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Pocos países personifican mejor el “Estado del bienestar” europeo que Dinamarca.
Salarios elevados, baja desigualdad, servicios públicos eficientes y una calidad de vida envidiada fuera de sus fronteras.
Sin embargo, desde este mes de mayo, el pequeño país escandinavo se ha convertido en protagonista continental al aprobar la que será la edad legal de jubilación más alta de Europa: 70 años a partir de 2040.
La reforma, votada en el Parlamento danés por una amplia mayoría —81 votos a favor frente a 21 en contra— supone un antes y un después para los trabajadores nacidos después del 1 de enero de 1970.
Este grupo deberá esperar a cumplir siete décadas para retirarse, salvo excepciones previstas por la Seguridad Social danesa para retiros anticipados en casos específicos.
¿Por qué Dinamarca toma esta decisión?
Las claves están en dos grandes tendencias:
- Envejecimiento demográfico acelerado: Dinamarca, como casi toda Europa occidental, afronta un aumento sostenido en la esperanza de vida (82 años según la OCDE), lo que implica pagar pensiones durante más tiempo y con menos cotizantes jóvenes activos.
- Modelo automático vinculado a la longevidad: Desde 2006, la legislación danesa ajusta cada cinco años la edad de jubilación en función del incremento de la esperanza de vida. Así, el país pasó de jubilarse a los 65 años en 2004 a los actuales 67, con escaladas ya programadas: 68 años en 2030, 69 en 2035 y finalmente los polémicos 70 en 2040.
Este sistema busca proteger la viabilidad económica del Estado del bienestar ante presiones presupuestarias crecientes. La medida se presenta como inevitable: Dinamarca no es ajena a los desafíos que enfrentan sistemas similares en España, Italia, Francia o Suecia, aunque ninguno ha ido tan lejos.
¿Solución pragmática o castigo laboral?
La respuesta social no ha sido uniforme. Por un lado, hay quienes comprenden que vivir más implica trabajar más años si se quieren mantener unas pensiones dignas y sostenibles. Por otro, surgen voces críticas desde sindicatos y profesiones especialmente exigentes físicamente:
- Tommas Jensen, techador de 47 años, contaba a medios daneses su frustración: “Acabo de operarme rodilla, hombro y espalda… Me quedan demasiados años por delante. Quizás tenga que buscar otro oficio”.
- Los sindicatos denuncian que el sistema penaliza a quienes tienen trabajos duros o han empezado a trabajar pronto. El presidente de una confederación sindical mayoritaria lo resumía así: “Dinamarca tiene una economía sana y sin embargo impone la edad de jubilación más alta… Una jubilación más tardía significa perder el derecho a una vida digna en la vejez”.
Estos testimonios ilustran un debate central: ¿es justo exigir lo mismo a un oficinista que a un obrero con décadas de desgaste físico? La medida afecta por igual a todos los nacidos después del corte legal, aunque el acceso al retiro anticipado sigue contemplado para casos concretos.
La política ante el dilema
Paradójicamente, incluso dentro del gobierno hay dudas sobre el futuro del modelo. La primera ministra socialdemócrata Mette Frederiksen ya expresó su desacuerdo con el mecanismo automático que eleva la edad según la esperanza de vida:
“No creemos en la forma automática en que aumenta la edad de jubilación… No podemos seguir diciéndole a la gente que tiene que trabajar un año más”.
Pese a ello, la ley ha salido adelante ante la presión por sostener unas cuentas públicas equilibradas.
Comparativa europea: ¿camino único o aviso para otros?
El caso danés marca una diferencia notable con sus vecinos:
| País | Edad legal jubilación (2025) | Cambios previstos |
|---|---|---|
| Dinamarca | 67 | 68 (2030), 69 (2035), 70 (2040) |
| España | 66 años y 8 meses | Llegará a 67 en 2027 |
| Francia | 64 | Subida reciente desde los 62 |
| Italia | 67 | Ajuste ligado a esperanza vida |
| Suecia | Desde los 63 (flexible) | |
| Bélgica | 65 | Aumenta a 66 (2025), luego a 67 |
Este cuadro deja claro cómo Dinamarca se sitúa ya no solo como referente nórdico sino como pionera —o radical— según se mire.
Sostenibilidad económica vs bienestar social
El fondo del asunto es cómo financiar pensiones suficientes sin desbordar las arcas públicas. En Dinamarca, donde el gasto social ronda el 30% del PIB y las pensiones son generosas respecto al salario medio, cualquier desajuste podría poner en riesgo logros históricos.
Por eso:
- El Estado quiere evitar déficits crónicos.
- Se busca repartir mejor el esfuerzo entre generaciones.
- El debate se centra también en cómo adaptar el mercado laboral para personas mayores: formación continua, reconversión profesional y prevención sanitaria serán claves.
Sin embargo, crece la preocupación sobre posibles efectos negativos:
- Fatiga laboral crónica.
- Discriminación o exclusión temprana para trabajadores menos cualificados o con problemas físicos.
- Impacto desigual según sector económico y nivel educativo.
¿Qué pasa si cambian las reglas?
Aunque hoy parece firme el horizonte de los “70”, las propias autoridades reconocen que todo podría revisarse si cambian las condiciones económicas o demográficas. De hecho, muchos expertos creen que será inevitable modular ciertos aspectos para evitar injusticias flagrantes entre colectivos profesionales.
Mientras tanto:
- Las manifestaciones sindicales continúan.
- El debate público gana intensidad.
- Otros países observan atentos: ¿será Dinamarca ejemplo o advertencia?
En resumen, Dinamarca afronta el reto demográfico apostando por alargar la vida laboral hasta límites nunca vistos en Europa. Lo hace desde su posición privilegiada —economía robusta y Estado social avanzado— pero consciente de las grietas sociales que pueden abrirse si no acompaña este cambio con políticas activas e inclusivas. El futuro dirá si esta receta nórdica marca tendencia… o sirve como lección para otros.
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