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DINERO PÚBLICO Y CARGOS POLÍTICOS

Los opíparos sueldos que, a cuenta del sufrido contribuyente, han estado cobrando Irene Montero o ‘Pam’ por hacer el mamarracho en Igualdad

Las indemnizaciones tras el cese de altos cargos como Irene Montero y Ángela Rodríguez ‘Pam’ contrastan con los salarios medios y el nuevo SMI propuesto por el Gobierno

Periodista Digital 09 Ene 2026 - 07:35 CET
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La política en España está repleta de discursos grandilocuentes sobre justicia social y redistribución de la riqueza, pero pocas imágenes son tan reveladoras como una tabla de sueldos.

En el Ministerio de Igualdad, las cifras que han surgido en los últimos meses pintan un escenario incómodo: indemnizaciones generosas, salarios que superan los 100.000 euros anuales y un gasto cercano al millón de euros al año solo en la cúpula del Departamento.

Mientras el Ministerio de Trabajo propone un salario mínimo interprofesional (SMI) de 1.221 euros brutos mensuales a partir de 2026, algunas figuras clave del Ministerio de Igualdad han estado percibiendo entre cinco y casi once mil euros al mes, con parte de esos ingresos asegurados incluso tras abandonar sus cargos.

La brecha entre retórica y realidad resulta evidente cuando cruzamos nombres con cifras y fechas concretas. Y dentro esa brecha no solo está presente un debate acerca igualdad o feminismo; sino también algo más elemental: recuperar la confianza ciudadana respecto al uso riguroso del dinero público frente a blindajes silenciosos.

En un país donde cada euro destinado al salario mínimo genera debates intensos; los salarios e indemnizaciones percibidos por algunos miembros destacados dentro política se han convertido en un incómodo espejo que muchos preferirían evitar mirar pero cuya reflexión resulta cada vez más difícil ignorar.

La indemnización tras el cese: el colchón del 80 %

Después de las elecciones generales del 23 de julio de 2023 y la disminución del peso político de Podemos frente a Sumar, la entonces ministra de Igualdad, Irene Montero, fue cesada y sustituida por la socialista Ana Redondo. Al igual que otros altos cargos, se acogió a un mecanismo poco conocido fuera del ámbito administrativo: la indemnización tras el cese.

Este sistema opera así, según datos obtenidos del Portal de Transparencia y recogidos por medios nacionales:

En el caso de Irene Montero, el esquema fue claro:

El contraste entre ambas etapas es notable. Durante su tiempo como ministra, Montero alcanzó retribuciones anuales cercanas a los 79.000 euros brutos, según datos recogidos del Portal de Transparencia. Ya en Bruselas, su salario ha aumentado hasta alrededor de 131.129 euros brutos al año, lo que se traduce en unos 10.927 euros brutos al mes, según cifras actualizadas para 2025 proporcionadas por el Parlamento Europeo.

La situación se vuelve más llamativa si la comparamos con el SMI que ahora propone el Gobierno:

Mientras una parte del Ejecutivo defiende este incremento como una medida contra la desigualdad, otra cara del mismo Estado mantiene colchones millonarios para exministros y secretarios de Estado.

El caso ‘Pam’: 7.515 euros al mes durante dos años

Si bien la trayectoria de Montero se vio interrumpida por su ascenso a Bruselas, la exsecretaria de Estado para Igualdad y Contra la Violencia de Género, Ángela Rodríguez ‘Pam’, ejemplifica el uso extremo del sistema indemnizatorio.

Según los datos del Portal de Transparencia citados por diversos medios:

Un detalle relevante:

Todo esto sucede mientras ‘Pam’ figura como asesora política en el Ayuntamiento de Parla y continuaba vinculada hasta abril de 2025 a la Secretaría de Feminismos y LGTBI dentro de Podemos, según su propio perfil profesional mencionado por los medios. La cuestión central es si esta actividad es compatible con seguir recibiendo la indemnización: la Ley de Altos Cargos permite cobrarla si no se ejerce una actividad retribuida incompatible; sin embargo, esta línea divisoria técnica y legal rara vez aparece en las conversaciones públicas.

La controversia sobre esta indemnización se entrelaza además con otro asunto: el contrato para las pulseras telemáticas dirigidas a maltratadores, que ‘Pam’ firmó como responsable del área.

Algunos elementos destacados sobre dicho contrato son:

Mientras la ministra Ana Redondo asegura que “las pulseras funcionan” y destaca que “ni una sola mujer con el dispositivo Cometa ha sido asesinada”, la factura política y económica derivada del contrato sigue incrementándose:

Un millón de euros al año para 12 altos cargos

Lo acontecido con Montero y ‘Pam’ es solo una pequeña parte visible dentro de una estructura retributiva mucho más amplia. De acuerdo con datos extraídos del Portal de Transparencia recopilados por medios españoles, el Ministerio de Igualdad destina casi un millón de euros anuales para pagar los sueldos a su cúpula compuesta por apenas doce personas.

Algunos ejemplos representativos sobre salarios anuales previstos para 2024 dentro del Departamento:

Cargo en Igualdad Sueldo anual aproximado
Ministra Ana Redondo 89.275,52 €
Secretaria de Estado de Igualdad 130.473,83 €
Director/a Gral. Igualdad De Trato Y Diversidad Étnica 105.063,04 €
Director Gral. Igualdad Real Y Efectiva LGTBI+ 105.063,04 €
Secretario General Técnico 104.188,89 €
Directora Gral. Delegación Del Gobierno En Igualdad 108.688,53 €
Subsecretario De Igualdad 124.493,73 €
Directora De Gabinete De La Ministra 80.423,72 €
Directora Del Instituto De Las Mujeres 65.036,83 €

En total, los gastos generados por estos doce altos cargos rondan los 934.698,8 euros anuales. El Ministerio gestiona un presupuesto cercano a los 500 millones anuales; sin embargo, rara vez se discute políticamente cuánto dinero se destina a nóminas dentro del alto nivel administrativo frente a lo que realmente llega a programas o servicios concretos.

Ante estas cifras impactantes, las propuestas sobre el SMI añaden otra capa más al contraste:

Mientras sindicatos y patronales debaten si este SMI está “sobredimensionado” o si debería aumentar aún más; los salarios dentro del alto nivel administrativo se revisan bajo otras premisas: no son objeto discusión en mesas sociales sino que se aplican silenciosamente mediante decretos.

Indignación, legalidad y la factura política

Todo lo expuesto es legal; respeta lo estipulado en normativa sobre altos cargos así como tablas salariales aprobadas mediante ley y presupuestos votados en el Congreso. Sin embargo, legalidad no siempre equivale a legitimidad social.

En términos prácticos para la ciudadanía surgen tres planos superpuestos:

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