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LOS FABRICANTES DE ELÉCTRICOS ANTICIPAN UNA CAÍDA DEL 25%

Larga vida al coche de gasolina: la industria celebra la marcha atrás de la UE con el eléctrico

La Comisión Europea cede ante las presiones y modifica la prohibición de coches de combustión en 2035, permitiendo hasta un 10% de emisiones con compensaciones

Manuel Trujillo 17 Dic 2025 - 09:31 CET
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Este martes, la Comisión Europea ha dado un giro inesperado al proponer suavizar el veto a los coches que emiten CO2 a partir de 2035. Ya no se tratará de una prohibición absoluta: los fabricantes podrán comercializar modelos de combustión, híbridos enchufables y eléctricos con extensor de autonomía, siempre que compensen hasta un 10% de las emisiones mediante medidas como el uso de acero bajo en carbono producido en Europa, biocombustibles o combustibles sintéticos.

Este cambio se produce en un momento crítico para el sector automovilístico. La demanda de vehículos eléctricos está estancada, se registran retrasos tecnológicos y China mantiene su predominio en la cadena de producción de baterías. Además, tanto Alemania como Italia están ejerciendo una fuerte presión, mientras que España defiende el veto original, tal como solicitó Pedro Sánchez en una carta reciente. La propuesta deberá ser aprobada por el Parlamento Europeo y los Estados miembros, aunque ya ha suscitado reacciones encontradas.

La industria automovilística respira tranquila

Los fabricantes han recibido con alivio el pragmatismo mostrado por Bruselas. Desde la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) consideran este movimiento como un paso hacia la «flexibilidad y neutralidad tecnológica» que permitirá que la transición ecológica avance sin comprometer la competitividad del sector. Sigrid de Vries, directora general de ACEA, resalta que estas medidas alinean la descarbonización con la resiliencia industrial.

En territorio español, la patronal de concesionarios, Faconauto, celebra este enfoque «realista centrado en el consumidor». Su presidenta, Marta Blázquez, argumenta que Europa está ajustando sus objetivos a las realidades del mercado. Por su parte, desde Renault Group valoran positivamente esta flexibilidad para los años 2030-2032 y destacan la creación de una categoría para pequeños eléctricos asequibles fabricados en Europa, que contará con menos normativas, incentivos para aparcamiento y peajes, así como una moratoria de diez años sobre las exigencias de seguridad.

El paquete también incluye más medidas:

Estas ayudas tienen como objetivo preservar empleos y amortiguar inversiones en combustión, especialmente ante los despidos que están afectando a grandes empresas alemanas debido a las bajas ventas en eléctricos.

Los eléctricos advierten sobre un frenazo del 25%

Sin embargo, no todo son buenas noticias. Según cálculos realizados por Transport & Environment (T&E), las nuevas normativas podrían reducir las ventas de eléctricos en un 25% para 2035 en comparación con los planes anteriores. Isabell Büschel, representante de T&E España, critica que invertir en híbridos desvíe fondos necesarios hacia la electrificación cuando países como China avanzan rápidamente. Asegura que los eléctricos dominarán el mercado desde 2030, pero esta flexibilización podría desviar inversiones cruciales.

Por su parte, desde ChargeUp Europe, donde están presentes empresas como Tesla o Zunder, lamentan que esta medida debilite las señales hacia los inversores, aunque reconocen que el mercado sigue inclinándose hacia lo eléctrico. El Consejo Internacional del Transporte Limpio (ICCT) advierte sobre mil millones adicionales de toneladas de CO2 y un estancamiento del mercado. En España, organizaciones como Aoru y Powerdot** comparten estas inquietudes.

Los datos son contundentes: en 2024, el sector del transporte emitió 1.050 millones de toneladas de CO2 dentro de la UE, lo que representa una reducción del 5% respecto a 2019. Se prevé que haya alrededor de 9 millones de vehículos eléctricos circulando a finales de 2025, evitando así la emisión de unas 20 millones adicionales toneladas CO2. Las ventas eléctricas crecieron un 38% durante los primeros siete meses del año; sin embargo, prórrogas anteriores podrían recortar hasta dos millones unidades entre 2025 y 2027. Es notable que solo Mercedes no cumple con sus objetivos CO2 establecidos para el período entre 2025 y 2027.

Presiones globales y contexto económico

La influencia china es notable; controla tanto tecnología como baterías y se prevé que su cuota en el mercado eléctrico alcance el 30% hacia finales del año 2025. Otros mercados emergentes como India (5%), México (5%) o Tailandia (24%) avanzan rápidamente hacia la electrificación. En Europa, los costes asociados a las baterías han disminuido un 27% este año y se espera una caída adicional del 28% hasta el año 2027. Sin embargo, las ventas eléctricas siguen concentradas principalmente en las regiones norteña y occidental; además, ese optimismo inicial parece haber flaqueado.

Las autoridades europeas han optado por extender plazos: concedieron hasta el año 2027 para cumplir objetivos originalmente planteados para el año 2025; ahora se revisarán nuevamente entre los años 2030 y 2032. Con estos cambios se simplifican normativas ahorrando al sector unos impresionantes 700 millones anuales. Grupos ecologistas como Greenpeace expresan su preocupación ante posibles confusiones tecnológicas y retrasos en la transición hacia vehículos eléctricos. En España también se señala una falta notable de políticas fiscales favorables para lo eléctrico según T&E .

Organizaciones no gubernamentales piden firmeza respecto a los objetivos fijados entre los años 2030-2035. Los fabricantes reclaman más flexibilidad ya desde ahora para no limitar su capacidad hasta ese horizonte temporal marcado por el año clave . Este paquete completo busca mantener competitividad frente a rivales globales sin renunciar al compromiso con la descarbonización.

El panorama europeo automovilístico se encuentra entre salvar empleos e impulsar la electrificación. Con Bruselas apostando por una neutralidad tecnológica sin precedentes, nos encontramos ante un futuro incierto: más opciones para consumidores sí, pero también riesgos latentes sobre cómo avanzar hacia ese impulso verde tan necesario.

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