda | Presencia institucional |
|---|---|---|---|
| Madrid | 30.000 | Reducción jornada/reforma despido | Altos cargos Gobierno |
| Guadalajara | Miles | Jornada/vivienda | Presidente regional |
| Otras ciudades | Cientos-miles | Varios puntos laborales | Autoridades locales |
El tiempo acompañó a las movilizaciones, con cielos despejados y temperaturas agradables en casi todo el país. La festividad permitió que trabajadores y familias participaran activamente tanto en protestas como en celebraciones privadas.
El futuro inmediato: leyes en camino
El compromiso gubernamental es aprobar antes del verano una reducción efectiva de la jornada laboral, algo que sindicatos esperan ver materializado tras años reclamándolo. Desde el Ejecutivo se insiste en la necesidad del consenso social para sacar adelante los cambios normativos pendientes.
En paralelo, UGT y CCOO han dejado claro que seguirán movilizándose si no se avanza también hacia reformas profundas en materia de despidos y protección social.
Perspectiva social e internacional
A medida que Europa encara elecciones clave y crecen las opciones políticas ultraconservadoras, desde el sindicalismo español se insiste en reforzar alianzas internacionales para defender derechos sociales básicos ante posibles retrocesos. El temor a una “ola reaccionaria” inspirada por figuras como Trump ha servido este año como elemento aglutinador del discurso sindical junto a las tradicionales demandas laborales.
El Primero de Mayo 2025 deja así un balance mixto: las reivindicaciones laborales no pierden fuerza pero comparten protagonismo con un mensaje político internacional claro. Para muchos trabajadores, ese equilibrio entre lo concreto y lo global será decisivo para evaluar la utilidad real del sindicalismo mayoritario español en los próximos meses.
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