Alberto Núñez Feijóo ha puesto el dedo en la llaga del absentismo laboral, calificándolo de “cáncer” que España no puede permitirse. Durante su intervención ante empresarios en Bilbao, subrayó la necesidad de revisar el sistema de bajas, argumentando que, según su opinión, actualmente desincentiva la asistencia al trabajo y supone una carga económica excesiva tanto para las empresas como para la administración pública.
El líder del PP relacionó su discurso con dos cifras que repitió insistentemente: más de 30.000 millones de euros anuales en costes y un aumento alarmante desde 450.000 personas que faltaban a su puesto en 2018 hasta 1.160.000 en 2025. Además, destacó que si los convenios laborales establecen que una persona de baja perciba lo mismo que cuando está trabajando, se envía un mensaje equivocado al sistema. También criticó que en el ámbito público se mantengan salarios y prestaciones durante el periodo de baja “sin justificación”, lo cual, a su juicio, contribuye al problema.
La propuesta de Feijóo va más allá de un simple diagnóstico. Sugiere que quienes estén de baja reciban un salario inferior al habitual y aboga por reabrir la negociación con patronal, sindicatos, comunidades autónomas y Gobierno central para abordar esta problemática “con o sin acuerdo”. En su exposición, hizo hincapié en que la falta de incentivos y la extensión de complementos salariales en algunos convenios son factores que explican el incremento del absentismo. También recordó su experiencia en el Insalud y en Correos, donde tuvo que gestionar situaciones con numerosas bajas, defendiendo que es posible disminuir estas cifras mediante decisiones organizativas más contundentes.
Las cifras que alimentan el debate
Este debate surge en un momento donde la incapacidad temporal alcanza niveles históricos. EL PAÍS informa que la prevalencia media por contingencias comunes llegó a 53,7 procesos por cada 1.000 asalariados en 2025, comparado con 51,1 en 2024. Además, las bajas laborales han ido aumentando ininterrumpidamente desde 2012. Este mismo medio destaca que este comportamiento deja atrás el mínimo registrado de 19,1 procesos por cada 1.000 asalariados en 2012, una referencia clave para comprender cómo ha crecido esta variable en el último ciclo.
| Indicador | Dato citado |
|---|---|
| Coste anual del absentismo | Más de 30.000 millones de euros |
| Personas ausentes del trabajo cada día en 2018 | 450.000 |
| Personas ausentes del trabajo cada día en 2025 | 1.160.000 |
| Prevalencia media de incapacidad temporal en 2025 | 53,7 por cada 1.000 asalariados |
| Prevalencia media en 2024 | 51,1 por cada 1.000 asalariados |
Qué hay detrás de las bajas
El debate trasciende lo político. Durante las bajas por enfermedad común, la empresa asume salario y cotización durante los primeros quince días; a partir del cuarto día entra la Seguridad Social para hacerse cargo de la prestación y hasta el día dieciséis sigue predominando el coste empresarial. En ausencia de complemento en convenio, el trabajador no cobra los tres primeros días; luego recibe el 40% de la base reguladora hasta el día veinte y a partir del día veintiuno percibe el 75%.
Este marco ayuda a entender por qué se entrelazan salud, empleo y productividad en este debate. Feijóo argumenta que parte del problema se ha normalizado porque ciertos convenios compensan las bajas hasta niveles muy cercanos al salario habitual. Sus detractores suelen responder recordando que no se puede confundir el absentismo con la incapacidad temporal legítima ni con el aumento de las bajas médicas, ya que esto también responde a factores sanitarios y demográficos. Esta es precisamente la línea divisoria que vuelve a abrirse ahora mismo en el centro del diálogo político y empresarial.
El foco en Euskadi y el papel de las empresas
La elección de Bilbao no fue casualidad. Feijóo dirigió sus palabras a empresarios vascos y colocó a Euskadi “a la cabeza” del ranking sobre absentismo laboral según los datos citados durante su intervención. Con este contexto, buscaba transmitir que esta problemática no solo impacta las cuentas empresariales sino también afecta al funcionamiento general de servicios, plantillas y Administración pública.
En esencia, el mensaje del líder del PP aboga por una reforma profunda: menos complementos automáticos durante las bajas, mayor presión sobre la negociación colectiva y una discusión abierta acerca del coste real asociado a la incapacidad temporal. De momento, este debate ya ha logrado un objetivo claro: devolver las bajas laborales al centro del análisis tanto económico como político.
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