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LA INFLACIÓN ALIMENTARIA

La cesta de la compra se dispara con Sánchez: los huevos suben un 31%, el vacuno un 16% y las hortalizas casi un 13%

El 3% en enero, su nivel más alto desde julio de 2024, con aumentos meteóricos en huevos, carnes y hortalizas que erosionan el poder adquisitivo de la clase media

Manuel Trujillo 14 Feb 2026 - 10:17 CET
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La inflación general en España ha descendido seis décimas en enero, situándose en un 2,3%, el nivel más bajo desde junio. Sin embargo, esta noticia no debe hacernos olvidar una realidad incómoda que persiste en los supermercados: los precios de los alimentos continúan sin ceder. La partida correspondiente a alimentos y bebidas no alcohólicas se mantiene estancada en un elevado 3%, igualando su mayor nivel desde julio de 2024, lo que genera una presión constante sobre los bolsillos de las familias.

Los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística indican que mientras los costes de energía y carburantes contribuyen a reducir la inflación general, los productos básicos siguen incrementando su precio. Los huevos lideran esta escalada con un aumento interanual del 30,7%, seguidos del café con un 13,1%, las hortalizas con un 12,6% y el chocolate con un 9,5%. Estas subidas superan ampliamente la media y evidencian presiones específicas que afectan a sectores como la avicultura, dañada por enfermedades como la gripe aviar, lo que ha limitado la oferta.

En enero, el encarecimiento fue especialmente notorio en productos frescos. Las hortalizas de fruto, como tomates y pimientos, junto con las legumbres verdes, como judías y guisantes, vieron sus precios aumentar hasta e incluso superar el 10% respecto al mes anterior. El aceite de oliva también experimentó un incremento del 3% mensual, mientras que el pescado subió un 2,7%. Por otro lado, otros productos básicos como la leche apenas se movieron con un aumento del 0,5% mensual; sin embargo, acumulan aumentos interanuales del 1,3%.

El desfase entre salarios y precios

Desde la pandemia, los precios de los alimentos han crecido un asombroso 40,5%, mientras que los salarios solo han subido un 20,2%. Esta diferencia de 20,3 puntos porcentuales significa que a nivel promedio los salarios tendrían que incrementarse aproximadamente en 1.070 euros al año —es decir, unos 89 euros al mes— para evitar que el encarecimiento afecte el costo real de una cesta de la compra similar.

El impacto resulta aún más evidente en productos específicos. Desde 2019, el precio de los huevos ha aumentado un impresionante 91,4%, mientras que los zumos de frutas y vegetales han crecido un 71,5%, y el precio del chocolate ha subido un 65,2%. Este incremento refuerza la sensación de encarecimiento que sienten los consumidores cada vez que visitan el supermercado, independientemente de lo que puedan indicar las cifras generales sobre inflación.

Luces y sombras en la cesta

No todo son malas noticias para los consumidores. La ropa vio descensos significativos en enero gracias a las rebajas por temporada: la ropa femenina bajó un 14,8%, la infantil un 15,8% y la masculina un 14,4%. El calzado, por su parte, también se abarató un 8,5%, destacando caídas superiores al 10% en zapatos para mujer. Además, los carburantes ayudaron a contener la inflación general: la gasolina disminuyó un 1,1% mensual y ahora cuesta un 7,4% menos que hace un año; mientras tanto el gasóleo bajó un 1,4% acumulando una reducción del 5,9% durante los últimos doce meses.

Los precios en productos turísticos también moderaron sus tarifas en enero debido a la temporada baja: los paquetes turísticos disminuyeron un notable 12,4% respecto a diciembre; los billetes de avión cayeron un 6%, y el coste del transporte en tren bajó hasta un sorprendente 15,7%. Sin embargo, estos descuentos estacionales no logran compensar la presión continuada sobre los precios alimentarios; estos últimos representan una parte mucho más significativa dentro del presupuesto familiar.

Perspectivas para el resto del año

La entidad Funcas mantiene su previsión sobre una inflación media general del 2,4% para el año 2026; sin embargo ha elevado sus estimaciones para la inflación subyacente hasta alcanzar el 2,5%. Este cambio responde a las expectativas sobre el grupo de alimentos elaborados que se prevé aumenten desde el registrado 1,4% en 2025 hasta alcanzar un notable incremento del 2,8% para el año siguiente. En este caso es relevante mencionar que durante el pasado año hubo una contención debido a una fuerte caída en el precio del aceite de oliva; este efecto ya no estará presente ya que no se anticipa una continuación de esa tendencia bajista.

Por su parte ,la Confederación Española de Organizaciones Empresariales también espera una inflación contenida para el año entrante con una media anual alrededor del 2%. No obstante reconoce que tanto los alimentos no elaborados como los productos energéticos seguirán siendo factores determinantes en cómo evolucionen finalmente los precios. Así pues ,la lucha por mantener estabilidad en cuanto a precios dentro de la cesta básica seguirá siendo uno de los retos económicos más importantes para nuestro país durante los próximos meses.

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