Giorgio Armani, el legendario diseñador italiano fallecido el pasado 4 de septiembre a los 91 años, ha dejado un testamento que ha sacudido los cimientos del sector del lujo.
El contenido, revelado y confirmado por la propia compañía a día de hoy, 13 de septiembre de 2025, establece una hoja de ruta inédita para el futuro de su imperio: la venta escalonada de la marca, priorizando la entrada de grandes conglomerados internacionales como LVMH, EssilorLuxottica o L’Oréal.
En un giro que nadie esperaba, el modisto, que durante medio siglo defendió la independencia de su empresa frente a las tentaciones de los gigantes del sector, ha optado por dejar en manos de su fundación la propiedad total del grupo y ordenar a sus herederos la venta paulatina de la firma, o bien su salida a Bolsa en un plazo máximo de ocho años.
El testamento de Armani marca el fin de una era y el inicio de un proceso que podría transformar el mapa del lujo internacional. Con su última voluntad, el diseñador se asegura de que su legado continúe bajo el paraguas de los grandes actores del sector, pero con la Fundación como garante de los valores que han definido a la marca durante más de medio siglo.
La moda, el lujo y la gestión empresarial están, desde hoy, pendientes del desenlace de este proceso, en el que tradición y estrategia se entrelazan para escribir el próximo capítulo de una de las casas más emblemáticas del Made in Italy.
Claves del testamento: venta progresiva y control fundacional
El testamento, redactado de puño y letra en marzo y abril de este año, detalla con precisión los pasos a seguir:
- En los primeros 18 meses tras la apertura del testamento, los herederos deberán vender el 15% de la empresa a uno de los grandes grupos priorizados: LVMH, EssilorLuxottica o L’Oréal.
- Entre tres y cinco años después, se deberá transferir entre el 30% y el 54,9% de la compañía al mismo comprador inicial, consolidando así el traspaso del control.
- Como alternativa, si la venta no prospera, la marca podrá salir a Bolsa, garantizando que la Fundación Giorgio Armani conserve al menos un 30,1% del capital.
La prioridad por estos compradores no es casual: LVMH y L’Oréal representan dos de los mayores actores del lujo y la cosmética global, mientras que EssilorLuxottica es líder en óptica y ya mantiene vínculos empresariales con el grupo Armani. El testamento excluye la posibilidad de ventas a fondos de inversión ajenos al sector, buscando así preservar el legado y la identidad de la casa.
La Fundación Giorgio Armani, epicentro del nuevo modelo
A partir de ahora, la Fundación Giorgio Armani ostentará el 100% de las acciones del grupo: el 9,9% en plena propiedad, lo que equivale al 30% de los derechos de voto, y la nuda propiedad del 90% restante. El resto de los derechos de voto se reparten entre Pantaleo Dell’Orco, compañero y mano derecha de Armani, y los dos sobrinos del diseñador.
Dell’Orco, que compartió más de dos décadas de vida y trabajo con el creador, será el encargado de liderar la gestión, garantizando la continuidad estratégica y la cohesión corporativa, según el comunicado oficial de la empresa. Esta estructura busca evitar luchas internas y preservar el carácter y los valores que definieron a la firma.
Un imperio valorado en 12.000 millones de euros
El patrimonio legado por Armani no se limita a la firma de moda. El diseñador deja un imperio valorado en torno a 12.000 millones de euros, que incluye propiedades inmobiliarias en lugares emblemáticos como Saint Tropez, Antigua, Broni y Pantelleria, una notable colección de arte, yates, una participación en EssilorLuxottica y el club de baloncesto Olimpia Milano.
La empresa cerró 2024 con ingresos de 2.300 millones de euros y una plantilla de 8.700 empleados, repartidos en 650 tiendas y una red de hoteles, restaurantes y clubes exclusivos, incluyendo la famosa La Capannina en la Toscana.
Reacciones del sector y próximos pasos
La noticia ha generado impacto inmediato en la industria. El portavoz de EssilorLuxottica se ha mostrado “orgulloso de la confianza” depositada por Armani y ha confirmado que estudiarán con atención la posibilidad de adquirir la participación estipulada. Por su parte, la compañía ha reiterado su compromiso con el proceso, asegurando que se respetarán los principios y valores marcados por su fundador.
La venta escalonada o la eventual salida a Bolsa suponen un cambio radical respecto a la política de independencia que caracterizó a Armani durante décadas. Sin embargo, esta hoja de ruta busca asegurar tanto la viabilidad económica como la identidad de la marca en un contexto de creciente concentración empresarial en el sector del lujo.
Más en Economía
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home