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La ‘moto’ del socialista Pedro Sánchez está gripada.
Y no sólo por el acongojante número de parados y el tormento de la vivienda.
O la ineptitud de sus ministros y la inoperancia de la Administración.
En España, el salario medio ha crecido en los últimos años, pero la realidad de la mayoría dista mucho de esa cifra.
Según los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria, cerca de 8,8 millones de personas declararon en 2023 ingresos inferiores a 12.000 euros anuales.
A la vez, algo más de un millón de contribuyentes superó los 60.000 euros al año, lo que evidencia una brecha cada vez más marcada en la distribución salarial del país.
Esta diferencia no es solo un dato frío: afecta directamente al día a día y las expectativas vitales de millones de españoles.
El tramo inferior, que engloba a quienes ganan menos de 12.000 euros, ha crecido casi un 9% respecto al año anterior y ya representa el 36,6% del total de declarantes. Es decir, uno de cada tres asalariados se mueve en el umbral del Salario Mínimo Interprofesional o incluso por debajo.
¿Cómo se reparte el dinero?
El salario medio anual declarado ha subido hasta los 26.923 euros por contribuyente, lo que supone una mejora respecto a años anteriores. Pero esta cifra esconde una fuerte polarización:
- El grueso de la población cobra ingresos muy por debajo de esa media.
- El salario más común (modal) ronda los 14.586 euros anuales, según el INE, una cantidad incluso inferior a la media y que se ha reducido casi 4.000 euros desde el año 2021 debido al aumento del SMI, que ha desplazado a muchos trabajadores hacia ese tramo inferior.
- Unos 25,6% de trabajadores están en el rango entre 14.000 y 20.000 euros anuales.
Por arriba, solo 1,1 millones de personas superan los 60.000 euros anuales. Este grupo apenas representa un 4,5% del total.
Factores que explican la desigualdad
La distribución salarial en España responde a múltiples factores estructurales y coyunturales:
- Tipo de empleo: La parcialidad y temporalidad afectan especialmente a jóvenes y mujeres. Muchos empleos en hostelería, comercio o servicios personales tienen salarios bajos o jornadas reducidas.
- Brecha de género: Las mujeres concentran casi el doble que los hombres en salarios bajos: el 39,7% cobra menos de 1.535 euros mensuales frente al 21% de los hombres.
- Tamaño empresarial: Trabajar en una gran empresa supone un salario mediano hasta un 45% superior respecto a las pymes.
- Sector público vs privado: El empleo público paga un 59% más que el privado en términos medianos.
- Geografía: Comunidades como País Vasco, Navarra o Madrid concentran los salarios más altos; otras como Extremadura o Canarias, los más bajos.
La paradoja del salario medio
Que el salario medio supere los 26.900 euros no significa que sea lo más habitual: es una media distorsionada por las rentas altas. De hecho:
- El sueldo mediano (el que divide a la población en dos mitades iguales) es mucho menor: unos 22.383 euros brutos anuales.
- Con un sueldo superior a 37.000 euros ya se entra en el top 20% nacional; para estar entre el millón con mayores ingresos hay que superar los 60.000 euros brutos al año.
- Por debajo del umbral de los 12.000 euros se encuentran no solo jóvenes o empleos temporales, sino también mayores con pensiones mínimas y personas con contratos parciales.
¿Por qué aumentan los sueldos bajos?
El aumento reciente del SMI ha desplazado muchos salarios hacia la franja entre 14.000 y 16.000 euros anuales. Aunque esto mejora las condiciones mínimas para algunos trabajadores, no reduce la brecha con quienes ocupan posiciones intermedias o altas.
Además, uno de cada cinco empleados sigue cobrando entre 14.000 y 19.000 euros, lo que muestra una amplia base salarial baja pese al crecimiento económico y laboral global del país.
¿Qué pasa con las subidas salariales?
En este contexto polarizado:
- Los salarios han subido un 3,8% en el primer trimestre de 2025 hasta situar el salario medio mensual en 2.290 euros brutos (en doce pagas).
- El coste laboral total (incluyendo cotizaciones) alcanza ya los 3.124 euros mensuales, acumulando diecisiete trimestres consecutivos al alza.
- Pese a estas subidas generalizadas —en parte impulsadas por acuerdos estatales y presión inflacionista— las mejoras no han revertido la desigualdad ni han reducido sustancialmente la proporción de trabajadores con sueldos bajos.
Las empresas mantienen políticas salariales conservadoras: solo un 21% planea subidas superiores al 5% este año; la mayoría incrementa entre un 2 y un 5%. Además, dos tercios de los profesionales consideran que su sueldo no es acorde con su trabajo, lo que afecta directamente a la motivación laboral.
Consecuencias económicas y sociales
La concentración tan elevada en los tramos bajos tiene consecuencias directas:
- Limita el consumo privado.
- Reduce la capacidad de ahorro e inversión familiar.
- Genera inseguridad vital y dificulta la movilidad social.
- Aumenta la dependencia sobre prestaciones públicas y subsidios.
- Intensifica las tensiones sociales y políticas relacionadas con la redistribución fiscal.
Mientras tanto, quienes superan ampliamente el salario medio son una minoría muy visible en grandes ciudades y sectores altamente cualificados.
Mirando al futuro
La nueva directiva europea sobre transparencia salarial podría impulsar prácticas más justas y abiertas dentro de las empresas españolas; sin embargo, no parece inminente una reducción significativa del porcentaje de asalariados bajo mínimos si no se acometen reformas estructurales profundas en el mercado laboral español.
En definitiva: aunque España suma trimestres consecutivos con incrementos salariales medios, casi ocho millones siguen atrapados bajo el umbral simbólico y práctico de los 12.000 euros anuales —y solo uno entre veinte supera cómodamente los 60.000— reflejando así una realidad económica dual difícilmente sostenible a largo plazo para cualquier país avanzado.
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