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MECANISMO DE EQUIDAD INTERGENERACIONAL

El Gobierno endurece el golpe a las nóminas con una nueva deducción de hasta 95 euros anuales

El MEI aumentará en 2026 al 0,9%, reduciendo los salarios sin generar derechos adicionales de pensión para los trabajadores

Periodista Digital 08 Oct 2025 - 01:30 CET
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A partir de enero de 2026, los trabajadores en España experimentarán una disminución en sus nóminas debido al aumento del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). Esta medida del Gobierno implicará un descuento adicional que puede alcanzar hasta 95 euros anuales para aquellos que cotizan por la base máxima. La deducción, que se aplicará automáticamente en todas las nóminas, forma parte de un plan a largo plazo destinado a fortalecer el Fondo de Reserva de las pensiones, ante el desafío demográfico que representa la jubilación masiva de la generación del baby boom.

El efecto será especialmente notable entre los trabajadores con salarios más bajos. Estos verán cómo sus ingresos se ven afectados sin recibir beneficios adicionales en sus futuras prestaciones. En este sentido, el MEI pasará del actual 0,8% al 0,9% en 2026, distribuyéndose entre un 0,75% a cargo de la empresa y un 0,15% que recaerá directamente sobre el trabajador. Cabe destacar que esta cotización extra «no será computable a efectos de prestaciones», lo cual implica que los empleados aportarán más sin que esto se traduzca en pensiones más elevadas en el futuro.

Un gravamen progresivo hasta 2050

Pero esto no acaba aquí. La tendencia del MEI seguirá su curso ascendente más allá de 2026. Se prevén incrementos progresivos hasta alcanzar el 1,2% en 2029, y se mantendrá en ese nivel hasta 2050 con la intención de recaudar alrededor de 130.000 millones de euros. Para el año 2027, la tasa total será del 1%, con un desglose del 0,83% a cargo de las empresas y un 0,17% correspondiente a los trabajadores. En 2028, la cotización aumentará al 1,1%, distribuyéndose con un 0,92% para las empresas y un 0,18% para los empleados.

Este aumento programado coincide estratégicamente con el periodo en que el sistema de pensiones enfrentará su mayor reto demográfico: la jubilación de quienes nacieron entre las décadas de los años sesenta y setenta, conocidos como la generación del baby boom. Los expertos advierten que estamos ante «la generación de jubilados potenciales más grande de la historia», lo que incrementará notablemente el gasto mensual que deberá afrontar la Seguridad Social.

Impacto desigual en las rentas

El MEI afecta a todos los trabajadores dados de alta en la Seguridad Social, abarcando tanto a empleados por cuenta ajena como a autónomos. Sin embargo, el efecto económico varía considerablemente según el nivel salarial. Por ejemplo, un trabajador que cobre el salario máximo de cotización —cercano a unos 63.180 euros para 2026— verá su nómina reducida en aproximadamente 95 euros anuales; mientras tanto, aquellos con ingresos más modestos sufrirán descuentos relativamente menores pero igualmente significativos.

Para ponerlo en perspectiva, un empleado con un salario bruto mensual de 1.500 euros afrontará una deducción total cercana a 12 euros al mes por culpa del MEI en 2025; dentro de esa cantidad, solo 1,95 euros (equivalente al 0,13%) corresponderán directamente a su aportación personal. Aunque pueda parecer poco significativo individualmente hablando, este importe representa una carga adicional para muchas familias ya presionadas por la inflación y el aumento del costo de vida.

Cabe mencionar que este mecanismo sustituye al antiguo Factor de Sostenibilidad e incorpora diversos indicadores diseñados para ofrecer «una visión más realista del reto del envejecimiento poblacional». A diferencia del modelo anterior, el MEI no afecta directamente al monto actual de las pensiones; su efecto se limita exclusivamente a las cotizaciones de quienes están activos laboralmente.

Una herramienta europea con particularidades españolas

No es solo España quien ha adoptado mecanismos similares; países como Francia, Portugal y Suecia ya cuentan con instrumentos parecidos para crear un «colchón financiero» capaz de hacer frente a posibles variaciones en los gastos relacionados con las pensiones. Sin embargo, lo que distingue al modelo español son ciertas características específicas.

El MEI tiene una naturaleza temporal y contingente; tras incrementar la dotación del Fondo de Reserva, solo se activará completamente si el gasto en pensiones respecto al PIB se desvía significativamente respecto a lo planificado. Además, funcionará progresivamente: primero se utilizará el colchón generado y luego se implementarán medidas negociadas dentro del marco establecido por el Pacto de Toledo, destinadas a reducir gastos o aumentar ingresos.

La introducción del MEI llega en un contexto económico complicado donde los trabajadores ya enfrentan diversas presiones sobre sus ingresos disponibles. Aunque esta medida se justifica como necesaria para asegurar la sostenibilidad del sistema pensionario, también implica una transferencia directa desde las generaciones activas hacia el sistema previsional sin ofrecer contrapartidas inmediatas.

Los trabajadores no tendrán que realizar trámites adicionales ya que la deducción se aplicará automáticamente por parte de la Seguridad Social, siendo reflejada directamente por las empresas en las nóminas mensuales. Esta automatización simplifica la gestión administrativa pero también oculta la magnitud real del impacto sobre los ingresos familiares.

La progresividad del MEI hasta llegar al año 2050 plantea interrogantes sobre su carga estructural a largo plazo para el mercado laboral español y sus posibles repercusiones sobre la competitividad empresarial y el poder adquisitivo futuro de los trabajadores.

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